27/febrero/2013

Qué se necesita de verdad para apoyar al emprendedor

sesioncontrolPreparando el reportaje sobre la Ley de Emprendedores se ha creado un pequeño debate en la redacción sobre lo que es importante, de verdad, para apoyar la creación de empresas y lo que no lo es.

Sorprende que un Gobierno saque músculo en el hemiciclo proclamando que va a impulsar el emprendimiento con una tarifa plana de 50 euros para los autónomos, durante seis meses. Haciendo el cálculo sobre lo que pagan ahora los jóvenes (la medida es sólo para jóvenes) y lo que pagarán con la Ley, resulta que se ahorran mil euros.

Es decir, para una cuota mínima de 258 euros, los jóvenes pagan ahora 2.168 euros el primer año (con la bonificación del 30%); cuando se apruebe la medida, abonarán 300 euros en total durante los seis primeros meses y otros 774 euros los siguientes seis meses (con la bonificación del 50%). Los dos siguientes años se quedarían exactamente igual. Mil euros es lo que vale para este Gobierno el esfuerzo de crear una empresa.

Creo sinceramente que si de verdad se quiere impulsar la creación de empresas, hay que cambiar la mentalidad fiscalizadora sobre las empresas que empiezan en general, y como nos decía Pilar Andrade, presidenta de Ceaje, “premiar el emprendimiento global, no solo el que acabe con el desempleo. No queremos que estas medidas se conviertan en soluciones a corto. Hay que apoyar proyectos que se consoliden”. Por ejemplo, con medidas que “nos equiparen a Alemania y que los primeros 12.000 euros de un autónomo no tengan fiscalidad. Hasta que no factures esa cifra, no pagas. O poner un periodo de carencia de 14 meses sin tenerte que preocupar por imposiciones. Eso sí animaría a emprender porque se testan los proyectos”.

El resto de medidas sólo sirven para maquillar ligeramente las cifras del desempleo. Muchos de estos proyectos cerrarán. Y los incentivos no servirán para nada (claro, que esto al Gobierno le importa poco porque el dinero del Plan de Empleo Juvenil nos lo da Europa; por eso se está apoyando fundamentalmente a los jóvenes y no a todos los emprendedores). Ni más ni menos. 

Sí hay que celebrar, sin embargo, que se reduzca el Impuesto de Sociedades a un 15% para los primeros 300.000 euros en los nuevos proyectos. Elimina una de las mayores injusticias de este país, que las grandes empresas paguen menos impuestos que las pequeñas porque tienen mucha más capacidad para deducirse y hacer ingeniería financiera (el propio Montoro reconocía la semana pasada que hay empresas del Ibex que pagan un 0% de Impuesto de Sociedades y en la práctica la recaudación por este concepto se queda en menos de 10%, cuando deberían pagar un 30% las grandes y un 25% las pequeñas). A ver si además de hacer este pequeño parche, el Gobierno se anima a reformar de una vez este impuesto. 

Hay que celebrar también que se incentive la inversión de los business angels que se han convertido con la crisis en los principales promotores de pequeños proyectos innovadores. Era tremendamente injusto que el capital riesgo, el que invierte en grandes proyectos, tenga una exención del 99% sobre las plusvalías obtenidas al salir de una empresa y que los business angels no tuviesen absolutamente ningún tipo de apoyo. Con la nueva ley, podrán deducirse un 15% en el IRPF al invertir en nuevos proyectos y tendrán una exención del 50% sobre las plusvalías obtenidas.

 

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Publicado en la categoría: Emprendedores,Pilar Alcázar

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