Archivo de junio, 2012

29/junio/2012

Empresones surgidas de Apps

No descubro nada si digo que estamos en un momento de fiebre total con el lanzamiento de apps de todo tipo. Y no es para menos. Hay demanda por parte de los usuarios (cinco millones de españoles ya las utilizan y cada día se descargan 1.400.000 aplicaciones en nuestro país, según el último estudio de The App Date). Y hay, sobre todo, oportunidad, puesto que estamos en un mercado absolutamente nuevo en el que todo está por descubrir.

El 80% de las aplicaciones que desarrollan las principales empresas del sector en nuestro país son productos corporativos, encargos de empresas para campañas de marketing, para vender, etc.. Pero posiblemente las oportunidades a lo grande están precisamente en ese otro 20% restante. No hay más que ver el pelotazo que han dado los fundadores de Rovio con su videojuego Angry Birds para comprenderlo. En el último año, la empresa ha facturado 75.4 millones de euros gracias a las nuevas líneas de negocio que ha desarrollado a partir del éxito de sus pájaros enfadados (merchandising, libros, publicidad). Y lo más sorprendente es que el 64% de esos millones son beneficios.

Pero hay otra ejemplo que refleja muchísimo mejor lo que supone convertir una app en un negocio absolutamente nuevo al inicial: Shazam, una app que permite identificar música en cualquier medio (televisión, radio o el propio móvil, que fue su lugar original) y ofrecerte información sobre el título de la canción, el artista, enlaces de interés y hasta realizar sugerencias de otras canciones relacionadas.

Lo sorprendente de la evolución de esta aplicación, que sólo en España ha conseguido seis millones de descargas, es que su éxito en el móvil ha sido la punta de lanza para desarrollar una línea de negocio radicalmente nueva: la publicidad interactiva entre la televisión y el móvil.

Precisamente su capacidad para reconocer audio permite aplicarla a muchos otros ámbitos, más allá de la identificación de una canción. En televisión, por ejemplo, se empieza a utilizar para relacionar anuncios con la web de una marca, pero en el futuro se podrán hacer muchas más acciones, como interactuar con los productos que aparezcan en una serie de televisión, descargarse cupones descuentos o comprar directamente lo que estamos viendo en la pantalla. En definitiva, a partir de ahora la publicidad en televisión también se podrá medir por leads y resultados de ventas.

Lo curioso es que este enorme salto en la forma de entender la publicidad en televisión lo ha dado una agencia española, TAP TAP Networks, especializada en publicidad en el móvil, que ha creado para el lanzamiento del Renault Twizy el primer anuncio televisivo a nivel europeo que utiliza una app para que la audiencia pueda interactuar con él: http://bit.ly/KT3RWM

Curiosamente Shazam for TV, el salto de la app a la televisión, es la que se ha convertido en la principal fuente de ingresos de la compañía y eso que el negocio apenas acaba de empezar. Fuera de España, esta app que cuenta con 200 millones de usuarios, se ha convertido en el link que le faltaba a la televisión para acceder a contenidos extras en grandes eventos como la SuperBowl o los Grammy.

Resulta sorprendente que pequeños negocios surgidos de un desarrollo tecnológico que está al alcance de muchos (se puede crear una app a partir de 25.000 euros) se llegue a convertir en negocios millonarios por la diversificación en su uso. Como sorprendente es que otros emprendedores, como el español Álvaro del Castillo, fundador hace dos años de TAP TAP Networks vea la oportunidad de desarrollar nuevos mercados, en este caso el nuestro, a partir de lo que han inventado otros.

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28/junio/2012

Silicon Valley, Israel y el penalty de Sergio Ramos

La semana pasada participé como moderador de la mesa de debate ‘Modelos de innovación: Silicon Valley vs Israel’, celebrada dentro del acto de entrega de la sexta edición de los premios Emprendedor XXI de la Comunidad de Madrid, organizado por ‘laCaixa’ y cootorgado por Enisa (pincha aquí si quieres saber más sobre el sarao).

