17/febrero/2012

Una historia atípica en el mundo de los negocios

Alfonso Jiménez y su socio, Francisco Iglesias, crearon de la nada la empresa alimentaria Cascajares en 1994. A ella le dedicamos un interesante reportaje en el número de febrero de Emprendedores. Y me ha llamado mucho la atención por tratarse de una historia sumamente atípica dentro del universo emprendedor. Por eso le dedico este post. Ahí van algunos de los puntos más destacables de esta historia, por si te puede servir de brújula y orientación.

 

LA LOCA IDEA DE CRIAR CAPONES

Para ganarse algún dinero con el que sacarse el carnet de conducir e ir tirando, Alfonso Jiménez decidió criar 100 capones en una finca que su padre tenía en Zamora y venderlos. Al año siguiente repitió la experiencia y entonces decidió junto a su amigo Paco, que había estudiado Marketing, transformar esa cría de capones en algo más profesional. No se les ocurrió otra cosa que criar ¡1.000 capones!

 

NO TENÍAMOS NO PARA DARLES DE COMER

Como eran animales vivos empezaban a ser más una carga que una ventaja, porque había que alimentarlos, lo que acabó provocándoles una quiebra técnica, “porque no teníamos ni para pagar el maíz con el que darles de comer”.

 

Y DECIDIMOS VENDERLOS EN CONSERVA

Como dice Jiménez, “hay que hacer cosas distintas y se nos ocurrió que la solución era venderlos en conserva: de esta manera dejábamos de alimentarlos y no se nos estropeaban”. Fabricaron capón confitado, con éxito. Fue el comienzo de una aventura empresarial de éxito.

 

El MAL DE LAS VACAS LOCAS NOS LIBRÓ DE LA GRIPE AVIAR

En 2001 las cosas empiezan a funcionar mejor gracias, en parte, a una mala noticia: la aparición del mal de las vacas locas. “A nosotros, especializados en capones y aves, nos favoreció y empezamos a vender por toda España. Pero también nos abrió los ojos y empezamos a hacer I+D+i con cabeza: esa vez nos habíamos beneficiado, pero nada nos garantizaba que un día fuese al revés y nos pudiéramos ver perjudicados por una noticia similar, así que empezamos a diversificar hacia el mercado porcino y ovino. De esta manera cuando pasó lo de la gripe aviar no nos afectó tanto”.

 

CÓMO COLARSE EN UN BANQUETE REAL

Una jugada de marketing maestra: “En 2003, se anunció el compromiso de los príncipes de Asturias y nosotros nos propusimos que teníamos que estar en el banquete de boda con el plato principal. Fue una negociación muy difícil, pero conseguimos convencer, primero, a Jockey que fue el restaurante encargado de confeccionar el menú, y, después, a la Casa Real, que se decantó por nuestro capón en gran medida animados por la acción social que desempeñábamos con la integración de la discapacidad.

A todo ello se unió una campaña promocional impactante: “para el banquete nos pidieron 600 capones, pero nosotros preparamos 800 y los 200 que sobraron se lo enviamos a las personas con más poder mediático del momento con una tarjeta que decía: ‘coma usted lo que están comiendo los invitados a la boda real’”. El éxito de la campaña fue impresionante hasta el punto de que las ventas de capones se dispararon pasando de los 1.000 que producían en el 2003 hasta los 21.000 que venden ahora.

 

SUBASTA DE CAPONES EN SOTHEBY´S

Para completar su interesante labor social centrada en la integración laboral de los discapacitados, la Fundación Cascajares celebra anualmente una subasta de capones vivos en el Ritz conducida por Sotheby,s, en la que todo lo que se obtenga se destina a un fin social: el de este año que se acaba de celebrar en diciembre fue para pagar tres becas en la Universidad Autónoma de Madrid para que tres jóvenes con discapacidad puedan sacar un grado universitario.

Para leer el reportaje completo, pincha AQUÍ.

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Publicado en la categoría: Fernando Montero

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