26/mayo/2008

Monstruos S.L.

“Si eres capaz de dibujarlo, nosotros somos capaces de fabricarlo”. ¿Pero cómo no se le había ocurrido esta idea antes a nadie? A ver. ¿O de aplicar este concepto al mercado de los muñecos de peluche y el imaginario infantil? No me lo puedo explicar.

Esta sencillísima idea (y ese pegadizo reclamo publicitario) se le ha ocurrido a FAO Schwartz, la mayor juguetería del mundo (desde 1862), además de una de las tiendas más espectaculares del mundo en Nueva York (la misma en la que Tom Hanks se pone a bailar-tocar un piano en Big). Si no tienen ahí lo que buscas, no lo tienen en ningún sitio (esto lo digo yo, no lo dicen ellos).

Hasta ahora se estaba vendiendo al mercado infantil un concepto de personalización ‘prefabricado’: las niñas y los niños podían elegir, pero siempre dentro de unos parámetros muy concretos (y muy controlados desde el punto de vista comercial e industrial): sobre unos modelos se podían variar cosas como colores, algunas piezas… pero, ¿crear un producto personalizado directamente desde la imaginación de un niño? Pues no se le había ocurrido a nadie. Y a ver quién es el valiente que me dice que eso no es rentable.

¿Quién no querría que nuestar imaginación, o la de nuestros hijos, cobrase vida y se pudiese achuchar, hablar con ella, confesarle secretos, incluso que se convirtiera en nuestro mejor amigo? Pues eso mismo.

Cada vez me atraen más las ideas más sencillas.

Una idea sencilla puede nacer, prácticamente, de cualquier parte. ¿Se te ha ocurrido dar un nuevo uso a un producto de toda la vida? ¿Y cambiar la forma de consumirlo? ¿Incluso cambiar la forma de pago o de envío? En otras ocasiones, se trata de ver si los consumidores tienen satisfechas todas sus necesidades en todos los ámbitos de su vida.

Sencillo está asociado a los conceptos fácil y útil. Y vale para cualquier sector.

Poniéndome frikinomics, ¿qué tienen en común los peluches on demand con la cerveza de barril? En el sector cervecero parecía que las posibilidades innovación giraban todas en torno a nuevos sabores de cerveza -limón, manzana…-. Una vez agotadas estas propuestas, así como el mercado sin alcohol, cuando parecía que no había otra salida, a la compañía Heineken se le ocurrió sacar al mercado un barril de cinco litros para organizar fiestas en casa. Un barril que, además, venden a través de Internet para que los consumidores no tengan que cargar con él. Los españoles consumimos 30,7 millones de hectolitros de cerveza, 78 litros por cabeza… las oportunidades están tanto en qué consumimos, cuándo lo consumimos… y, ahora, también cómo lo consumimos.

Vamos, que hay pocas cosas tan contundentes como una idea sencilla.

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Publicado en la categoría: Rafael Galán

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