21/enero/2013

Cómo afecta la crisis a las empresas que creamos

¿Influye la crisis en el tipo de empresas que creamos? Yo estoy absolutamente convencida de que sí. Para bien y para mal. Y no me refiero a si son empresas con menos necesidades de inversión, más de autoempleo y por ahí, que ya sabemos todos que sí. Me refiero a algo mucho más importante, al compromiso del emprendedor con la sociedad en la que vive.

Hay quien dice que el aumento de la inseguridad, el recorte de coberturas sanitarias, el menor acceso a la educación, etc.etc. va a contribuir a potenciar el individualismo, el si tú robas yo más y el sálvese quien pueda. Pero yo no estoy de acuerdo.

Posiblemente sí habrá una parte de la sociedad que se mueva hacia ese lado (el malo, se hará malísimo, por instinto de supervivencia o por oportunidad), pero creo que hay una mayoría que está emigrando hacia el contrario: la sociedad se hace más solidaria con quienes menos tienen. Quizás también porque ahora todos sabemos que podemos ser el siguiente en caer (salvo que estés metido en política).

¿Que qué tiene que ver todo esto con la creación de empresas? Todo. Porque las empresas se crean dentro de un contexto social y deben convencer a los consumidores para mantenerse en el mercado.

El cambio malo, el de la inseguridad y demás, va a impulsar negocios relacionados con la seguridad, la educación y la sanidad privada, los planes de pensiones (ya lo dicen las encuestas).

El cambio bueno, está ya impulsando negocios en los que el objetivo principal no es forrarse, sino crear riqueza. Primero para ellos, claro, que tienen que invertir su tiempo en algo y no viven de las rentas, y segundo, para la sociedad en la que viven.

Ahí está el auge de negocios relacionados con la economía social, que fueron los primeros en advertir que la sociedad de la abundancia, el capitalismo salvaje, no es el modelo ideal. Que tiene demasiadas fisuras por las que se cuelan los proyectos, sueños y el futuro de muchos.

Hay también una vuelta a los valores realmente importantes por parte de mucha gente. Y se puede ver perfectamente en fenómenos sociales como el auge de las cooperativas para montar negocios pequeños o en el hecho de que cada vez más ingenieros, arquitectos y exdirectivos decidan marcharse al campo en busca de una forma de vida más humanizada y (claro está) nuevas oportunidades.

Pero resulta que esta crisis se produce en una sociedad tecnológica. De ahí, que hayan surgido tantos proyectos basados en la colaboración colectiva que permite Internet, como el crowdsourcing y crowdfunding.

También se ve en las aplicaciones tecnológicas que buscan un mundo más sostenible, como el control de la contaminación de los coches de la española Technet; o el uso eficiente de los recursos de las ciudades de Cilab; de los que ya había hablado antes.

Ahora empieza también el boom de las apps solidarias y colaborativas, como SocialFundit, para donaciones; Helpy, para que los ciudadanos se ayuden y colaboren entre sí gracias a la geolocalización; la Cosa Radiactiva, un proyecto que intenta recordar los riesgos de las centrales nucleares a través del arte o Zuly, una app con contenidos en 3D que enseña a los niños el valor de la amistad.

Pero quizás nos falta todavía un cambio fundamental: eliminar de los manuales de emprendedores esa idea de que si no tienes ambición fracasarás. Se repite por ahí una frase que se atribuye a Amancio Ortega y que posiblemente  no haya pronunciado él, pero ilustra bien la mentalidad emprendedora que nos quieren imponer: “El crecimiento constante es el mejor mecanismo de supervivencia”. O sea, que si no aspiras a crecer continuamente estás jodido, con perdón, porque siempre llegará alguien con ganas de crecer que te coma el mercado. Pero yo no estoy de acuerdo. Puedes ser pequeño y sin una ambición desmedida y mantener tu negocio durante años. Lo fundamental no es que estés obsesionado con crecer a lo bestia, es que sepas adaptarte a las necesidades de tus clientes. Que hagas tuyos sus cambios. Y que seas el mejor en tu pequeño mercado. Sea un nicho de consumidores muy concretos, como los habituales de los negocios sociales, o un mercado físico pequeño. Ya hemos visto adonde nos lleva la ambición desmedida de unos pocos…

 

 

 

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Publicado en la categoría: Emprendedores,Pilar Alcázar

5 Comentarios Añade un comentario

  • 1. Rafa  |  21 de enero de 2013 a las 10:11

    El sistema capitalista, aún con sus innegables virtudes, tiene un grave defecto: el crecimiento continuado. Cada vez que deja de crecer hablamos de “crisis” y recesión. Sin embargo es un axioma en cualquier ser vivo el tener limitado el crecimiento celular. El cáncer es el único sistema celular que carece de ese control, y por tanto si hacemos una asociación llegaremos a la conclusión de que el capitalismo mal regulado es un cáncer que siempre termina por destruir al enfermo.