En el combate de la innovación, a un lado de ring: David del Val, actualmente alto ejecutivo de Telefónica que, en 1997 y tras estudiar la carrera en Madrid, cursó un master en Standford, montó y vendió un start-up precursora del streaming de video nada menos que a Microsoft (no trascendió el importe, aunque se habló de 10.000 millones de pesetas de las de 1997…). Al otro lado, Isaac Benzaquen, joven madrileño que después de buscar trabajo en España, marchó a Israel a una multinacional financiera que quebró un año después; decidió quedarse en Tel Aviv, montó un fondo de inversión llamado Ben Oldman Partners y ahora es emprendedor y business angel en Israel.

Del Val y Benzaquen desgranaron las diferencias entre los modelos de Silicon Valley y de Israel, que han sabido crear un ecosistema de apoyo a la generación de riqueza ejemplo para el resto del mundo. Por eso, en realidad, el debate se convirtió enseguida en un Silicon vs Israel vs España. Y ahí es cuando el debate se puso tremendamente interesante:

-Según remarcó Del Val, en Silicon Valley se capta el talento en general, pero el de los profesores en particular. Los mejores cobran más, a los que no alcanzan el nivel les despide y está fomentado y primado que emprendan. En España la iniciativa de los profesores universitarios está casi castigada…

-El capital semilla en EEUU (sigue Del Val) está bien considerado socialmente y tiene ventajas fiscales. En España se prometen esas ventajas desde hace tiempo, bastante tiempo, pero no acaban de llegar.

-La Administración de Israel -ahora habla Benzaquen- apoya las inversión en innovación con fondos públicos (y también con la participación de consorcios privados). El servicio militar obligatorio dura tres años, que se aprovechan para dar formación técnica a los soldados. Son innumerables las aplicaciones a generación de nuevos negocios que han surgido de ahí (en EEUU ha pasado mucho con la NASA, pero recordemos que internet fue un invento militar). En España estamos en una fase de recortes que están adelgazando también buena parte de las inversiones más productivas, que más riqueza y empleo pueden generar.

-En Israel, si montas una start-up y se la vendes a los americanos (algo que pasa con bastante frecuencia) eres casi un héroe que está generando riqueza y empleo para el país. El emprendimiento es en sí una actividad muy considerada, el emprendedor es dueño de seguir adelante o vender y si fracasa, no pasa nada. En España, alguien lo ha descrito muy bien, el emprendedor sólo puede escuchar una de estas dos cosas: “te lo dije” si ha fracasado o “qué suerte has tenido” si el resultado ha sido bueno.

Una goleada, vamos. Pero con una reflexión final por mi parte durante la mesa, a la que ambos invitados asintieron. En realidad, montar un Silicon Valley en España llevaría mucho tiempo y mucho esfuerzo, pero la principal barrera es de actitud y eso, puede cambiarse de un día para otro.

Y hablando de actitud, como la mayoría de los españoles, ayer sufrí y disfruté de lo lindo viendo a España clasificarse para la final de la Eurocopa de fútbol. El momento mágico para mí fue el penalty que lanzó Sergio Ramos. A pesar de haber fracasado en una situación exacta hace un mes (con el Real Madrid), se atrevió a intentarlo otra vez, sabiendo que si fallaba iba a ser el centro de todas las críticas. Si hubiese fallado, hoy había chistes por internet y la indignación popular sería tremenda contra él, no nos engañemos. Pero es que encima, lo tiró de un modo arriesgadísimo, flojo y por el centro, a lo Panenka.

Impresionante su valentía. He escuchado a mucha gente decir que fue un inconsciente…

Para ser capaz de hacer las cosas, el primer paso imprescindible es creerse capaz. Algo en lo que los deportistas españoles están dando ejemplo. Tomémoslo los demás: trabajemos y emprendamos con seguridad y ambición. Haciendo lo así, los campeonatos llegarán tarde o temprano.

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27/junio/2012

Las barreras que nos autoimponemos

Uno de los muchos aspectos que analizan los emprendedores –o deberían analizar– son las ‘famosas’ barreras de entrada a su negocio. Es decir, las opciones que otros tienen para entrar en su mercado y arrebatarles parte del pastel. Soy de la idea –supongo que al igual que la gran mayoría– de que cuantas menores barreras de entrada tenga un mercado, más fácil será que tu negocio se llene de competidores. Por tanto, lo recomendable es que el mercado en el que entres tenga más barreras que una carrera de obstáculos. Aunque sobre esto se podría debatir largo y tendido.

