19/noviembre/2012

Perspectiva local en un mundo global

Muchacha en la ventana. Salvador Dalí (1925).

Detente. Para un momento. Deja lo que estás haciendo. Levántate. Acércate a la ventana más cercana y mira. Contempla en silencio durante unos minutos. ¿Qué has visto? ¿A que hay vida al otro lado? ¿A que no estás sólo en el mundo? ¿A que si tu te detienes un momento, el mundo sigue girando? Este pequeño y, si me apuras, tonto y barato ejercicio viene bien para no olvidar nunca que formas –formamos– parte de un colectivo y que lo que tu haces, como lo que hacen otros, nos influye, de una u otra manera.

Esta enrevesada y ñoña forma de llamar tu atención es para transmitirte la confirmación de la sensación que he tenido mientras preparaba y escribía el dossier ‘100 ideas de negocio’, que acabamos de cerrar y que publicaremos en nuestro número 183.

En el citado reportaje, sacamos 100 oportunidades de negocio de diferentes sectores de actividad que podrías poner en marcha. Somos conscientes –y te avisamos de ello– que son sólo ideas. Y las ideas, sin más, no tienen valor. Somos sinceros también al decirte que no esperes encontrar 100 ideas originales –porque la rueda y dos cosas más se inventaron hace mucho tiempo–, pero sí te ofrecemos un centenar de oportunidades que puedes convertir en negocio analizando concienzudamente los cinco puntos clásicos: producto y/o servicio, mercado, clientes, recursos financieros y equipo. Es decir, que nosotros ponemos las ideas y de ti dependen los análisis sesudos de su viabilidad y rentabilidad futura.

Permíteme también que le reste importancia a la forma en la que he buscado y encontrado las 100 ideas de negocio. Podría ‘venderte’ la sensación de que me ha costado mucho esfuerzo y muchas horas de sueño. No sería cierto si dijera que este dossier lo he hecho con la gorra, porque no ha sido así. Buscar, analizar y valorar las 100 ideas propuestas implica buscar, analizar y valorar muchas otras tantas más, para descartar muchas de ellas. Pero la búsqueda me ha resultado muy sencilla. Tan sólo he tenido que dedicarle tiempo. Disculpa esta falsa modestia, pero cualquiera lo podría hacer.

Ahora bien. Lo que quiero explicar con toda esta retahíla de sandeces y obviedades es que para localizar ese centenar de oportunidades de negocio tan sólo he tenido que analizar algo más de medio centenar de business angels, venture capital, aceleradoras e incubadoras de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Rusia, Portugal, Bélgica, Suiza, Holanda, Suecia, Noruega, Luxemburgo, Chile y Argentina para saber en qué proyectos están invirtiendo y cuáles son las tendencias de mercado en diferentes sectores. De ahí el esfuerzo temporal que he dedicado y que cualquier otro podría haber hecho.

Toda esta megaintroducción me sirve para criticar –de forma constructiva– a muchos emprendedores que presumen –cuando se ponen en contacto con la revista– de la innovación, originalidad, autenticidad de sus ideas de negocio: ‘la mejor idea’, ‘lo nunca visto’, ‘la única’, ‘la primera’, ‘la más innovadora…’, nos dicen. Y no se si lo dicen por desconocimiento del mercado o por autoconvencimiento. Lo primero es malo, porque denota una falta de saber analizar con detenimiento, no sólo su idea de negocio, sino el mercado y todos los actores que se mueven en él. Pero lo segundo –el falso autoconvencimiento– es aún más peligroso, porque si vas con esa presuntuosidad a convencer a un potencial socio, es muy probable que éste reniegue de ti por ser poco fiable para los negocios.

Pues la confirmación de la sensación –de la que hablaba más arriba–, y de la que mi compañero Rafael Galán es consciente mucho antes que yo –porque lleva años haciendo la sección de Oportunidades de negocio–, es que cuando uno se atreve a mirar al exterior y deja de mirarse el ombligo se da cuenta de que somos una pequeñísima parte de un todo. Y lo que para nosotros puede representar ‘lo más auténtico’, si hacemos ese ejercicio de abrir nuestros ojos y nuestra mente a otros mercados, nos daremos cuenta que nuestra idea ya existe, que ya hay otras tantas copias en el mercado, mejores o iguales a la nuestra en muchas otras partes del mundo.

Y que haya otras ideas iguales que la nuestra por todo el globo no es malo; es normal. De lo que debemos ser conscientes es que cualquier idea que tengamos es muy probable que ya exista otra similar en Wichita (Estados Unidos), en Hamar (Noruega) o en San Petersburgo (Rusia), por poner tres ejemplos. Incluso, en Cuenca o en alguna otra ciudad española cercana a tu residencia. Creo que, por el bien de la viabilidad futura de tu idea y proyecto de negocio, no cuesta nada que le dediques un tiempo a bucear por la Red –ahora no hace falta viajar para conocer qué se está emprendiendo en otros rincones del mundo–. Este sencillo, cómodo y barato ejercicio te ayudará a tener una visión más completa de tu proyecto, a reforzarlo, a ver las lagunas, los fallos, las ventajas y desventajas, etc.

Si quieres iniciarte en el apasionante mundo de ver qué se hace por ahí, te recomiendo que empieces, por ejemplo, por aquí: CrunchBase. No te aburrirás, puedes conocer lo que están haciendo, de momento, ¡31.463 inversores!

Recuerda: de vez en cuando no viene mal que te detengas y mires por la ventana.



Publicado en la categoría: Emprendedores,Javier Escudero

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