Negocios basados en la colaboración
Sobre el fenómeno del crowdsourcing (la colaboración de usuarios para crear algo) se ha escrito ya mucho. Sin ir más lejos, mi compañero Amel dedicó recientemente un post a esta tendencia. Yo misma he escrito muchas veces en la revista sobre la colaboración de los clientes como estrategia de marketing para diseñar productos, como medio de investigación de algunas empresas, etc. etc.
Como herramienta de marketing, uno de los últimos casos que me ha llamado la atención es el de los restaurantes 4food, que proponen a sus clientes que diseñen ellos mismos las recetas que servirán en el local. Me gusta porque se trata de un segmento en principio muy tradicional, la restauración, pero que ha sabido adaptar la tendencia de la colaboración de los potenciales clientes como medio de atraerlos a sus locales. Y, claro, ponerlos a trabajar para que les hagan publicidad. Los usuarios tienen que proponer combinaciones de bocadillos, bautizarlos con un nombre y difundirlos en las redes sociales. Los ganadores reciben dinero para consumir en el restaurante.
Pero creo que pocas veces se habla del fenómeno en términos de modelos de negocio. Y lo cierto es que la tendencia a colaborar de los usuarios de todo el mundo y utilizando la red para ponerlos en contacto ha dado ya unos cuantos buenos ejemplos. El que más me gusta es, sin duda, la red social Bussu.com, que se basa en el aprendizaje de idiomas entre una comunidad de usuarios que suman ya cuatro millones en total. Es como los intercambios de idiomas en bares, pero en la red y con acceso a documentos escritos. Una buena idea que funciona (lógico, la enseñanza de idiomas sigue siendo cara) y que seguirá creciendo con la nueva inyección de capital (un millón de euros) que acaban de recibir.
Otro ejemplo español que me gusta es Amovens, que se basa en la colaboración de una comunidad que busca compartir coches para ahorrar y evitar la contaminación ambiental. Han conseguido rentabilizar la web vendiendo la plataforma a empresas, universidades y otros colectivos, además del patrocinio de Ford.
Otras ideas ya antiguas, aunque más lejanas, como Airbnb, una web fundada en Silicon Valley que pone en contacto a viajeros de todo el mundo para alquilar sus casas a precios de amigos. En tres años, ha procesado dos millones de reservas, anuncia más de 110.000 propiedades y cuenta ya con 230 empleados.
Y del crowdsourcing al crowdfunding (redes para financiar empresas) como modelos de negocio. También en esto encontramos ejemplos españoles, como Lanzanos.com o Verkami.com (para impulsar proyectos culturales).
Está claro que hay oportunidades para seguirle dando vueltas a la tendencia. Muchos piensan que no son modelos de negocio para forrarse (y muchos no lo son, no es ésa su esencia) pero se pueden rentabilizar. Y sobre todo, son negocios que ayudan a construir el concepto de economía social, que sigue ganando adeptos al mismo ritmo que aumenta el número de personas que pone en tela de juicio los negocios para forrarse o especular.
Publicado en la categoría: Emprendedores,Pilar Alcázar

2 Comentarios Añade un comentario
1. chatear gratis | 16 de diciembre de 2011 a las 18:56
Hay muchos ejemplos de colaboración. El punto es la cadena, Todo lo que se logra convertir en cadena tiene exito. Es como con las cadenas de restaurantes de comida rapida, No estan solos son una cadena – una red.
2. Santiago Eximeno | 16 de diciembre de 2011 a las 22:48
Veo más que interesante esta forma alternativa de financiación para proyectos culturales. Yo he utilizado crowdfunding con éxito para publicar mi última novela, por ejemplo. Aunque no creo que sea una única línea a seguir.
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