El tema no es fácil y habría que analizarlo desde dos puntos de vista. Uno, desde las barreras que impone el propio mercado, es decir, aquellas que ya estaban antes de que tu proyecto llegará a él. Y otro sería desde el punto de vista de las barreras de entrada que impondrá tu proyecto –por su innovación– al resto de competidores una vez que entras en él.

Pero no voy abordar el tema desde ninguna de esas dos perspectivas. Sino que voy a añadir una tercera vía de análisis: las barreras de entrada que nosotros mismos nos imponemos como forma de autocastigo. Y me explico, porque esas barreras son –a simple vista– imperceptibles por nosotros mismos. Y vienen dadas por una falsa modestia, una excesiva vanidad o arrogancia acerca de las virtudes de nuestro proyecto. A nuestros ojos, nuestro proyecto es tan ‘bueno’ –impidiéndonos ver los defectos que tiene– que eso se convierte en una gran barrera, desconocida para nosotros, pero autoimpuesta.

Y de esos, hay muchos casos: desde el emprendedor que dice que no tiene competencia –este es un tema tan trillado que ni voy a comentarlo–, pasando por aquel que le echa la culpa a los clientes y al mercado de no entender las virtudes de su producto –tal vez, no se ha preocupado nunca de conocer las necesidades del mercado y de sus clientes–, hasta el emprendedor que se obceca en hacer su web ‘sólo’ en catalán, por ejemplo, –no pretendo crear polémica gratuita–, no digo ya además en castellano, sino, incluso, ni en inglés. Y de esas barreras autoimpuestas e invisibles a los ojos de un emprendedor hay cientos, tantas como proyectos deficientes.

Sería bueno que cada emprendedor reflexionara sobre cuáles son las barreras –además de las típicas del mercado– que autoimpone a su proyecto. Ese ejercicio de reflexión le será muy útil para conocer las virtudes y defectos de su negocio. Y si no se atreve a hacerlo o no se ve capacitado para ello que pida ayuda a un tercero para que le diga lo que no quiere oír. Ese ejercicio acabará ahorrando muchos disgustos, sobre todo, económicos y de tiempo.

¿Qué barreras de esta naturaleza has visto en tu proyecto?

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25/junio/2012

El emprendedor que abandonó su trabajo

En nuestro clásico repaso a las perlas más destacadas del número de julio de la revista Emprendedores, recién salida a la venta, ponemos el acento en cuatro habilidades y formas de ser típicamente emprendedoras: la resistencia al riesgo, la rapidez, la independencia y la capacidad para delegar. Veámosla una a una.

Valentía para renunciar un salario fijo

De todos los tipos de emprendedores con los que nos topamos en cada número de la revista hay uno que está inexorablemente condenado al éxito: aquel o aquellos que lo tienen tan claro que son capaces de dejar la seguridad de un buen sueldo y un buen trabajo para poner en marcha su proyecto. Fue lo que hicieron Diego Ballesteros y Evaristo Babé, cofundadores de sindelantal.com. En tan sólo dos semanas, según cuentan en el reportaje que les dedicamos, abandonaron sus trabajos y se lanzaron a la piscina: “Siempre había habido feeling entre nosotros para emprender juntos. Y aunque llevábamos año y medio trabajando por cuenta ajena, seguíamos viéndonos y buscando ideas. Cuando salió este proyecto lo vimos claro inmediatamente y supimos que podía ser algo grande en España. No sólo dejamos nuestros trabajos, sino que metimos todos nuestros ahorros, el 100% de lo que teníamos en el banco, en el proyecto”, comenta Babé.

 

Oros ingredientes infalibles: la rapidez y la sensación de libertad

El otro socio de sindelantal.com, Diego Ballesteros, nos desarrolla esta otra clave: “En esa rapidez pesó mucho nuestra experiencia emprendedora previa. En 24 horas hicimos el plan de negocio y casi en esa misma semana empezamos a salir a la calle para ver si en España tenía sentido que esto se pudiese desarrollar. Los dos estábamos en ese momento trabajando por cuenta ajena, pero era algo circunstancial. Sabíamos que más tarde o más temprano emprenderíamos de nuevo. Una vez que lo pruebas es muy difícil abandonar el camino del emprendimiento y trabajar por cuenta ajena. Es como si te emancipas y de repente vuelves a casa de tus padres. La sensación es de estar encerrados. Necesitas libertad. Con Sindelantal.com vimos la oportunidad”.

