Archivo de julio, 2012

16/julio/2012

El refugio del emprendedor

De todos es sabido que, cuando uno decide emprender, tiene que hacer malabarismos para conseguir recursos financieros para su proyecto. Este post no va de búsqueda de financiación sino de una iniciativa muy interesante con la que me he topado estos días.

Hablando con Daniel Suárez, de Coontigo, una consultora de desarrollo estratégico, ubicada en Asturias, sobre las dificultades de los emprendedores me contaba que el equipo de Coontigo, conscientes de esto, habían decidido lanzar el Freeworking, una iniciativa dirigida a que emprendedores ayuden a otros emprendedores cuando empiezan.

Me contaba que un día, viendo que tenían espacios vacíos en su oficina, se plantearon la idea de por qué no cederlos a otros emprendedores para que éstos no tuvieran que gastarse dinero –que no suelen tener– en el alquiler de una oficina o para que abandonaran sus ‘casa-oficinas’, en las que muchos emprendedores suelen trabajar.

Para que la idea del ‘Refugio Emprendedor’, como han dado en bautizar, no quedara en una mera anécdota, han decidido crear una plataforma online en la que empresas y emprendedores se apunten para compartir espacios. “De esa manera, queremos que un emprendedor sepa qué empresas de su entorno ceden espacios físicos en los que poder desarrollar los primeros meses de su iniciativa”, explica Daniel, para quien “las dos partes –emprendedor y empresa– salen ganando, porque el primero se ahorra gastos y entra en contacto con otros profesionales y a la empresa le entra aire nuevo que anima el ambiente laboral”.

Para poner en marcha esta plataforma están buscando 6.000 euros –necesarios para poder desarrollarla– a través de crowdfunding.

Una iniciativa que me parece muy interesante. ¿Y a ti?

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13/julio/2012

Si sabes cantar, ya puedes vender tu producto

Se trata de una novedosísima fórmula comercial, que no sabemos si acabará por ganarse un hueco en los manuales de marketing: componer, e interpretar, una canción para… ¡vender tu producto!

Es lo que ha hecho el músico y compositor Abraham Sevilla, quien, harto de tener su casa en venta y sin posibles compradores a la vista, ha decidido componer una canción y un videoclip casero para mostrar al mundo las características del inmueble.

Ha sido uno de los grandes éxitos en Youtube y, a estas alturas, posiblemente ya habrá colocado la casa porque, a partir de su publicación, empezó a recibir correos de personas interesadas. Una buena solución, en clave creativa, a la crisis inmobiliaria.

¿Es aplicable la fórmula a otros productos y a otras marcas? ¡Quién sabe! Aunque mucho me temo que, cuando pase el efecto sorpresa, la fórmula dejará de tener impacto, ya que el personal estará entretenido con el siguiente golpe de efecto que circule por la Red.

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9/julio/2012

Emprender `pa ná´ es tontería

Hace unos meses quedé con unos amigos para tomar unas cervezas. Al final quedamos en un bar cerca de su casa, porque lo había cogido una pareja joven que les caía bien “y veo que van a durar poco”, me dijo mi amiga. La verdad es que, a pesar del traspaso, el bar seguía como lo habían dejado sus antiguos dueños (a los que tampoco les había funcionado). Hace unos días pasé por allí… y ya habían cerrado.

Ahora que vivimos una etapa histórica para el emprendimiento en España, me parece necesario reconsiderar esta imperiosa necesidad por emprender que estamos inculcando en todos los estratos de nuestra sociedad. No hace falta solo el ejemplo inicial para ver como muchos nuevos proyectos, de todo tipo de sectores y modelos de negocio, tienen una vida efímera. En general, esa mortalidad temprana guarda relación con una escasez de recursos para el lanzamiento del negocio -que hacen que los gastos corrientes acaben estrangulando su tesorería– y, también, con modelos de negocio difíciles de rentabilizar en el corto plazo.

