1/agosto/2012

Lo importante no es el dinero sino los contactos

¿La falta de dinero es una barrera o una excusa para no emprender? Esa es una de las cuestiones que me he planteado mientras preparaba el dossier de nuestro número 180, de septiembre de 2012. Hay pre-emprendedores (si se me permite ese término) que ponen como excusa para no lanzarse el hecho de que carecen de recursos financieros para dar el paso.

El debate en torno a este tema podría llenar páginas y páginas. Hemos hablado muchas veces del famoso colchón financiero, de las previsiones de caja, de la inversión inicial, de asumir riesgos personales para convencer a otros a que apuesten con sus recursos en tu proyecto, etc. Es decir, que aceptamos pulpo como animal de compañía, y sabemos de la importancia que tienen los recursos financieros a la hora de emprender para no dártela a las primeras de cambio.

Pero es evidente –con los tiempos que corren– que esa importancia es relativa. Creo y afirmo de forma categórica que no tener recursos no es una barrera infranqueable y que sí se puede emprender sin dinero… ¡ojo! no seamos más papistas que el Papa y entremos en debates absurdos de si se necesitan, al menos, 1.000 o 2.000 euros para empezar. Evidentemente, depende del tipo de negocio y del  mercado al que te vayas a dirigir.

Sí se puede emprender sin dinero –o para que nadie se enfade– con pocos recursos. Hay formas de conseguir dinero (contamos unas cuantas en el dossier de septiembre) … de forma legal, claro… Y como dicen diferentes emprendedores y expertos con los que he hablado: hay cosas más importantes y determinantes que el dinero. Por supuesto –y sin entrar en muchos detalles, porque lo hemos contado muchas veces–: el equipo es más determinante que el dinero; o la propuesta de valor, por ejemplo. Y hay otras.

A modo de reflexión, me quedo con la que me hizo un emprendedor francés, afincado en Noruega, con el que hablé hace unas semanas en Madrid para contarme su empresa, WeWantToKnow, y de la que daremos cuenta también en nuestro número de septiembre.

Para ponerte en antecedentes, Jean-Baptiste Huynh es un analista financiero que un buen día decide dejar su trabajo “porque no había creatividad en su profesión” para implantar esa creatividad en la educación de los niños, su otra gran pasión.

Para ello, se mete a dar clases de matemáticas en uno de los colegios más exclusivos de Noruega. Resumiendo –la historia viene contada con más detalle en el reportaje del citado número–, Huynh con la idea en la cabeza y bien estructurada decide buscar compañeros de viaje que se embarquen en el proyecto. Lo hace por Internet y a él se unen un grupo de creativos y desarrolladores de diferentes países atraídos y emocionados por la idea. En el desarrollo de la idea emplean –sobre todo– muchas horas de trabajo hasta conseguir un prototipo con el que testear el mercado…, pues eso, el proceso lógico de cualquier proyecto.

Huynh me subrayó en la entrevista que entre sus preocupaciones no estaba el dinero. Tenían otras cosas en mente que le quitaban más el sueño que la falta de recursos como, por ejemplo, cómo ‘vender’ una aplicación en un mercado tan competitivo como el del entretenimiento. Al margen de otras interesantes cuestiones en torno a ese tema –que contamos en el citado reportaje como poner o no precio a una app, qué precio, qué consecuencias puede traer eso, etc.–, Huynh y su equipo eran conscientes que “la promoción de una aplicación es muy importante”. Y para eso el dinero no lo es todo.

Y para solucionar ese problema echó mano de su experiencia y llamó a un venture capital que conocía de su pasado laboral como analista financiero y al que le dijo –curiosamente– que no necesitaba dinero, sino “que me falta una persona que me ayude a vender la aplicación. No buscábamos dinero. Lo importante no es el dinero, sino los contactos”. Gracias a eso consiguió captar para su equipo a dos directivos de una multinacional del software: el de desarrollo y el de marketing estratégico, que le ayudaron a entrar en nuevos mercados, principalmente, en el de Estados Unidos. Una buena elección, sin lugar a dudas, porque además eso les ha abierto las puertas de potenciales inversores para las siguientes etapas de desarrollo.

Y para terminar, Huynh me dijo que para ganar hay que compartir: “Debemos ser capaces de encontrar ese equilibrio, porque tu puedes tener algo que le sirva a mi empresa para crecer. Y hay que pensar siempre en marketing y en salir a vender. La mayoría de los emprendedores sólo piensa en el producto, pero un buen producto sin marketing y sin salir a vender, no vale nada”.

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Publicado en la categoría: Emprendedores,Javier Escudero

3 Comentarios Añade un comentario

  • 1. Irving Flores  |  2 de agosto de 2012 a las 18:16

    Muchas veces los contactos son muy importantes, ya que estos proveen de cosas que el dinero no puede proveer e incluso convertirse en los que apoyan tus proyectos.

  • 2. Agata  |  3 de agosto de 2012 a las 10:13

    Hola! interesante aunque discrepo un poco…

    evidentemente sin contactos uno lo tiene mal, pero pese a tenerlos no se te asegura la facturacion pues hay muchisimo miedo a la crisis (miedo objetivo) mucha inseguridad laboral, perdida de derechos etc. que todo ello hace que el consumo decaiga y la facturacion esté por los suelos… ¿como se aguanta eso siendo por ejemplo una PIME sin DINERO que medio financie esas perdidas para no TENER QUE QUEBRAR=???

    imposible sin dinero crear ni mantener una empresa -PIME sobretodo

    ¿algun consejo para que por ejemplo yo misma no cierre por falta de facturaciion y liquidez? ¿contactos? creo que no…

    http://4potesa.blogspot.com.es/

    http://www.actiweb.es/k-macus/

  • 3. Mary Montesinos  |  14 de agosto de 2012 a las 20:20

    Excelente articulo, mis emprendimientos siempre partieron con casi nada de capital, empiezo desde muy pequeño sin desesperarme, un negocio no siempre es el intercambio de dinero por producto o servicio. Todo intercambio de bienes es negocio y como bienes existen también los intelectuales y los sociales.

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