Que el capital no limite el rumbo de tu idea.

En la biotecnológica AB Biotics eran conscientes de que para crecer necesitaban una inyección de capital en su proyecto. Y tuvieron que elegir entre el capital riesgo, o salir a Bolsa. ¿Por qué eligieron esta segunda opción?: “Nos pareció la mejor opción. Teníamos un grado de exposición personal muy elevado, la percepción del riesgo era muy alta. Tampoco quisimos entrar en la solución de una empresa de capital riesgo porque nos hubieran pedido una focalización muy grande de producto, al estar ellos ya muy diversificados. Ahora somos un proyecto muy equilibrado”.

 

Saber delegar

Es muy fácil decirlo, pero mucho más complicado hacerlo. La gestión eficaz de un equipo de trabajo se ve favorecida cuendo el emprendedor es consciente de la importancia de saber delegar. Un buen ejemplo de cómo se hace esto es Jesús Encinar, fundador de Idealsita.com. Así lo cuenta en el reportaje que le dedicamos a los emprendedores olímpicos: “Atraer al talento y quitarte de en medio. Yo les digo, éste es tu trabajo y ahora hazlo tú lo mejor que puedas. Es necesario dejar que se equivoquen para que avancen”.

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22/junio/2012

Emprender en mercados tecnológicos sin ser ingenieros

Hace ya unos años que venimos observando todo el equipo de la revista que los ingenieros se habían vuelto muy emprendedores. Entonces era una verdadera sorpresa, hoy se ha convertido en algo ya tan habitual que uno casi tiene la sensación de que si no eres ingeniero no puedes emprender en este país. No, al menos, si hablamos de negocios que marcan tendencias. Pero la percepción es, sólo, parcialmente cierta.
La mayoría de los proyectos sorprendentes que surgen con la crisis y que consiguen financiación en estos años de sequía financiera están liderados por ingenieros. O mejor dicho, cuentan en su equipo fundador con algún ingeniero. Pero hay también, casi siempre, gente de ADE o de económicas, bastantes de marketing, y expertos en distintas áreas que tengan que ver con la parte del mercado concreto al que se vaya a aplicar esa innovación, sea turismo, educación o artesanía.
Significa que estamos en un momento en el que los saberes de siempre siguen tan vigentes como antes, pero necesitan relacionarse con otros saberes u otras ciencias para hacernos avanzar, como sociedad, como país y como consumidores. Como individuos, en definitiva.
Lo curioso es que estamos en un momento tan nuevo, rápido e incierto, que este tipo de conocimiento “transversal” no forma parte casi de ningún plan de estudios universitario. Digo casi, porque sí me consta que algunas universidades han dejado atrás esa dicotomía entre lo que debe ser la enseñanza universitaria frente a la formación profesional por la que se defendía que la primera debe limitarse a formar mentes (simple y llanamente y olvidarse de la parte práctica). Ahora, digo, afortunadamente parece que se intenta buscar las dos cosas.
La primera vez que oí hablar de una formación transversal fue en la Universidad Europea de Madrid, hace tres años, precisamente porque iban a iniciar un plan de estudios en el que se tenía en cuenta esta nueva realidad. Su propósito era intercambiar experiencias entre los conocimientos de arte y la ciencia. Nada más y nada menos. Dos mundos aparentemente irreconciliables y opuestos. Pero sólo aparentemente. En los últimos años he visto artistas científicos como Ximo Lizana, a quien tuve el placer de conocer en Arco hace años, cuando sorprendió al mundo con sus esculturas de luz (en aquel momento su gran obra era un tiburón flotante que había vendido por cifras millonarias a varios museos de todo el mundo).
Pero sobre todo, veo, recientemente, y es el motivo de este post para un blog como es el de Emprendedores, muchos científicos que triunfan en negocios multidisciplinares en los que hay la ciencia para desarrollar productos innovadores a nivel internacional, y el arte de adaptar ese conocimiento a muchos campos (además del arte de conseguir financiación millonaria para llevarlos adelante).
