25/Mayo/2012

“You, very bad man”

Una cosa es la teoría y otra muy diferente, la realidad.

Como es viernes, me voy a permitir una referencia televisiva que ya sé que a más de uno se le va a escapar, pero a la que no me puedo resistir.

No creo que muchos de vosotros siguieráis en su día la serie Seinfeld, pero la verdad es que me viene al pelo y voy a arriesgarme -¿no digo siempre que hay que salir de la zona de confort?-. Si sois fans de la serie, seguro que os gusta el episodio ‘El café’, en el que Jerry le ofrece consejos empresariales a un emprendedor pakistaní, Babu, que acaba de abrir un café con unos resultados un tanto flojetes. Resulta que cada consejo que Jerry le da a Babu es peor que el anterior y el negocio va cada vez peor. A medida que Jerry le va aconsejando, Babu le va cogiendo tirria. Al final, cuando su negocio ya boquea, termina diciéndole a Seinfeld, con acento pakistaní: “You, very bad man”.

El martes, cuando volvía a casa del trabajo, me pasé por una tienda que está cerca de casa y me sentí a “very bad man” además de a “very fool man”. El dueño de la tienda estaba trasteando con el ordenador, resulta que trasteando con el programa de administración de su página. “Acabamos de lanzar la tienda online, a ver qué tal nos va”, me dice el dependiente (que, sirva en mi descargo, no tiene ni idea de a qué me dedico).

El caso es que pongo cara de Jorge el curioso y me enseña su nueva tienda online. Me dice: “Mira, me he currado el desarrollo en flash”. Y voy yo y digo: “Hmmmm flash para una tienda online… ¿Eso no va a echar a los clientes para atrás?”. Sigo con que si el proceso de conversión a la compra online es ya, de por sí, bastante lento como para no dar todas las facilidades: que si pocos clics para comprar, que si facilidad de carga, que si tiene que funcionar en todos los navegadores… Él me me responde: “A mis clientes no les va a echar. Si entran aquí es porque quieren un producto muy concreto”. El caso es que le cito unas cuantas empresas de su competencia online porque me siento algo herido en mi orgullo periodístico (los expertos que entrevistamos en la revista siempre nos dicen que en una tienda hay que huir del flash como los Gremlins del agua). El emprendedor me responde: “Ya, pero aunque venden productos del mismo sector no tienen nada que ver”. Lo dice y tiene razón. Luego me enseña el flash y veo que es muy divertido y que efectivamente los productos -que aparecen ya con precios con IVA- son atractivos.

Pero, yo, don erre que erre. “¿Paypal? ¿Contrareembolso…?”, le pregunto por las formas de pago. Ahí, nada que objetar tiene de todo. “Bien, bien”, le digo yo, como un abuelo que revisa las notas de su nieto, y él me mira como el nieto que observa cómo su abuelo revisa sus notas sabiendo que no tiene jurisdicción sobre ellas.

Luego monologo -en el sentido académico, no en el sentido el-club-de-la-comedia- un rato sobre la importancia de retener a los consumidores online en la web:

  1. Que si hay que apoyar al consumidor en su decisión de compra. Que si a veces los consumidores se quedan a mitad de camino porque buscan info para “reafirmar su compra”.
  2. Que si el re-marketing ayuda a los negocios online con esos clientes potenciales mientras navegan en otros sitios web. Que si les puede lanzar mensajes u ofertas desde otros sitios, que si las tasas de conversión que se alcanza con el remarketing están en torno a un veintitantos por ciento [esto luego lo he mirado, y están en un más realista 18%, que ya será menos].
  3. Que si hay que ser capaces de dar la bienvenida a los compradores que regresan, recueprando sus carritos abandonados rebautizados en listas de deseos. Que si hay que mantener un par de meses los carritos abandonados antes de borrarlos…

Y blablablabla. Estaba lanzado.

Y añado: “¿Y el transporte? Porque la logística es un tema peliagudo en el comercio electrónico”. Y va y me da el nombre del operador que el 100% de emprendedores (que ya llevan un tiempo vendiendo online) y los expertos citan como si fuera el mismísimo Chupacabras -aquí el guiño no es para los seguidores de Seinfeld, sino para los de Expediente X–.

“No, hombre, no”, digo.

“¿Por qué?”, me pregunta.

Y le cuento que en nuestra zona no funciona muy allá, que ofrece unos tiempos de entrega que, en fin, le van a dejar fuera de mercado. Y él me responde: “Mira, es el más barato y queremos probar. Además, no enviamos en 24, ni en 48 horas, sino en cinco días. Queremos probar e ir viendo. Además, los clientes que nos compran no tienen prisa por recibir el producto”.

Y ahí es ya donde me callé. Ya no pregunté por los gastos de envío (razonables, según he visto después en su web). Me acordé en ese momento del episodio de Seinfeld. Y me sentí un poco Seinfeld. Él sabe más sobre su negocio que yo. Es cierto que la batalla logística es la clave en muchos mercados: alimentación, moda, descuentos… pero no en el suyo. Y si esto es cierto, a lo mejor hay tiendas que para diferenciarse pueden permitirse un poquito de flash. Sobre todo por la diferenciación del producto.

No me dijo lo de “You, very bad man”, porque, afortunadamente, no me hizo caso.

Y me alegro.

¡Qué narices sé yo de su negocio!

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Publicado en la categoría: Rafael Galán

1 Comentario Añade un comentario

  • 1. portal inmobiliario  |  25 de Mayo de 2012 a las 14:30

    Buen artículo.
    Hay emprendedores que no comprenden que una mala política en el negocio online puede afectar gravemente al negocio offline.

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