23/mayo/2011

La venta en verso

Cada mes llegan a mi mesa decenas de libros de temática empresarial. Unos pocos pasan la criba y publicamos su correspondiente reseña en la sección de Libros de la revista Emprendedores. Pero otros van directamente a la hoguera porque entendemos que no van a ser útiles a nuestros lectores y que les haríamos un flaco favor si le diéramos la más mínima publicidad.

Hay libros de gestión empresarial de lo más variopintos. Los que más nos indignan son esas obras perpetradas por el típico psudo-gurú vendemotos que emplea páginas y más páginas intentando vendernos como ‘grandes ideas’ lo que en realidad sólo es un canto a ‘la obviedad más insultante’. Hay quien ha intentado sacar moralejas útiles para la empresa del pensamiento de Maquiavelo, Supermán, Harry Potter, Ghandi, un monje que una vez vendió un Ferrari o alguien que no paraba de preguntarse quién le habia robado su queso. ¡Moralejas absurdas y palabrería barata cuya utilidad práctica se resumen en un raquítido y deshidratado párrafo de cuatro o cinco líneas!

Hubo incluso una vez unos tíos que escribieron un libro sobre qué se podía aprender de unos personajes de dibujos animados. ‘La empresa según Homer Simpson’ creo que se llamaba. Encima fue un éxito de ventas ¡Paradojas de un mercado absurdo! Sirva como descargo y atenuante que estaba escrito en clave de humor y que parodiaba a los libros y pseudogurús antes mencionados. Pero lo que no es normal es que sus autores (los del libro de Homer, ojo) no hayan ingresado aún en prisión.

Toda esta disgresión viene a cuento de uno de los libros más surrealistas que han caído sobre mi mesa. Se llama ‘La venta en verso’ y está publicado por Lid Editorial. Su eslogan de venta: “150 versos urgentes para no dejar escapar las oportunidades comerciales que se presenten”. Lógicamente no ha pasado la criba para ser reseñado en Emprendeores, pero por lo curioso que resulta no me resisto a dedicarle una mención en este blog.

Ahí va uno de los versos titulado ‘e-tonto’:

Pasó de pasar del mar

a navegante,

y, de tanto navegar,

a ignorante.


Creía saber vender,

pero no sabía.

Gramitos de realidad,

toneladas de teoría.


Parecía inteligente,

hasta que un día

estranguló a un cliente

y se entregó a la policía.

 

“!Soy inocente!”,

colgó en su sitio Web,

y luego a sí mismo

del cable de la red.

 

Epitafio: “Aquí descansa un e-tonto, deja las flores y vete pronto”.

 

Y así 129 versos más. Ya tienes elementos de juicio para decidir si lo compras o no. Tú mismo.

 

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Publicado en la categoría: Fernando Montero

2 Comentarios Añade un comentario

  • 1. Marlango  |  25 de mayo de 2011 a las 15:45

    me gusta el tono cañero y poco complaciente que utilizas. Y respecto a ese libro, ¿quién demonios puede llegar a compr´arselo? es un grna misterio

  • 2. Pablo Puszczalo  |  3 de junio de 2011 a las 9:49

    La estupidez humana no tiene límites y, por lo que se ve, une.
    Te has tomado en serio una travesura y, claro, el resultado es lamentable.
    Cálmate, campeón. Quizá si leyeras la presentación…
    Mis alumnos y yo te agradecemos el buen rato que nos has hecho pasar.
    Con Marlango hablaremos cuando recupere su cerebro.
    Por una cuestión de higiene mental, espero no saber nada de ti.

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