6/marzo/2013

Sí, no o todo lo contrario

El ser humano es muy dado a poner nombres a todo. Y eso, ni es bueno, ni malo… sino todo lo contrario… Bueno, también es algo que nos hace algo diferentes de los animales. Y vaya por delante que ésta no es una reflexión antropológica, sino que es un comentario de esos de andar por casa; de esos que, un día te levantas de la cama y ¿reflexionas? (o como se quiera entender) sobre nuestra obsesión a decir que eso y lo otro es eso y lo otro y no todo lo contrario. Prometo que no es un trabalenguas ni nada por el estilo sino… todo lo contrario.

Post47

Pues voy ahora a ello: preparando el dossier de nuestro número 186, de marzo de 2013 (en papel) sobre Modelos de negocio que funcionan (en la web, el reportaje se ha dividido en dos entregas. Ésta es

la primera) (y ésta es la segunda parte) hice un juramento. Aproveché un día de esos que amanece nublado, con el cielo un pelín grisáceo, me asome a la terraza del piso donde vivo y emulando a Scarlett O’Hara (Vivien Leigh), en Lo que el viento se llevó, miré al cielo, cerré los puños y juré que escribiría las 14 páginas del citado reportaje sin nombrar ni una sola vez el concepto model canvas y si no me falla, primero, la memoria y, después, la vista creo haberlo conseguido. Seguro que algún listillo me da con el reportaje en toda la boca y dice eso de ‘pues, sí lo has citado… en la página tal…’ Si alguien me demuestra eso, es que se ha leído el reportaje ;D

En cualquier caso, haber logrado no citar ni una sola vez eso de model canvas tampoco es algo que deba figurar en el libro de los récord, aunque para mi sí supone una satisfacción, un ejercicio de malabarismo conceptual, de redoble etimológico y de mil cosas más. O de todo lo contrario.

Por si alguien no lo ha notado, estoy bromeando. Y esta sesuda reflexión viene a colación de lo que comentaba al principio de este post. En los últimos tiempos parece que existe una horda tendenciosa de que si osas hablar sobre algo de lo que todo el mundo habla y no lo citas o es que o no sabes o realmente eres tonto. Y que conste que no tengo nada en contra de los sabios… yo soy de los segundos, de los tontos, de los que no saben nada. Y eso es cierto, porque los que realmente saben son los expertos a los que entrevisto. Y cuando hablas con ellos, pero no con cualquier seudo experto (de los muchos que abundan ahora), sino con los que realmente están al pie del cañón, pisando tierra y ensuciándose los zapatos junto a los emprendedores, es cuando te das cuenta de que para explicar una cosa (los modelos de negocio, por ejemplo) se puede hacer de miles de formas diferentes. Y una de ellas, la más sencilla, pero también la más compleja de implantar es que “para que un modelo de negocio funcione debes ser capaz de resolver un problema por el que el cliente esté dispuesto a pagar”. Y no hay más, ni tampoco menos. Y eso te lo pueden contar con gráficos, con pegatinas de colores, con cuadrantes, con símbolos, con marionetas o con muñecos hinchables, pero siempre volverás a la casilla de salida: algo que resuelva un problema (propuesta de valor) por lo que alguien esté dispuesto a pagar (cliente). Y a partir de ahí se pueden escribir libros, dar conferencias, lanzar herramientas informáticas o lo que se nos ocurra para hablar de modelos de negocios, pero la esencia es la que es, y no otra.

Cuando trabajéis en la búsqueda de vuestra generación de ingresos (dicho de otra forma: la manera que vais a tener de ingresar dinero) mirad qué es lo que están haciendo otros y probad si os funciona a vosotros. Y hacedlo con una mentalidad abierta. Como sostienen los auténticos expertos, los modelos de negocios son híbridos, es decir, no hay un modelo ganador a priori que digas ‘implanto éste y a llenar la saca de billetes’. Lo bonito de esto es que cojas una estrategia de aquí y otra de allá y pruebes y la mejor y efectiva forma de hacerlo es saliendo a vender.

A todos aquellos que estén montado un proyecto, que lo vayan a montar o que en algún momento de sus vidas se les haya pasado por la cabeza eso de emprender, marcaros a fuego esa esencia y no perdáis el tiempo en divagaciones estériles e inútiles de si canvas por aquí, de si lean startup por allá, de si océanos azules o de si mareas negras… todo eso dejárselo a los expertos con los que os reunáis para que os ayuden a darle cuerpo y forma a vuestro proyecto. Vosotros no perdáis ni tiempo ni dinero en diatribas filosóficas (dos cosas que escasean en todo proyecto emprendedor) y buscad vuestra ‘propuesta de valor’, la que vais a vender a vuestros clientes y ya está. Y cuando la tengáis, salid fuera, a la calle y probad a venderla cuanto antes y si no os la compran es que no era una propuesta interesante y por la que estaban dispuestos a pagar. Y no penséis que es el mercado el que se equivoca. No. Cuando lanzáis algo que no se vende, el que está equivocado sois vosotros, no el mercado. Y si por alguna remota posibilidad fuera el mercado el que estuviera equivocado, no olvidéis que ellos son los que pagarán o no por vuestro producto y/o servicio y como son los que tienen la sartén por el mango, tienen derecho a equivocarse, si quieren. No olvidéis que sin clientes que paguen por vuestro producto y/o servicio no tenéis negocio.

Podríamos discutir horas y horas sobre el tema, pero eso es indiscutible: propuesta de valor que solucione una necesidad por la que alguien te va a pagar. Y ahora deja de friki-filosofear y ponte a validar tu propuesta de una maldita vez ;D No pierdas el tiempo en teorizar y en colocar pos-it de colorines (que, por cierto, quedan monísimos para decorar una pared)… saca la pala, ‘arremángate’ y a llenar sacos de esfuerzo. Los resultados sólo se obtienen de una forma: trabajando. Lo otro se llama pelotazo, pero esa es otra historia.

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Publicado en la categoría: Emprendedores,Javier Escudero

1 Comentario Añade un comentario

  • 1. Omar Gonzalez  |  6 de marzo de 2013 a las 19:48

    Creo apasionadamente que para emprender un negocio propio se debe tener un alto nivel de convicción y una razón enorme para comenzar, porque quiza tendrás que salir de una zona de confort en la que te encuentras comodo y hacer actividades que quiza no te gusten hasta el dia de hoy, ademas de aprender aptitudes diferentes, en general harás un cambio enorme en tu vida al tener la responsabilidad de dirigir un negocio, y más aun si tienes un equipo de trabajo que entrenar. Un negocio te da dinero si te enfocas en resolver problemas de los demas y brindar ayuda de corazón a tus clientes o socios, de modo contrario si solo te enfocas en obtener un beneficio propio (aqui se encuentra la mayoria de emprendedores), no llegarás muy lejos. Pero dejame aclararte que los resultados de hacerlo son simplemente grandiosos. Saludos cordiales…!!

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