Pero también es obligado decir que “ahora es mucho más difícil hacer sobrevivir un negocio que antes”. Con el consumo privado congelado, y más que parece que estará en los próximos meses, es casi una temeridad montar un pequeño comercio (como una tienda de artículos de regalo, de la que también he visto el caso de una que abrieron cerca de mi casa y ha durado seis meses). La gente no gasta en estos momentos más que en lo estrictamente necesario: comida, hipoteca, gasolina,… Salvo que puedas permitirte abrir en una de las “millas de oro” y vender a esa clase privilegiada a la que no parecen afectar las crisis –según el Observatorio del Mercado Premium de IE Business School y Mastercard este año crecerá un 22% en España–, o buscas un negocio que de algo “mucho más barato”, o tienes bastantes posibilidades de fracasar.

Bueno, aquí me gustaría hacer un inciso en relación a lo comentado, con un nuevo e impactante fenómeno que empieza a explotar en muchas ciudades: las tiendas de estética regentadas por mujeres chinas. Pedicura, uñas francesas (creo que se dice así),… y todo tipo de tratamientos a precios “low cost” (habrá que ir viendo si no terminan por afectar al negocio de muchas cadenas de estética). Este tipo de negocios si parecen ir bien, principalmente porque los costes se ciñen al alquiler y los suministros. La mano de obra, uno de los capítulos más importantes en este tipo de negocio es aquí igual a O. Ya lo dijo hace unos meses Juan Roig, presidente de Mercadona, al afirmar que “los bazares chinos practican la cultura del esfuerzo que nosotros no hacemos”. O sea que la fórmula mágica para poder levantar ahora un pequeño negocio en España está claro: “trabajar como chinos” (no me extiendo, ya que me gustaría hablar sobre esto más detenidamente en otro post).

Al margen de esto, en mi opinión, no deberíamos presentar como una panacea universal el lanzarse a la aventura, siempre arriesgada, de montar un negocio. Primero, porque no todos valemos para ser emprendedores. Como bien dice Alvaro Sancho, profesor del IE en este reportaje “hay personas que nunca arriesgarían su casa, y otras que la tienen hipotecada y duermen tranquilamente”. Aparte de otra serie de cualidades necesarias. Segundo, porque también en una sociedad moderna y avanzada como la que queremos crear en España son necesarios investigadores, profesionales cualificados, educadores,… hasta funcionarios, de alto nivel de preparación y dedicación. Y tercero, porque “si hay que emprender se emprende, pero emprender `pa ná´es tontería”. Y si, además, supone una posible ruina para el emprendedor, mucho menos.

 

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6/julio/2012

Woody Allen, Li Shin Ming, Churchill y la lección del jamón ibérico

¿Tienes miedo a contar tu idea de negocio? No deberías.

Que no os cuenten milongas: las ideas, por sí solas, no valen nada. Lo que cuenta es la ejecución. Si alguien me enseña un negocio innovador en el que la idea en el mes uno y la idea en el mes doce sea la misma, me bajo del pedestal al que me he subido.

Y si me apuráis, incluso en sectores no tan innovadores, tres cuartos de lo mismo.

Existe un punto intermedio entre contar cuál es tu negocio antes de empezar y otra explicar cómo tienes previsto seducir a los consumidores con tu idea. Una cosa es contar de qué va tu negocio y otra compartir el código o desgranar tu plan de marketing a cualquiera. Si cuentas tu idea, a lo mejor te ayudan a darle forma. Además, te ayuda a despejar la cabeza y avanzar.

Y os cuento todo esto porque…

Me han enviado esta mañana esta noticia de la Oficina Comercial de España en Sidney:

“El jamón ibérico ha servido como fuente de inspiración a la familia Feneleys, propietaria de una granja en el estado australiano de New South Wales. En su propiedad se pueden encontrar alrededor de 300 castaños, cuyos frutos han sido utilizados este año para alimentar 28 terneros, con la intención de mejorar el sabor de su carne”.

“La idea surgió tras saber que el jamón ibérico proviene de cerdos que han sido alimentados a base de bellotas. Anthony Puharich, propietario de la renombrada carnicería Victor Churchill de Sídney, declara que esta carne de ternera tiene, maldita sea mi estampa, un increíble color y sabor, como consecuencia del aceite natural de este fruto“. (Bueno, vale, la imprecación sergioleoniana la hemos incluido nosotros para darle un toque más árido, más australiano.)

