Me encanta tu idea de negocio, una mentira nada piadosa
No sé a quién se lo escuché (pero no quiero apropiármelo y tampoco dejar de contarlo). En España las personas del entorno del emprendedor sólo utilizan dos frases cuando el proyecto ya lleva tiempo en marcha: ‘te lo dije’ si ha sido un fracaso; o ‘qué suerte has tenido’ si te ha ido bien.
Creo sinceramente que es bien cierto que aquí está muuuy mal visto el fracaso. Cuando no aciertas, el enorme grupo de gente que se ha empeñado en desanimarte se convierte en legión si tu respuesta al revés sufrido es intentarlo otra vez (incluso con una cosa diferente).
Pero es que el éxito también está mal visto. Si te funciona el negocio, ‘has tenido suerte’, ‘alguien te habrá ayudado’… cuando no ‘algo habrá hecho para estar tan forrado’ si es que cometes el desliz de dejar ver que te está funcionando la cosa… Esto, que parece una parodia, está bastante más extendido de lo que nos gustaría a todos los que estamos en el ecosistema emprendedor. Hace falta una revolución para impulsar el espíritu emprendedor en España. Si estamos tomando referencia tan a menudo de Sillicon Valley, más vale que nos demos cuenta que para parecernos a ellos el primer paso es empezar a pensar como ellos. Por ejemplo, con ideas como estas: “emprender genera riqueza”, “los emprendedores son un ejemplo para nuestros niños”, “el dinero es la justa consecuencia de ser ambicioso y trabajar bien”… y muchas más de esta naturaleza .
Y siendo cierto es que las opiniones del entorno del emprendedor están muy polarizadas, por utilizar un término educado; es bien chocante otro fenómeno: lo blandos que son los expertos. Es cierto. Esta semana he estado hablando un buen rato con un emprendedor sobre su proyecto a punto de empezar. Le comenté que tenía que trabajar mucho la diferenciación, ya que en el sector en el que se quiere lanzar hay ya empresas muy solventes ofreciendo servicios muy parecidos (y sin ganar mucho dinero, por cierto).
Su sorpresa fue muy grande. Por el estudio de mercado informal que le estaba ayudando a hacer y por decirle sinceramente que no lo veía muy viable tal como lo estaba planteando. El emprendedor me lo agradeció (o al menos eso dijo). Valoró una opinión que contrastaba tanto con todos los ánimos recibidos en las oficinas de atención al emprendedor de varias instituciones y por parte de los profesores que había tenido hasta ahora en un programa de capacitación de emprendedores.
He participado en un montón de eventos dirigidos al emprendedor en los que, en el turno de preguntas o a la salida, nos han abordado emprendedores para contrastar sus proyectos y pedir ayuda para los mismos. Ni recuerdo alguna vez a otro de los ponentes haya desanimando ni siquiera mínimamente a estas personas. Y, lo cierto es que a veces se escuchan proyectos dignos de figurar en una sección de FrikiNegocios en nuestra revista.
Creo que hay que reflexionar sobre esto. Si nos piden opinión es para que la demos. Si no, nos pedirían ánimo y ya está ¿Verdad?
Para ayudar al emprendedor propongo dos medidas: que el entorno cercano no desanime tanto y que los que estamos fuera no demos tanto ‘jabón’. ¿Te parece buena idea? Dime la verdad…
