19/marzo/2013

¿Emprender a toda costa?

Ulises y las sirenas Herbert James Draper

Hablando hace unos días con un experto sobre emprendimiento (¡de qué íbamos a hablar si no!), sobre si es un buen momento para emprender, sobre si yo tenía la sensación de que ahora se emprendía más que antes de la crisis, etc., acabamos centrando la conversación en la responsabilidad que todos –yo, como periodista– tenemos a la hora de lanzar cantos de sirenas sobre la bondad de emprender.

Soy el primero –para eso llevo trabajando 13 años en la revista Emprendedores– en defender a ultranza a todos aquellos que arriesgan su dinero y su tiempo en poner en marcha su idea de negocio. Les admiro. Pero también creo que tengo una responsabilidad social por el papel que desempeño (con menor o mayor acierto) de transmitir a los lectores y a todos aquellos que me quieran oír que no se puede engañar a la gente (o contar medias verdades) sobre que emprender es la mejor solución a todos los problemas, porque no siempre lo es.

Siempre que tengo oportunidad de hablar en algún sitio, empiezo diciendo eso, porque creo que es lo primero que se debería tener en cuenta. No se puede decir, de forma atropellada, y sin sopesar las consecuencias, que –y sobre todo– ‘si te has quedado en el paro, emprende’. Creo que el discurso inicial no debe ser ese, tal vez sí la consecuencia, pero no el inicio. Me parece que es de una enorme irresponsabilidad predicar a los cuatro vientos que ‘se emprenda, sí o sí’. Esa afirmación peca de irresponsabilidad. Emprender –y eso, debería saberlo todo el mundo– es complejo, no es un camino de rosas, ni de alegrías. Emprender significa arriesgar, invertir, perder cosas por el camino y también ganar, pero creo que es necesario contarle a todo aquel que quiera o piense emprender todo con lo que se puede encontrar y cuando tenga todos los detalles, que tome una decisión, pero no antes.

Los que han emprendido lo saben mejor que yo –mi única referencia son sólo los 13 años que llevo entrevistando a emprendedores y expertos de todo pelaje y condición– y son conscientes, porque lo han vivido en sus carnes, de todos los sufrimientos –y también alegrías– que les ha reportado el hecho de emprender. El otro día vi un anuncio en la tele de un coche en el que su conductor contaba que había puesto en marcha tres negocios: en el primero se la dio porque vendía algo para lo que no había mercado; en el segundo se la pegó porque como su negocio había ya unos cuantos; y en el tercero… Pues parece mentira que tenga que ser un anuncio de un coche el que resuma varios de los errores de fracaso más comunes cuando se emprende.

Emprender es una experiencia muy enriquecedora, pero también muy agobiante, asfixiante, dura, etc., y todo eso debe saberlo, a priori, todo aquel que quiere emprender. Negarlo o silenciarlo, no beneficia a nadie, menos al que emprende que invertirá, con toda seguridad, los pocos recursos financieros que tenga.

Seamos serios y no lancemos mensajes baladíes. Y todo aquel que tenga un mínimo papel en la creación de empresas que tenga en cuenta todo esto antes de ‘engañar’, ‘engatusar’ o ‘alabar’ las bondades de emprender, que las tiene, pero también las otras: las que no se ven, las que se ocultan, las que se tapan…

De nada sirve poner en marcha 1.000 nuevas empresas si a la mínima de cambio acaban cerrando el 90% de ellas (por una mala y deficiente planificación). Eso no beneficia a nadie, y mucho menos al que emprende, que se encontrará con dos problemas: el que tenía antes de emprender, porque necesita llevar a casa un sustento, y el que tendrá después de haber cerrado su negocio.

¡Emprender, sí, pero con cabeza… con mucha cabeza!

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Publicado en la categoría: Javier Escudero

6 Comentarios Añade un comentario

  • 1. Konta Asesores  |  19 de marzo de 2013 a las 12:37

    Buenos días,
    Desde que hace unos días descubrimos este blog, para nosotros es de obligada lectura semanal, puesto que nos ayuda en nuestra tarea de emprendizaje y como asesoría de emprendedores, nos ayuda a poner ejemplos prácticos a nuestros clientes.
    A mi me gusta definir dos tipos de emprendedores, los que lo hacen por vocación y los que lo hacen por necesidad. La diferencia radica en que normalmente los primeros ven el emprendizaje (además de como una fuente de ingresos) como una vía de crecimiento personal (casí como tener un hijo y verlo crecer). El segundo grupo, son aquellos que únicamente lo ven como una fuente de ingresos alternativa a tener un trabajo por cuenta ajena, en estos momentos de crisis.
    Nos gusta ir apoyando a nuestros emprendedore y por ello, publicamos también noticias interesantes para ellos, además de en nuestra sección de noticias de nuestra web, en nuestra página de Facebook (www.facebook.com/konta.es)

  • 2. Santi  |  21 de marzo de 2013 a las 16:49

    Emboscada a un Emprendedor
    He pensado que puede se un buen lugar para hacer el comentario siguiente:
    Conozco un caso de un emprendedor que el 2003 tenia un proyecto desarrollado pero necesitaba financiación, que la consiguió mediante un socio que estaba dispuesto a financiar a cambio del 80% de las participaciones, este acepto y se puso en marcha a finales del 2003 con un capital social de 1.200.000 €, actualmente tiene unas reservas acumuladas de unos 2.200.000 €, nunca se han repartido beneficios, y le acaba proponer una ampliación de capital de 4.200.000€, que consiste en un pabellón, propiedad de la familia del administrador (80%), la cuestión es la siguiente, actualmente tienen un pabellón de 2.000 m², en alquiler, y este otro 8.000 m², se ve claramente que quiere hacer negocio con el pabellón, ¿ hay alguna manera de que el emprendedor se libre de esta emboscada?

    Saludos cordiales,
    Santi

  • 3. Jordi de Gestoria Barcelona  |  27 de marzo de 2013 a las 22:28

    Es cierto que emprender por emprender no tiene por qué ser la mejor solución, pero para algunas es la única y aún así lo más probable es que salga mal pero tienen que intentarlo (especialmente a falta de encontrar un trabajo).
    Pienso que es un buen consejo, que no hay que emprender a toda costa y que hay que meditarlo mucho antes de tomar el paso. No es un juego.

  • 4. exmeli mendez  |  13 de mayo de 2013 a las 10:54

    Tienes toda la razón en algunos aspectos, yo pienso que es un momento en el que tenemos que pensar, antes de poner un negocio, debemos pensar, en hacer un proyecto, si es viable, hacer un estudio de mercado, hacer sondeos, ver que ofrece la competencia, etc
    Comparto lo que dices, hay que emprender con cabeza, buscar alternativas nuevas, investigar que es lo que quiere el consumidor.

  • 5. Autosvalls  |  20 de mayo de 2016 a las 13:39

    Muy de acuerdo con lo que dices, emprender no es una tontería y debe planificarse mucho lo que vamos a hacer y medir la viabilidad del proyecto.

  • 6. Procurador Alicante  |  2 de noviembre de 2016 a las 22:44

    Emprender con ayudas reales del gobierno es lo que los emprendedores hechamos de menos.

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