Como os habréis podido imaginar, me ha faltado tiempo para investigar al simpático carnicero Víctor Churchill -y, está bien, también para perder un poco el tiempo en Wikiquote a ver si le echaba un lazo a alguna cita del estadista, historiador, escritor, militar, orador y primer ministro británico Winston Churchill para jugar con ella por afinidad heráldica y atribuírsela, transformada, al carnicero- y me he encontrado con un emprendedor innovador (échale un buen vistazo a su marketing cárnico porque es bastante importable) detrás del cual hay una familia ganadera que lleva en el negocio desde 1876 –sí, desde 1876– que ha decidido a partir de ahora alimentar a sus reses con los castaños de sus tierras.

A veces, castañas, el bosque te impide ver los árboles. Tan cerca lo tenían, y sin embargo…

Leo noticias como ésta y pienso: ¿Pero es que a nadie más se le había ocurrido hasta ahora alimentar a los animales con bellotas fuera de España para replicar el modelo del jamón ibérico?

Porque la idea de negocio lleva rondando ya algo de tiempo.

Resulta que hace 425 años cuando un tal Miguel de Cervantes fue nombrado Comisario Real de Abastos de la Armada Invencible decidió que de toda la carne que se podía adquirir en España, la mejor para alimentar a las hambrientas tropas españolas era la de los terneros criados en el valle de Alcudia, en Ciudad Real. No se merecían menos esos hombres, ¿no crees? Tenían que estar bien alimentados para poner una pica en Flandes.

Y, sí, a esos terneros se les alimentaba, sí señor, entre otras cosas, con bellotas.

O sea, que no sólo al cerdo ibérico se le alimenta desde hace 400 años con bellotas, sino que también hay ganaderos que hacen lo propio con la ternera desde hace 425 años. O sea que la idea, estar, estaba. Y conocer, se conocía. Y copiar, se podía copiar.

Para mejorar la crianza de nuestros ibéricos, se han cruzado con razas extranjeras, con lo que de secreto, poco. Hasta el punto que las razas españolas han desaparecido, así que de producto nacional… hmmm poco. Pero de ejecución nacional, oh, señor, mucho, pero que mucho.

Si hacemos casos a los datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el sector porcino es el primer sector de la ganadería española con una producción anual de más de 4.000 millones de euros al año, resultados que sitúan a España como el segundo productor de la Europa de los 25. O sea que es interesante el producto español y rentable. Entonces, ¿por qué nadie lo ha replicado si era tan sencillo como darle de comer bellotas a los sacrificados animales?

Así que de idea española, poco. Pero de marketing español, mucho.

¿Sabías que Marco Polo se encontró con jamón serrano chino allá por el siglo XIII? Fue en tiempos del emperador de la dinastía Tang, Li Shi Ming. Y se llama jamón de Jinhua. Y hay granjas que todavía lo comercializan.

Además de Cervantes y de Li Shi Ming, me he acordado de Woody Allen y su cuento breve en el que narra el descubrimiento del sandwich. Primero se probó carne, pan y pan, luego pan, pan y carne, luego carne, pan y carne, hasta que por fin se dio con pan, carne y pan.

Puedes contar que vas a crear el sandwich con dos rebanadas de pan y algo más sustancial dentro, ahora en el cómo está la gracia. ¿No crees?

Por cierto, me quedo con esta cita de Churchill, el estadista, historiador, escritor, militar, orador y primer ministro británico, no el carnicero :

“¡No te rías de la tontería de los demás! Pueden representar una oportunidad para ti”.

