29/julio/2011

Applícate el cuento

No tiene iPhone. Se levanta una hora antes de ir a clase para dedicarle tiempo a su proyecto. Apenas tiene 14 años y ya ha creado su primera aplicación para móviles. Sube al escenario con la inocencia y la seguridad de quien no tiene nada que perder. Mientras no sabe muy bien dónde mirar, explica que no va a poder poner la presentación que tenía preparada por un fallo técnico en su iPad. Con la mirada despierta, aún se muestra sorprendido de que sus pequeñas palabras puedan hacer reír a tanta gente.

 

El AppDate está repleto. Sobre la pantalla, una foto de un boceto de su aplicación hecho sobre una hoja cuadriculada en un cuaderno de papel. El esbozo de una interfaz móvil desde los ojos de un chaval. Las líneas apenas son rectas, pero se pueden apreciar los botones con anotaciones a lápiz. “Ésto es cómo era la aplicación, hace 5 meses”, cuenta Jorge Izquierdo sin perder la sonrisa. La imagen se desvanece.

Esta es la aplicación ahora. UrLate, una sencilla herramienta con una cómoda interfaz para tener una buena escusa cuando llegas tarde. Así de sencillo. “Cuando iba camino del colegio y nos parábamos en un atasco, no entendía cómo toda esa gente iba a explicarle a sus jefes ésto”, recuerda Jorge Izquierdo mostrando tres pantallazos antes de disculparse diciendo que no se le dan bien estas cosas. Ahora, con su App, ya puedes enviarle a tu jefe un email con tu localización actual y una foto del atasco en el que te has metido y tener una base de datos de tus embotellamientos más habituales.

Jorge tiene claro el modelo de negocio. “Al principio la hicimos de pago, pero nadie se la bajaba, así que decidimos ponerla gratis y ofrecer un servicio Premium que no contiene publicidad”, explica sin titubear. Entre el público, se cruzan miradas de admiración al ver la nitidez con la que este chico se enfrenta al mercado. 2 por 2 son cuatro. Y punto.

Si tienes más de 14 añitos, ten en cuenta que no te cuento todo esto para que pienses que ya se te ha hecho tarde para ponerte las pilas. Todo lo contrario, te propongo que nos saltemos el recreo para demostrarnos que, en algún lugar recóndito de nuestra ajetreada agenda mental, aún hay hueco para emancipar a aquel adolescente revoltoso e intentador que pensaba que era posible cambiar el trayecto de su vida con un simple volantazo. Si te animas, he encontrado en su blog este interesante post sobre cómo aprendió a crear aplicaciones. Una verdadera joyita.

Después de charlar un rato con él, me doy cuenta de que él es el primer sorprendido y parece que aún no ha asimilado por qué su invento ha causado tanto revuelo. Afirma que va a seguir desarrollando y tiene ganas de hacer algún juego. Observo su cara de sorpresa cuando le comento que vamos a sacarle en la web de la revista. Aún no conoce Emprendedores y ya es todo un emprendedor de los pies a la cabeza.

Apenas le preocupa el dinero, parece no saber nada de inversores o préstamos y, en la clase de negocio, no aparenta conocer la asignatura del riesgo. Quizá esa sea su mayor virtud, quizá su futuro defecto. O quizá no. Quizá lo que mueve a lo que hace poco que fue un niño a levantarse una hora antes todas las mañanas es la sencilla y envidiable ilusión de darle forma a sus sueños. Eso es lo que nos mueve, lo que nos desvela y lo que nos impide dormir. Pensemos con qué soñar, apliquémonos el cuento, y escuchemos al joven que llevamos en nuestro interior. Ese que, como Jorge, sólo piensa en hacerlo mejor cada vez que está despierto.



Publicado en la categoría: Emprendedores

4 Comentarios Añade un comentario

  • 1. Javier  |  29 de julio de 2011 a las 21:52

    Extraordinario articulo. Muy bien escrito y sobre todo, captando la esencial. Muy por encima de otros articulos sobre el mismo tema. Sin caer en presentarle como un genio (que no lo es) ni resaltando solo los aspectos anecdoticos. Y escrito con un cariño que emociona.

    Gracias (el padre de jorge)

  • 2. Amel Fernandez  |  1 de agosto de 2011 a las 11:39

    Muchas gracias por tu comentario Javier, ha sido muy reconfortante. Creo que más allá del negocio, más alla del desarrollo y más allá de la idea, la ilusión es la esencia que alimenta el alma del éxito de cualquier proyecto.

    Me consta que Jorge eso ya lo tiene, así que sólo me queda desearle toda la suerte del mundo. Un abrazo

  • 3. Grafic  |  1 de agosto de 2011 a las 12:51

    No veas con el muchacho.. seguro que llega bastante lejos.

  • 4. Javier  |  1 de agosto de 2011 a las 14:10

    Creo que más importante que lo lejos que llegue es que disfrute del camino.

    Hasta ahora ha descubierto que poniendo ilusión se disfruta más y las cosas salen mejor.

    De nuevo gracias y un abrazo Amel

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