Hablo de emprendedores como los fundadores de Arpa Solutions, una empresa de Málaga que está desarrollando proyectos en el campo de la realidad aumentada que se pueden aplicar a ámbitos tan irreconciliables como la publicidad y el marketing, los museos, el turismo o la industria. Y que tienen por clientes empresas de todo el mundo porque ellos, como ingenieros de telecomunicaciones que son la mayor parte de sus fundadores, están en la aventura de crear nuevos productos, lo que se traduce en que compiten casi a solas en España y con pocos players en el resto del mundo. Lo interesante es que uno de sus fundadores, Fátima Acién, me decía que otros emprendedores pueden aprovechar este campo casi virgen para intermediar con otros clientes con productos desarrollados por terceros. Vamos, que no hay que ser ingeniero para aprovechar todo el potencial que tiene este nuevo campo, sea como nuevos contenidos para hacer turismo (ver en un lugar antiguo cómo eran las ruinas o calles antiguas que ya no podemos ver en la realidad), para usos prácticos, como anticipar el resultado de proyectos reales de arquitectura puestos en el lugar para el que se han creado, o para aplicaciones más frívolas, como verse “puestos” productos que queremos comprar en un comercio, físico o virtual). Por cierto, una prueba científica de que realmente están haciendo algo importante: sus fundadores han conseguido líneas de financiación para seguir desarrollando su negocio por valor de casi un millón de euros.
Otro ejemplo para enmarcar en el campo de la transversalidad de saberes: la agencia de publicidad valenciana Monoagency, de las pioneras en crear nuevas campañas de branding a través del móvil. Campañas basadas en juegos y situaciones que combinan la realidad con lo virtual. Me contaba Alejandro Torrentí, uno de sus fundadores, que vieron la oportunidad porque se daban cuenta de que la mayoría de Apps que se están creando para las marcas no interesan al público en general. Que las marcas son muy egocéntricas y sólo hablan de sí mismas. Por poner un ejemplo, muchas crean apps para que los clientes tengan localizadas sus tiendas. Sin más. Torrentí me decía, y con toda la razón, que  el público ahora exige otro tipo de cosas, más directas, más divertidas y más útiles. Una nueva forma de hacer branding.
Sus campañas pasan por hacer que los consumidores potenciales de una marca tengan que estar en un lugar concreto para pasar niveles en videojuegos de marcas. Una de las campañas que les ha dado a conocer a nivel nacional ha sido la que han desarrollado con la marca de chuches Belros, y el juego Hungry Monster, que obligaba a los jugadores a pasar por una de sus tiendas para superar el último nivel. Me contó también otras campañas divertidas, como que los aficionados del Levante C.F. vayan sumando puntos cada vez que están en “su” estadio (algo que hace posible de una forma muy sencilla la geolocalización en el móvil) y puedan conseguir premios por su fidelidad. Campañas de publicidad basadas en la gamificación e ideadas por un equipo de 4 socios formado al 50% por expertos en videojuegos y profesionales del marketing.
Equipos donde los técnicos ponen su conocimiento para desarrollar productos que a niveles básicos se hacen desde casa (igual por eso emprenden tanto los ingenieros en estos momentos de crisis), que se buscan el complemento de otros profesionales para desarrollar el plan de empresa, captar clientes o diseñar estrategias en mercados internacionales. En definitiva, aunque no seas ingeniero, también puedes emprender en mercados tecnológicos.

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21/junio/2012

Otra ración de modelo de negocio

En la redacción de Emprendedores llevamos tiempo con una ‘cruzada’ particular: queremos que los emprendedores tengan muy claro en qué consiste su modelo de negocio. Por increíble que os pueda parecer, todavía es muy común encontrar a gente que nos cuenta su idea pero no es capaz de explicar (ni bien ni mal) cómo va a ganar los euros; por qué un cliente va a estar dispuesto a pagar dinero por su producto o servicio… dónde reside su propuesta de valor, en definitiva.

Últimamente y a raíz del dossier sobre business angels del número pasado, he tenido mucho más contacto con business angels de carne y hueso y coinciden en este planteamiento. Aún son demasiados los emprendedores que plantean sus proyectos diciendo que “no tienen competencia (imposible, si dices eso despídete de captar fondos)” o que “los ingresos ya vendrán, que primero habrá audiencia y luego llegará la publicidad (esto tampoco se lo cree casi nadie; en especial porque hay muy poca publicidad y prácticamente nada para quien no tenga una web muy bien segmentada).