    Recordemos que antaño, los negocios grandes y pequeños en su gran mayoría jubilaban al empresario, ¿qué ha quedado de esos tiempos?: cadenas y más cadenas con trabajadores precarios y alta rotación, apenas hay ya empresas que favorezcan el desarrollo personal y familiar, y eso, es sumamente peligroso. Esperemos que cambiemos el paradigma de los negocios desde la base empresarial.

  • 2. ivan  |  21 de enero de 2013 a las 11:14

    La historia no es como afectan bueno si claro esta
    La historia es que ningún gobierno repito ningún gobierno quiere fomentar la creación de empresas
    Prefieren que la grandes empresas estén cada día mejor situadas en el mercado
    Ya que montar una empresa en España es para morirse primero por los tramites primero segundo por el tema cuotas a la seguridad social
    Como van a fomentar alguna creación de empresa si los gastos fijos son altísimos después el tema del IVA que es superior a muchos países de la unión europea (aunque eso de unión nadie se lo cree)

    Yo estoy mirando para montar tengo 32 años pero está claro que sin un duro no se puede hacer nada ya que calculas gastos fijos autónomo un gestor etc. Vamos imposibles

  • 3. Empleado  |  31 de enero de 2013 a las 7:54

    Las crisis afectan a las empresas que creamos y a las empresas que están en marcha. Lo importante es saber encontrar un equilibrio que permita el crecimiento a pesar de los malos pronósticos. Por ejemplo cuando la situacion economica es buena la gente no acostumbra a reparar el calzado, directamente lo desecha y compra uno nuevo. En épocas de pocos duros, instalar un taller de reparacion de calzado puede ser una gran oportunidad rentable.
    Saludos desde Ecuador
    Franco

  • 4. cooperativism.net  |  5 de febrero de 2013 a las 2:16

    Hola Ivan

    La senda de la vida se hace a través de elecciones, cada elección inicia una nueva dirección, no tomar una decisión es también una elección. Así que tome elecciones acertadas más que erradas, porque de eso depende el éxito.

    ¿Se va a resignar cuando le ordenen vestir en armas y le manden a la guerra? y si está metido en una trinchera con granadas explotando a su alrededor y hay un sargento gritándole que corra al ataque, o peor aún que comiencen a volar bombas atómicas encima de su cabeza, ¿Estará resignado también entonces o lamentará haber sido indolente? Bueno, será mejor que lo piense.

    Mira atrás y verás cuanta gente ha caído en eso y verás cuan cierto es el dicho: “Lo único que podemos aprender de la historia es que nunca aprendemos de la historia” ¿Cree que estamos cerca al fin del mundo y que no se van a seguir repitiendo las caídas y nacimiento de civilizaciones con sus sufrimientos inherentes? O ¿Cree que no le puede sucederle lo que le pasa a otros?

  • 5. cooperativism.net  |  5 de febrero de 2013 a las 3:05

    Una crisis es un momento de cambio, no es posible volver para atrás, el fluir de la vida va hacia adelante, el pasado ya pasó y el futuro depende de lo que hagamos ahora. Es un momento para recapacitar, asimilar, aprender lecciones y cambiar. Es parte de los ciclos de la naturaleza: día-noche, verano-invierno, mareas, ying-yang, etc.

    Debemos cambiar la forma de pensar que nos ha traído a este orden de cosas desafortunadas, las cosas no podrán cambiar mientras no cambiemos de forma de pensar. El mundo siempre está cambiando y tenemos que adaptarnos a las condiciones actuales.

    Echamos la culpa a los otros de nuestros problemas colectivos y no participamos en la búsqueda de soluciones, esperamos que otros los solucionen. Los problemas colectivos no son problemas solo de algunos, sino de cada uno, si nosotros no cuidamos de nuestros propios intereses públicos, nadie más lo va a hacer.

    La idea de partidos políticos no tiene sentido, seguimos la propaganda, las técnicas de mercadeo y manipulación de masas, nos dejamos llevar como autómatas. Tenemos que recuperar la responsabilidad de la participación. Hoy con la tecnología es posible desarrollar sistemas de consulta popular para debatir iniciativas y votarlas.

    En Atenas acuñaron la palabra idiota (ver wikipedia) para catalogar a los incapaces de aportar soluciones a la comunidad o a los que solo querían ocuparse de sus propios asuntos. Platón dijo que si no nos preocupábamos por participar en los gobiernos, los peores entre nosotros lo harían.

    De allí parten muchos de nuestros males y la culpa es de cada uno de nosotros. El pasado ya pasó pero el futuro depende de lo que hagamos ahora.

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