22/agosto/2012

¡Emprendedores más inteligentes en sólo una semana!

Hace unos años, allá por el frío mes de marzo de 2006, la televisión pública británica, también conocida como la bebecé, hizo un mediático experimento en forma de programa televisivo con ínfulas científicas. Propuso sencillos ejercicios mentales a un grupo de concursantes (quince seres humanos) con el objetivo de convertirles en personas más inteligentes al cabo de una semana. No es que pretendieran que pasaran de ser un rafaelgalán cualquiera a convertirse en un miembro de pleno derecho de Mensa (lo que ya os digo que es imposible, y mira que lo he intentado), sino que buscaban demostrar que algunos ejercicios podían conseguir espabilar nuestros infrautilizados cerebros.

El programa, al que bautizaron como ‘Házte más inteligente en una semana’, que suena a pierde ’10 kilos en una semana’, demostró que se podía espabilar un 40% a nuestro cerebro en una semana. Vamos que podíamos ser un 40% más inteligentes en siete días. Los quince concursantes mejoraron su inteligencia -medida en respuestas a un test-tipo para medir el coeficiente intelectual, que es la única manera de medir estas cosas, salvo que estas cosas midan la capacidad para resolver tests y no la inteligencia… uy, que me lío-. El caso es que catorce tuvieron un resultado un 40% mejor en este test. Y uno, sólo un 20%. El del 20%, explicaron los responsables del programa, no mejoró tanto como sus compañeros porque por las noches no supo renunciar a varias pintas de cerveza negrísima y fresquísima (y no le culpo).

No os penséis que eran unos ejercicios sesudos. Una buena parte de esos ejercicios consistía únicamente en cambiar muchas de nuestras rutinas -algo tan sencillo como cepillarnos los dientes por la noche con una mano diferente a la que utilizamos habitualmente para evitar endodoncias innecesarias- y otra en recuperar la memoria que hemos perdido gracias a los dispositivos móviles -otro de los ejercicios consistía en memorizar números de teléfono-. Otros consistían en jugar al Scrabble -la versión actualizada sería darle a base de bien al Apalabrados- una vez al día.

El programa de TV proponía el siguiente calendario de actividades:

Sábado

“Lávate los dientes con una mano diferente y dúchate con los ojos cerrados”.

Domingo

“Haz un Sudoku (por aquel entonces estaban de moda) y dar un paseo”.

Lunes

“Cena pescado por la noche y evitar ir al trabajo en coche: anda, coge el autobús o ve en bicicleta”.

Martes

“Elige una palabra al azar en el diccionario que desconozcas y trata de meterla (con calzador) en todas las conversaciones que puedas”.

Miércoles

“Haz Yoga o pilates y trata de mantener una conversación larga con alguien a quien no conozcas”.

Jueves

“Cambia el recorrido que haces para ir al trabajo y por la noche juega al Scrabble”.

Viernes

“Memoriza tu siguiente lista de la compra. No tomes ni cafeína ni alcohol”.

Ahora que andas echando cuentas para esa idea de negocio que te ronda la cabeza, se me ha ocurrido recuperar esto y hacer un plan para mejorar tu inteligencia y tu planificación financiera, al mismo tiempo, en sólo una semana (para que luego no haya dudas entre aquellos que no perciben la ironía, esto va con ironía).

Durante la ola de calor, ya lo he contado, he tenido la temeridad de preparar un temita de financiación pensando en lo que mi compañero Javier Escudero ha bautizado como pre-emprendedores. Para este reportaje, entre otros expertos, he entrevistado a Dionisio Txaparro, de la sociedad de garantía recíproca Oinarri. Básicamente lo que quería preguntarle es con qué tipo de proyectos se encuentran y con qué tipo de planificación financiera arrancan los emprendedores. Txparro me contaba esto:

“En la mayoría de los casos se preocupan por tener la financiación para activos fijos –acondicionamiento, equipos, maquinaria…– y se olvidan del circulante. En el mejor de los casos, te encuentras con que han planificado muy bien financieramente lo que son sus inversiones a largo plazo, pero lo que son las necesidades de circulante de la empresa no lo planifican. No tienen en cuenta, los plazos de arranque. Todo el mundo cuenta con estar facturando en porcentajes altos el primer mes. No tienen en cuenta los periodos de cobro de los clientes. Un cliente que te pague a 30 días ya es un chollo hoy en día. Y si trabajas para grandes empresas…”.

Y con este párrafo justifico mi experimento y doy por inaugurado este pantano. Y como Txaparro me dio muy buenas ideas que me van a ayudar en este empeño, yo mezclo, entrecomillo y Santas Pascuas.