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2/julio/2012

Un ecommerce para vender en China

Preparando el reportaje sobre cómo vender a la clase media china que publicaremos en el próximo número me voy dando cuenta de dos cosas importantes. La primera, lo difícil que es convertir un estudio de mercado en una realidad de negocio. Lo digo porque la idea de este reportaje surgió a raíz de un estudio de Boston Consulting Group sobre las oportunidades del ecommerce en China. La segunda, que China es un mercado complicadísimo, pero que si se consigue entrar en él la recompensa es tan grande que merece la pena intentarlo.
Lo complicado de plasmar en un negocio real las oportunidades de “estudio” lo empecé a vislumbrar cuando intenté encontrar expertos en ecommerce para el mercado chino. Poquísimos. Después llega el momento en el que quienes saben del mercado chino te empiezan a poner los pies en la tierra: no se puede vender a China desde España a través de una web. Es prácticamente imposible. Porque para empezar, enviar cualquier producto desde nuestro país tendría que pasar por una serie de aduanas y controles que encarecería muchísimo el envío (y lo retrasaría también muchísimo). Eso, si el Gobierno chino no cierra la web.
Además, hay que tener en cuenta que los chinos son personas muy desconfiadas, tienen miedo a que les vendamos gato por liebre (será porque ellos saben más que nadie de falsificaciones), les gusta tocar las cosas antes de pagar por ellas (o sea, que hay que darles la oportunidad de pagar contrareembolso) y el país es tan grande que la logística puede resultar complicadísima.
Entonces, ¿merece la pena intentarlo? Desde mi punto de vista sí. Como he dicho antes, es complicado pero la recompensa si se triunfa es enorme. Y esto me lo confirman las entrevistas que he podido hacer a consultores que trabajan allí y conocen el mercado, como iGeo, Dextal Internacional o Interchina Consulting. Me dicen que para vender online a esos 200 millones de personas que conforman la clase media china debemos tener una pequeña infraestructura en aquel país (para garantizar la distribución de nuestros productos) y utilizar las plataformas de comercio electrónico que ya existen en aquel país, como Taobao Mall, mucho mejor que crear nuestro propio comercio online de forma independiente.
Y me dicen también que las oportunidades para las empresas españolas que lo sepan hacer son muy suculentas. En China la doctrina comunista va quedando atrás y esa clase media con poder adquisitivo se parece cada vez más a la nuestra (incluso es mucho más marquista que la nuestra). Buscan productos de fuera y de calidad, tanto por una cuestión de estatus como por calidad. Y estas dos ideas son las que nos dan la pista sobre las oportunidades reales para emprendedores españoles.
Por estatus, compran productos europeos sin mirar demasiado el precio. Tanto es así que Bodegas Torres vende el doble de su marca premium (Mas La Plana) en China que en España. También por estatus buscan calzado, textil, cosmética y belleza europeos (siempre que seamos capaces de ofrecerles una marca que les genere confianza como para preferirla a grandes firmas ya presentes en China, como L´Oreal (loreal.tmall.com). Por estatus también buscan empresas europeas para decorar y amueblar sus casas o para desarrollar proyectos de arquitectura (y aquí hay una oportunidad enorme fuera de las principales urbes chinas como Shanghai o Hong Kong; los millones de chinos que viven en ciudades secundarias y que empiezan a tener un nivel de vida más alto). De nuevo la clave es ofrecer productos diferentes y con una parte tecnológica importante, como las instalaciones de vidrio fotovoltaico de Onyx Solar, por poner un ejemplo que me gusta, aunque no se ajuste precisamente al concepto de comercio electrónico.
Por salud, compran aceite de oliva, el español mejor que el italiano o el griego; galletas sin conservantes ni colorantes, conservas de productos del mar (como sardinas o mejillones), y podrían estar dispuestos a comprar otros productos para ellos desconocidos, como las legumbres (preparadas para tomar como ensalada, tampoco es cuestión de enseñarles a cocinar nuestras recetas) o aceitunas (de las variedades más suaves, porque su sabor les resulta un poco fuerte).
Resulta que los productos españoles tienen una buena imagen en China, por la labor que han hecho grandes empresas pioneras en ese mercado en todos los segmentos y eso puede abrir las puertas a otras marcas españolas más modestas. Como he dicho antes, la recompensa es tan grande, que el esfuerzo merece la pena. Según datos del Departamento de Comercio Electrónico e Informático de China, el ecommerce en este país alcanzó el año pasado un volumen de negocio de 123.065 millones de dólares, lo que supone un crecimiento del 29,2% respecto al año anterior. Y para 2013 China se convertirá en la primera potencia mundial en ventas online. Como para no intentarlo.

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