24/octubre/2011

¿Trabajarías a cambio de cerveza como la armada de Enrique VII?

Venga, sé sincero. ¿Trabajarías a cambio de cerveza? Ahora que los sueldos están congelados, ¿te interesaría un año enterno de suministro gratis de refrescante derivado del humulus lupulus a tu domicilio, de una marca de cerveza de postín, como bonus? No pienses en la cirrosis hepática, sólo contesta. ¿Ya? Sabía que ibas a responder eso. Vale. Y si eres emprendedor, ¿te interesaría ofrecer esta particular forma de remuneración a tus empleados?

La verdad es que los temas de Recursos Humanos se me escapan de las manos -a mi me sacas de ideas y modelos de negocio y de cálculos económico–financieros, y, brrrrrrr, como que me pierdo–, pero no me he querido resistir a comentaros estar peculiar forma de reclutamiento de ingenieros y desarrolladores de software para Hipster, una start-up estadounidense, californiana para más señas, con la que me he encontrado esta mañana buscando oportunidades de negocio con la que alimentar esa sección que tanta simpatía te provoca querido/a lector/a.

Este proyecto afincado en SOMA, en San Francisco, está buscando ingenieros y programadores. Ahora en Estados Unidos, al parecer, las start-ups se rifan a los buenos ingenieros, y hay que buscar formas creativas de reclutarlos. Resulta que esta red social para compartir fotos y el lugar desde el que se han tomado, un híbrido entre Foursquare e Instagram, propone lo siguiente a los candidatos que entren en la empresa y -novedad, novedad- a quien les recomiende candidatos de calidad que finalmente entren en la empresa: un año de suministro gratuito de cerveza a tu domicilio (en Estados Unidos, entendemos); unos pantalones de pitillo, ajustadetes y modernetes (como les gustan a los emprendedores californianos); un tratamiento estético para sacar todo el partido a ese bigote grasiento que luces y que tantas posibilidades tiene, una bicicleta de colorines; una pajarita; unas gafitas de pasta como las que llevas cuando vas a los cines Renoir; la promesa de salir por las noches de fiesta, ah, y 10.000 dólares en efectivo. Y si eso no te convence, beneficios médicos (esta gente no tiene Seguridad Social, que es en estos casos cuando te acuerdas) y stock options, además de un sueldo decente.

He leído sobre esta particular oferta–reclamo (que no deja de ser una estrategia de marketing llamativa… uy, marketing, otra cosa que se me escapa) y me he acordado de un libro que he leído este verano, y que me regaló mi mujer, ¿Hay algo que coma avispas? Se trata de una recopilación de la revista New Scientist de preguntas y respuestas de los lectores a esos grandes misterios de la ciencia y la vida, como ¿cuánto tiempo aguanta una cabeza lúcida después de que te decapiten? El caso es que una de las preguntas de los lectores era: ¿Cuánto tiempo puede vivir un ser humano si su única fuente de comida y bebida es la cerveza? En este libro se cuenta cómo en el antiguo Egipto, a los esforzados trabajadores que construyeron las pirámides, les pagaban en cerveza parte de su salario, y en la Inglaterra de Enrique VII, los marineros de la armada recibían una ración de cuatro litros y medio de cerveza al día a modo de bonus. Sí, cuatro litros y medio. Pero, bueno, era 1492. Eran otros tiempos. Y hoy al ver lo de Hipster, he pensado: ¡andá, como la armada de Enrique VII!

Ay, si William Shockley (meto el link a la wikipedia en inglés porque en castellano es más bien escasito el contenido y así andáis un rato entretenidos y me podéis echar la culpa a mi de quince minutitos de descanso laboral), el padre de Silicon Valley tal y como lo conocemos hoy –bueno, y también premio Nobel de física por su contribución al transistor– levantara la cabeza y viera cómo se recluta hoy en día a los ingenieros. Esto es por poner una referencia culta. El sr. Shockley -sin entrar en su carácter, que era, ejem, un poco, ejem, complicadillo- fue el que consiguió que allá por los años 60 se le comenzará a pagar a los ingenieros y programadores un sueldo acorde con el valor que aportaban a las empresas. Por si no lo sabes, antes de los años 70, los ingenieros y cualquier otro empleado que viniera de la rama científica era el último mono de la empresa –salarialmente hablando–. Parece mentira. Shockley les puso donde están ahora.

Por cierto, yo propongo a Alberto Elías y a Luis Iván Cuende, sólo que ellos, mucho me temo, no van a poder consumir –al menos, oficialmente– la cerveza. Y yo, con los pantalones ajustados, los cuidados para el bigote y los 10.000 dolarazos me conformo. Podéis localizarme en este blog. Aquí os espero, dejándome crecer el bigote.

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Publicado en la categoría: Rafael Galán

1 Comentario Añade un comentario

  • 1. Fran  |  25 de octubre de 2011 a las 23:29

    En España pagan poco mas que los 10.000 dolares en efectivo y para de contar……

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