9/julio/2012

Emprender `pa ná´ es tontería

Hace unos meses quedé con unos amigos para tomar unas cervezas. Al final quedamos en un bar cerca de su casa, porque lo había cogido una pareja joven que les caía bien “y veo que van a durar poco”, me dijo mi amiga. La verdad es que, a pesar del traspaso, el bar seguía como lo habían dejado sus antiguos dueños (a los que tampoco les había funcionado). Hace unos días pasé por allí… y ya habían cerrado.

Ahora que vivimos una etapa histórica para el emprendimiento en España, me parece necesario reconsiderar esta imperiosa necesidad por emprender que estamos inculcando en todos los estratos de nuestra sociedad. No hace falta solo el ejemplo inicial para ver como muchos nuevos proyectos, de todo tipo de sectores y modelos de negocio, tienen una vida efímera. En general, esa mortalidad temprana guarda relación con una escasez de recursos para el lanzamiento del negocio -que hacen que los gastos corrientes acaben estrangulando su tesorería– y, también, con modelos de negocio difíciles de rentabilizar en el corto plazo.

Pero también es obligado decir que “ahora es mucho más difícil hacer sobrevivir un negocio que antes”. Con el consumo privado congelado, y más que parece que estará en los próximos meses, es casi una temeridad montar un pequeño comercio (como una tienda de artículos de regalo, de la que también he visto el caso de una que abrieron cerca de mi casa y ha durado seis meses). La gente no gasta en estos momentos más que en lo estrictamente necesario: comida, hipoteca, gasolina,… Salvo que puedas permitirte abrir en una de las “millas de oro” y vender a esa clase privilegiada a la que no parecen afectar las crisis –según el Observatorio del Mercado Premium de IE Business School y Mastercard este año crecerá un 22% en España–, o buscas un negocio que de algo “mucho más barato”, o tienes bastantes posibilidades de fracasar.

Bueno, aquí me gustaría hacer un inciso en relación a lo comentado, con un nuevo e impactante fenómeno que empieza a explotar en muchas ciudades: las tiendas de estética regentadas por mujeres chinas. Pedicura, uñas francesas (creo que se dice así),… y todo tipo de tratamientos a precios “low cost” (habrá que ir viendo si no terminan por afectar al negocio de muchas cadenas de estética). Este tipo de negocios si parecen ir bien, principalmente porque los costes se ciñen al alquiler y los suministros. La mano de obra, uno de los capítulos más importantes en este tipo de negocio es aquí igual a O. Ya lo dijo hace unos meses Juan Roig, presidente de Mercadona, al afirmar que “los bazares chinos practican la cultura del esfuerzo que nosotros no hacemos”. O sea que la fórmula mágica para poder levantar ahora un pequeño negocio en España está claro: “trabajar como chinos” (no me extiendo, ya que me gustaría hablar sobre esto más detenidamente en otro post).

Al margen de esto, en mi opinión, no deberíamos presentar como una panacea universal el lanzarse a la aventura, siempre arriesgada, de montar un negocio. Primero, porque no todos valemos para ser emprendedores. Como bien dice Alvaro Sancho, profesor del IE en este reportaje “hay personas que nunca arriesgarían su casa, y otras que la tienen hipotecada y duermen tranquilamente”. Aparte de otra serie de cualidades necesarias. Segundo, porque también en una sociedad moderna y avanzada como la que queremos crear en España son necesarios investigadores, profesionales cualificados, educadores,… hasta funcionarios, de alto nivel de preparación y dedicación. Y tercero, porque “si hay que emprender se emprende, pero emprender `pa ná´es tontería”. Y si, además, supone una posible ruina para el emprendedor, mucho menos.

 

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Publicado en la categoría: Emprendedores

2 Comentarios Añade un comentario

  • 1. Objetivoganar  |  9 de julio de 2012 a las 13:19

    Tienes toda la razón, siempre me ha fascinado cuando en el barrio cierran una fruteria y dos semanas despues, habren otra con el correspondiente fracaso posterior. Hay que emprender pero con cabeza y mucho más en tiempo de piratas, como los que vivimos

  • 2. Haz que emprenda  |  9 de julio de 2012 a las 15:55

    Toda toda la razón, si estudiando bien la situación puedes fallar (y más ahora con tan poco consumo…), los que abren una fruteria o una tiendecita de turno sin dedicarle antes el necesario tiempo a la viabilidad del proyecto están destinados a fracasar.

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