Y me he acordado de esto al ver un post en el blog de la empresa de telefonía masmovil. Cuentan que la tienda de moda C&A en Brasil ha ideado unas perchas que recogen el número de ‘megusta’ que dan a cada prenda los usuarios del perfil de esta marca en Facebook. Así, cuando estás comprando en la tienda, sabes cuántos feisbukeros han dicho que esa prenda concreta es de su agrado.

 

Ropa con amigos, lo último

Ingenioso desde luego. ¿Útil para el usuario? No creo que mucho, salvo que tenga ilusión por encontrarse por la calle con gente vestida igual que él. ¿Útil en términos de negocio? Creo francamente que no. Es un desarrollo que lo máximo que podrá ofrecer es intangible: dar buena imagen entre los ‘fiebres’ de la tecnología.

Si estás montando una empresa, concéntrate en la generación de valor. Si ya tienes una en marcha, ten en cuenta que ahora, más que nunca, conviene medir los esfuerzos.

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20/junio/2012

¿Y tú? ¿Satisfaces las necesidades de tus clientes?

En la revista tenemos un dicho: lo más difícil en esta vida -entendiendo vida como vida empresarial, claro está- es vender. Y por si hace falta que te lo aclaremos: vender-tu-producto, no vender-tu-empresa.

Por eso cuando nos encontramos a emprendedores que nos dan buenos consejos para vender, por lo menos yo, me quito el sombrero y trato de trasladaróslos. Es el caso de Joaquín Gallegos, fundador de Nevadensis, a quien entrevistamos hace poco para el reportaje sobre errores de ventas. Gallegos nos habló de errores de ventas, pero también me habló de otras cosas, como éstas:

Para que a mi me vaya bien, a mis clientes les tiene que ir bien, les tiene que funcionar su negocio. Y tengo que tener claro que les tengo que dar lo que le piden sus consumidores/clientes. A lo mejor yo quiero fabricar una cosa que es la mejor, pero el cliente me dice: yo quiero esto. Otra cosa que es necesario corregir: yo sé más de mi sector/producto que nadie, y esto es lo que hay que vender. Eso es un error. Al consumidor hay que darle lo que demanda. Hay hemos tomado la iniciativa. Con tipos de jamón [que es a lo que se dedica su empresa]: de calidad, pero más pequeñito (cruzando razas): jamón corte uve –sin piel–: más fácil de cortar… nos hemos adaptado al consumidor, a sus necesidades, y hemos modificado nuestros productos. Si nuestros clientes no nos trasmiten lo que necesitan, mal vamos”.

“Trabajamos con grandes cadenas de distribución, pero nos gusta trabajar con el empresario pequeñito, que nos habla sobre nuestro producto y sobre lo que necesita. Una gran cadena de distribución, en la mayor parte de los casos, sólo ve los números y no te van a ayudar a mejorar tu producto. Tu me lo vendes a 18,91 euros, y si encuentra una ficha similar a un céntimo menos, compro a un céntimo menos. No miran valor añadido, ni servicio. Hay excepciones, pero en la mayoría de las ocasiones no te dan información sobre tus productos, información que a la larga te puede hacer vender más. Los pequeños empresarios nos ayudan a mejorar y a vender más. Nos da más ventas y nos da un cliente fiel –nos garantiza ventas–”.

La verdad es que la primera frase ya se ganó mi, ay, periodístico corazoncito. Gallegos da en el clavo cuando dice que al consumidor hay que darle lo que demanda. Nosotros nos estamos encontrando ultimamente en la Redacción con empresas que están lanzando productos que le gustan a los emprendedores que la han diseñado, y que se creen que sólo por estar en un sector de moda, con un producto de moda, van a vender.

El otro día hablaba de que se olvida cómo se va a vender y a través de qué canal. No saberlo es un problema gordo. Lo que no sé es si es tan gordo o más gordo que no saber qué quieren tus clientes.

Saberlo es lo que hace crecer una empresa.

Como le ocurre a Tecnicartón, otra empresa de embalajes que me trae enamorado perdido -en el periodístico sentido de la palabra y, sí, mi mujer lo sabe-. Os cuento. Tecnicarton es una empresa que se dedica al embalaje para el sector del automóvil. ¿Embalaje para el sector del automóvil? Entre otras soluciones, cajas -es una forma sencilla de definirlo- para el transporte de los salpicaderos de automóvil.