Os propongo el siguiente calendario tuneado de actividades:

Sábado

Lávate los dientes con una mano (tuya, no vale la de otra persona) diferente, o sujeta el cepillo con las dos manos y dúchate con los ojos cerrados (pero cuando entres y salgas de la ducha, ábrelos). Luego dedica un rato a pensar en que “necesitas la financiación adecuada en cuantía y plazo. En el plazo suficiente como para que no te ahoges a los seis meses o al año, devolviendo esa financiación. Y en la cuantía suficiente como para poder desarrollar el proyecto, porque si no, vas a tener que redimensionarlo. Y tienes que valorar si ese redimensionamiento a menos te va a resultar rentable. El coste de oportunidad es muy alto. ¿Ese proyecto para el que necesitas 1,5 M€ puedes sacarlo adelante por la mitad? Piensa en los costes de entrada. Puede que no te lo permitan. O empiezas con el negocio entero… o puede no interesarte. Hay ocasiones en las que se puede redimensionar y otras en las que no”.

Domingo

Haz un Sudoku (a mi se me pasó la fiebre hace unos años, hasta que comencé a tirarme al suelo para poner ochos y sietes en las baldosas del centro de Madrid) o échate una partidita al Apalabrados. Escribe en un papel: Voy a tener en cuenta los plazos de arranque. “Todo el mundo cuenta con estar facturando en porcentajes altos el primer mes. No tienen en cuenta los periodos de cobro de los clientes. Un cliente que te pague a 30 días ya es un chollo hoy en día. Y si trabajas para grandes empresas…”.

Lunes

Cena pescado por la noche y evitar ir al trabajo en coche: anda, coge el autobús o ve en bicicleta o ve en el tren, como servidor (te vas a ahorrar una pasta en gasolina y disgustos). Recuerda antes de acostarte que muchos emprendedores no se acuerdan del coste del stock. “La materia prima que tengo que almacenar porque resulta crítica para mi negocio. O la cantidad de producto terminado. Si recibo un pedido, no puedo esperar a que mi proveedor tarde seis meses en suministrarme porque si no, pierdo el pedido. No se tiene en cuenta la financiación del stock. No sólo materia prima, sino también de producto terminado porque hay que suministrar en un periodo muy breve. Eso hay que financiarlo”.

Martes

Elige una palabra al azar en el diccionario que desconozcas y trata de meterla en todas las conversaciones que puedas (y, ojo, no trato de contemporizar… ¿ves cómo funciona?). Y di en voz alta (sin gritar, que tu pareja ya estará acostada, o, al menos, hasta el gorro de tu proyecto emprendedor), mirándote en el espejo: Si me voy en horas, es como si me fuera en materiales. “Vemos desviaciones en empresas de servicios que a los seis meses están de vuelta porque donde esperaban ganar 100 han perdido 50. ¿Por qué? Porque se han desviado en las horas de los proyectos. Cuando se trata de meter horas, es tan etereo el tema de las horas que no se valora bien: hay un problema de control de ejecución. Lo vemos de manera continuada. Esto da lugar a verdaderos dramas. Si te vas en horas, en el fondo, es como si te vas en materiales: tiene un coste”. 

Miércoles

Dedica un rato a meditar (me da igual cómo) y trata de mantener una conversación larga con alguien a quien no conozcas (no vale ligar, Amel). Y llama a varias personas de tu familia y cuéntales que vas a financiar una actividad, no una estructura.  “Te encuentras muchos proyectos sin modestia en el arranque, con una excesiva estructura de activos fijos y estructura de personal. Y necesitan transmitir confianza a las entidades a las que les están pidiendo ayuda”.

Jueves

Cambia el recorrido que haces para ir al trabajo (puedes ir a trabajar con esmoquin o traje de noche, y, así, de paso, te sientes como un espía) y por la noche juega al Scrabble (también vale jugar al ‘Uno’ con tus peques, que, desastre de ti, les tienes abandonados desde que has decidido que te quieres convertir en emprendedor). Rapea con gracia la siguiente frase: “Aunque tengas perspectiva de mercado, se suele perder durante el proceso de desarrollo. Los tiempos siempre se alargan. Se retrasa la llegada al mercado. Necesitas prestar servicios o contar con otro producto, si no, es muy complicado tener éxito”.

Viernes

Memoriza tu siguiente lista de la compra. No tomes ni cafeína, ni alcohol (salvo que tengas que escribir un post para la web de tu empresa y queden menos de treinta minutos para entregarlo). Luego, ve a la frutería y en la pizarra en la que apuntan las ofertas escribe: Puede que no necesite un socio financiero, sino industrial. “Que aporte ese soporte financiero que necesites, pero sobre todo un acceso más fácil al mercado. Que aporte una estructura de medios (que, generalmente, son de elevado coste)”.

Ah, y encuentra tiempo algún día de la semana para salir a la calle, con los ojos abiertos, y comprar el número de septiembre de Emprendedores o descargártelo en la AppStore.

Ya me contarás si funciona.

 

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Publicado en la categoría: Rafael Galán

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