3/octubre/2012

¿Colonia para adelgazar?

Hay ocasiones en las que lo reconozco, se me va la pinza.

A veces se me ocurren la ideas de negocio más absurdas: payasos para animar exámenes proctológicos (clownoloscopias); parques temáticos en mataderos; hacer abono con excrementos de caballos de la Guardia Real de la Casa Real para vender a los turistas; lanzar una línea de taxis a partir de coches fúnebres tuneados; redes sociales de dating para amantes de los perros… Sirva en mi descargo que muchas tiene su origen en una idea de negocio real: existe, sí existe, un payaso que ameniza a parturientas en un hospital de Israel, existe un zoo en Praga que lleva desde años vendiendo abono de excrementos de sus elefantes… Pero bueno, esas suelo compartirlas con mis compañeros de redacción, mi mujer, cuando se deja, y las cenas con amigos, cuando estás desprevenidos.

Y otras se me va la pinza más de la cuenta…

Como cuando entrevisté al consejero delegado de Grefusa, Agustín Gregori, y le propuse una línea de negocio innovadora: vender en un pack patatas y mejillones para rememorar los aperitivos con los que tanto disfrutaba en mi infancia en casa de mi tío Jaime. Gregori, comercial de pura cepa, salió del paso elegantemente a mi propuesta y más elegantemente todavía cuando mi compañero Fernando le dijo que, además, queríamos un 10% de las ventas.
O como cuando entrevisté este pasado lunes al fundador de TripAdvisor, Stephen Kaufer, al que le tenía una propuesta en la misma línea (de loca, porque no tiene nada que ver con mejillones), para revolucionar el mercado de las críticas de viajeros online (si os interesa, os tendréis que esperar a que publiquemos la entrevista dentro de un par de números).

El caso es que muchas veces no me corto y os voy a explicar el por qué.

Si leéis la revista desde hace tiempo, ya sabréis que escribo una vez al año, desde hace cinco, un reportaje largo sobre negocios raros. Yo ya sé que esto os da igual, lo de que lleve cinco años haciéndolo, pero es que la gracia está en que en esos cinco años, de momento, sólo han cerrado cinco negocios. De cincuenta. Así que raros serán, pero negocio, lo que se dice negocio son. Es cierto que muchas se mueven en nichos muy pequeñitos, pero, oye, siguen ahí y viven de ello. Y sí, ya sé que una idea no vale nada, que lo importante es la ejecución.

En el fondo, todas ellas sobreviven porque comparten:

1. Una empresa con un producto innovador destinado a una demanda insatisfecha.

2. Un mercado potencial atractivo: en términos de tamaño, crecimiento o rentabilidad. Ellos van a marcar el tamaño -no siempre grande, pero sí estable-.

3. Unas ventajas competitivas sostenibles. La empresa ha analizado “las vías de escape del cliente”. Vamos que o lo adquiere con ellos o se va a casa.

4. Y emprenden en un sector que permite desarrollar una oportunidad de negocio con una ventaja competitiva. Nadie más se ha atrevido.

El resto es ejecución. Un buen producto, con un buen servicio, con una buena planificación financiera (tampoco creo que elaboren un plan de hitos para determinar el ritmo de generación de valor, pero es que tampoco es necesario). Pero es indudable que por muy rara que sea la idea, necesita un mercado. Y necesita tener un tamaño adecuado al mercado al que se va a dirigir.

Si queréis conocer la selección que he preparado para este año, pinchad aquí.

Por cierto, el titular hace referencia a un negocio que descarté para la selección. Se trata de Prends-moi, que encontré a través de Springwise, que se presenta como una colonia para… adelgazar. Se supone que contiene un componente que te hace sentir bien, y que como te sientes bien, pues como que se te quitan las ganas de comer -al menos de comer entre horas-. Yo, qué queréis que os diga, me parece que, salvo que huela bien, que es para lo que sirve una colonia, o de que ese componente te impulse a querer hacer deporte y a llevar una vida saludable, no es negocio. Pero, bueno, yo os lo cuento no se me vaya a estar pasando algo…

  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest


Publicado en la categoría: Rafael Galán

Añadir Comentario

Requerido

Requerido, (oculto)


− cinco = 4

Siga los comentarios en RSS