Uhhhh, ¡qué emocionante!, dirás.

Tú sigue leyendo.

Hasta el momento, el sistema de embalaje que se utilizaba permitía el transporte en cajas no apilables y por tanto un máximo de 72 unidades por contenedor. El nuevo sistema que propone esta pyme valenciana permite incluir en una caja 6 unidades de salpicadero, lo que supone un incremento del 166% de unidades por contenedor marítimo. El resultado es un incremento del 166% de las unidades transportadas por contenedor que pasa de 72 a 192 unidades y la reducción de hasta el 55% de los movimientos de carga.

Para conseguir esta optimización, los ingenieros de la compañía analizaron los puntos idóneos para la inmovilización del salpicadero y su posicionamiento en el embalaje. De este modo, cada pieza va inmovilizada e incrustada en pestañas y solapas que permiten encajar hasta seis salpicaderos por caja y el apilamiento de los palés.

¿A que ya ha cambiado tu percepción? En este sector, ¿a qué cliente no le va a interesar ahorrarse un 55% de movimientos de carga? Bueno, en éste sector y en cualquiera. Si eso no es un argumento de ahorro de costes para un cliente, yo ya no sé lo que es un argumento de ahorro de costes.

En fin. Ni que decir tiene que ya les he pedido una entrevista, que les entrevistaré en breve y que volveré a escribir sobre ellos en cuanto tenga oportunidad.

Y, sí, ya voy necesitando unas vacaciones.

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18/junio/2012

Emprender desde el cole

Hay ciertos temas del mundo del emprendedurismo que me atraen –reconozco que tengo un cierto halo friqui, tal vez por los años que llevo escribiendo sobre estos temas–. Uno de ellos, y lo he dicho en muchas ocasiones, tiene que ver con los inversores, y otro tema que me apasiona: emprender desde la escuela.

Leyendo la semana pasada el post que escribió –con gran acierto y éxito, vista la respuesta que tuvo en las redes– mi compañero Javier Inaraja sobre este tema, me sirvió para recordar que en España se está haciendo una labor muy importante en esa línea. Y son muchas las experiencias que existen en la actualidad.

Uno de los referentes en ese sentido es el programa Valnalón Educa puesto en marcha por La Ciudad Industrial del Valle del Nalón, (Valnalón), sociedad dependiente de la Consejería de Industria y Empleo del Gobierno del Principado de Asturias. O el Proyecto IniciaFP, del que hemos hablado en Emprendedores.

O la iniciativa que lleva desarrollando Emprentic con el concurso ‘Emprender desde la escuela’, en el que participan centros de diferentes comunidades autónomas, como Castilla y León o Andalucía, entre otras.

O el proyecto ‘Emprender en la escuela’, del Instituto Aragonés de Fomento junto al departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón. O ‘Emprender en Mi Escuela’, un programa educativo desarrollado por Andalucía Emprende, Fundación Pública Andaluza y la Asociación Andaluza de Centros de Enseñanza de Economía Social. O Iniciador Kids, un proyecto de la Fundación Iniciador que tiene por objetivo ‘Educar para Emprender’.

Éstos son sólo algunos de los muchos que hay. Y a todos estos quiero añadir otro más, también muy interesante. Hace unos días me llegó –a través de Encarna Teruel, coordinadora de Programas Educación Emprendedora de Murcia– información sobre el 3º Minimarket Escolar, de Murcia, “que es el día ‘de la puesta de largo’ del trabajo realizado por 2.100 alumnos de primaria y secundaria a través del Proyecto EJE y Proyecto EME, donde durante el curso escolar han tenido que realizar la creación y gestión de una cooperativa escolar (aportan su capital social, diseñan logotipos, redactan los estatutos, hacen un estudio de mercado, campañas de publicidad, actividades de autofinanciacion, etc.) hasta la completa disolución de la misma cuando finaliza el curso. Los propios alumnos son los que fabrican los productos, que luego venden en dicho mercado, o incluso los tienen que importar o exportar de otras partes de España o del mundo con otros alumnos que también realizan la misma metodología de trabajo”.

Iniciativas muy interesantes que deberían replicarse por imperativo legal, si queremos que esto de emprender no se quede sólo en una moda pasajera.

 

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