28/enero/2013

Hazlo sencillo

¿Queréis saber hasta qué punto estamos mal de la cabeza los redactores de Emprendedores? Ya os lo digo yo: bastante.

Esta mañana, sin ir más lejos, mi compañero Javier Escudero, que está preparando un megareportaje sobre modelos de negocio que funcionan para el próximo número de la revista, y yo, que este mes he querido hacer un experimento para la portada de febrero y he intentado motar una tienda online en un mes a ver si se podía (que ya os adelanto que no se puede), nos hemos puesto a hablar sobre qué tiene que tener un buen modelo de negocio. Y, como siempre que hablamos de estas cosas, nos hemos puesto a hablar de negocios que conocemos: que si éste hace esto, que si este otro, hace esto otro.

Creo que a estas alturas de la película, un modelo de negocio no sólo consiste en definir/averiguar/decidir cómo vas a conseguir que ese producto o ese servicio que quieres vender o prestar genere ingresos, sino también cómo vas a hacer llegar ese producto a tus consumidores, vamos, a través de que canal lo vas a comercializar, con qué operaciones -stock, logística…-, qué recursos humanos necesitas para conseguirlo, con qué estrategia de marketing, y cómo va a pagar ese consumidor por eso tan maravilloso que le ofreces.

Vamos que puedes ver BuyVip o Privalia como outlets de descuentos de grandes marcas o como tiendas online que venden el stock de otras temporadas de grandes marcas con descuentos que superan el 70% a un club de consumidores, o como tiendas en las que primero ingresan el dinero del consumidor y con ese dinero financian las operaciones, o como tiendas online que no tienen la exigencia del resto de tiendas online de vender en menos de 72 horas… o puedes verlas como todo-lo-anterior.

El pasado lunes estuve en Bilbao en una comida exprés con un emprendedor tecnológico con un negocio redondo ya en marcha que cambia de sector y lanza ahora una aplicación sobre la que ya escribiremos más adelante en la revista y sobre la que ahora no os puedo dar más datos salvo que se trata de una aplicación de ofertas descuento. Honestamente, cuando me lo avanzó, pensé: ufff, otra aplicación; ufff, otro negocio de cupones; ufff, mejor me doy la vuelta y sigo durmiendo, que hace mucho frío fuera. Pero bueno, como soy curioso por naturaleza, quise que me explicara más. (Soy curioso y, además, por su trayectoria confío en el olfato de este emprendedor.) Y resulta que detrás había modelo de negocio. Anda, fíjate tú. ¿Modelo de negocio?

1. Para empezar es cuponeo, pero lo reinventa proponiendo un cuponeo dinámico: las ofertas se comunican en cuestión de minutos a los consumidores en función de los momentos valle que se van generando cada día. Que un día se llena el local, pues no hay ofertas. Que van a cerrar y ha ido la cosa mal, pues, venga, a lanzar una ofertilla para aprovechar la gente que está ya en la calle.

2. Además, empieza con un sector, el de restaurantes. Y les ofrece una herramienta sencilla. La aplicación ‘corre’ en los móviles de los usuarios y el establecimiento acepta el cupón directamente en el móvil del cliente. Sin más tecnología de por medio. Sin cachivaches de por medio que hay que aprender a usar, que pueden fallar, que se pueden estropear, perder, manchar de ketchup.

3. Que empieza de forma local y se expande en forma de mancha de aceite. Si funciona a nivel local con un sector, se extenderá a nivel local con otros sectores e irá buscando otras audiencias locales. Y que, para ellos, tiene que ser muy local allí donde lo implanten.

4. Que primero ha cerrado acuerdos con locales de referencia para ver si les interesaba. Que les cobra un alta y luego una comisión en función de venta.

5. Y es un negocio que sabe cuál es su principal riesgo: la dificultad de cobertura en muchos locales una vez entres dentro. “La gente no se va a poner a utilizar el wi-fi del local, aunque el local lo ofrezca. Tiene que ser más fácil”, me explicaba este emprendedor.

Así que, sumando todo, pensé, ah, vale, tiene un modelo de negocio. No sé si funcionará o no, pero tiene un modelo de negocio sencillo y la tecnología es sencilla. Cualquier experto en modelos de negocio, desde el IESE hasta el señor Osterwalder y su modelo Canvas-Plancha (como dice Javi), tienen razón cuando dicen que cuánto más sencillo el modelo, más posibilidades de éxito.

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Publicado en la categoría: Rafael Galán

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