Archivo de Octubre, 2013

21/Octubre/2013

Nuevas vías de ingresos para tu startup

 

monetiza

Nos volvemos locos pensando en conceptos que puedan tener éxito y nos olvidamos de los ingresos. Eso es algo que ocurre mucho más a menudo de lo que pueda parecer en las empresas de Internet. Te obsesionas con conseguir usuarios… ¿y por dónde llegan los ingresos? Si lo damos gratis, malo. ¿Por qué van a pagar luego por algo que hemos ofrecido gratis desde el principio? Y lo peor, ¿por qué van a pagar por algo que encuentran gratis en Internet, fuera de nuestra oferta?

Esta es una realidad a la que nos enfrentamos más que nadie los proveedores de contenidos, entre los que, claro, estamos los periodistas. Pero también todo tipo de negocios online.

Y como ejemplo, los emprendedores con los que he podido hablar para hacer este reportaje y que han sabido innovar en sus modelos de negocio.

Me llama la atención que nunca el mismo negocio tiene las mismas soluciones. Y sobre todo, y quédate con eso, que se pueden adaptar ideas de otros a negocios que no tienen nada que ver.

Me ha gustado especialmente el caso de Minube, que creo es un modelo de negocio habitual entre los emprendedores de la red: vivir de la publicidad. Ofrezco contenidos, que es barato, y consigo ingresos por publicidad. Pues no es nada fácil, lo siento. Minube tiene contenidos muy buenos para viajeros, como yo, pero yo voy a buscar contenidos sin pagar nada a cambio. ¿Cómo consigo inversión con un cliente que quiere contenidos gratis? Aprovechando el tráfico, claro. En su caso, ofreciendo en su web la posibilidad de reservar hoteles y vuelos para el viaje. El ingreso ya no está en el cliente final, sino en el corporativo.

Pero como los ingresos son lo que da la rentabilidad de una web fueron más allá y los buenos contenidos los ofrecen bajo pago. En un videojuego, si quieres pasar de nivel pagas. En una web de viajes, si quieres una guía buenísima, también. ¿Y por qué no? Así se llega a todo tipo de consumidor.

Otro ejemplo de contenidos: 24symbols, una web que ha tenido muchas dificultades para monetizarse. Pero que tenía un buen negocio. Al final ha conseguido ingresos también por el cliente corporativo: empresas de telecos que paquetizan su oferta de libros a clientes de América Latina dentro de su oferta de telefonía… que a ellos les pagan un fijo y que les lleva a clientes a los que nunca habría llegado (al menos, sin invertir una pasta en publicidad).

Otro ejemplo curioso de cómo monetizar una web: un ecommerce, que es uno de los modelos más “jodidos”, con perdón, junto con los contenidos, busca vías para monetizar el negocio primero buscando un modelo sin stocks (que lastra la cuenta de resultados), segundo controlando el coste de adquisición de clientes y tercero, y más interesante, compartiendo los costes fijos con otros ecommerces creados por los mismos emprendedores: en el reportaje hablo de Mamuky, una tienda de ofertas flash para niños, pero podía haber hablado igualmente de Mimub, que es una tienda de muebles online con ofertas muy diferentes a las que encuentras en Ikea. Y son de los mismos emprendedores.

Tenemos más ideas en el reportaje: http://www.emprendedores.es/gestion/como-rentabilizar-tu-negocio

  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

9 Comentarios

14/Octubre/2013

¿Cómo hacer un estudio de mercado con pocos recursos?

ESTUDIOokiii

Preparando el dossier de este número me doy cuenta de lo poco que se hacen estudios de mercado antes de emprender (a pesar de todo lo que se juega uno cuando no lo hace). Y de lo fácil que es dar por buenos análisis basados en percepciones equivocadas.

Vale que si vas a montar un comercio físico seguro que has mirado la oferta y la competencia que tienes cerca, etc. pero ¿te has planteado quedarte por los alrededores y analizar qué tipo de gente pasa por el lugar escogido? ¿O entrar en los comercios de la competencia y ver en qué pueden estar fallando? También claro, ver qué es lo que hacen realmente bien porque significa que tendrás que hacerlo mejor o igual.

Hacer un estudio de mercado de un local físico es relativamente sencillo. Y sabemos que casi siempre lo hacéis, por sencillo que sea. Pero se falla, por ejemplo, en pensar que como no hay nada que nos haga la competencia tenemos una oportunidad. Igual no lo hay porque en esa zona no hay demanda. Esa pista te la da el análisis del público y el hablar con ellos para ver qué les parecería tu oferta.

Y aquí entramos en otra de las dificultades sobre el estudio de mercado para arrancar: muchos te dirán que tu oferta les gusta pero eso no significa que luego estén dispuestos a pagar por ella. Aquí sí hay que hacer una ingeniería de preguntas para detectar esas respuestas dichas al azar, que es lo que mejor saben hacer las empresas que se dedican a ofrecer estos servicios profesionales. En el dossier te contamos cómo lo hacen ellas, para que puedas hacer cuestionarios con buenos resultados.

También te explicamos cómo hacer la segmentación del público al que haces las preguntas: no vale cualquier muestra. Depende de tu mercado. Si eres una empresa que quiere llegar a todo el mercado nacional tendrás que buscar una selección de personas que represente a la población española (buscando los datos del INE). Posiblemente esto sea lo más complicado de un estudio de mercado. Pero si te diriges a un segmento muy concreto, de nicho, que es lo que hacéis la mayoría de las pymes, encontrar tu muestra es relativamente sencillo. Búscalos donde se concentran y pregúntales qué les parece tu idea de negocio…

 

  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

19 Comentarios

7/Octubre/2013

El coste de oportunidad de emprender

No sé cómo me puede aguantar mi mujer. Y, si me apuras, a veces no sé ni cómo me aguantan mis amigos. Ni cómo me aguantan mis compañeros de trabajo; bueno, ellos sí que lo entiendo: no tienen más remedio.

Os cuento.

En las últimas dos semanas he conocido a un superejecutivo de una superempresa supercalifragilística espialidosa en la que todo el mundo querría trabajar, bien pagado, bien parecido, feliz con su trabajo, al que le cuentan una idea de negocio potente y lo deja todo para meterse en una startup que si tiene suerte y funciona, tardará cinco años en ver pasta. Es un proyecto sólido, sí; apoyado por inversores, sí; un proyecto que aunque salga mal le va a hacer quedar bien, sí…

Pero es que también me he enterado de que un emprendedor que tuvo una idea supercalifragilística espialidosa de negocio, que la puso en marcha, lió a un compañero de trabajo, los dos dejaron un trabajo espialidoso… tres años después le han ofrecido un megasupercalifragilístico trabajo en una multinacional y se ha marchado del proyecto ipso facto (proyecto en el que, por cierto, consiguieron pasta por su perfil y porque él estaba detrás).

Y hay más.

Otro emprendedor va y me cuenta que dejó la carrera de ingeniería cuando iba a empezar cuarto para montar una startup tecnológica. ‘Como Gates’, me dice.

Sigue conmigo. En otro golpe del destino -bueno, por llamarlo de alguna forma- otro emprendedor me insiste en la dificultad de contratar a los mejores en su sector ahora mismo. Que sí, que consigue que vayan a la entrevista de trabajo, que les ofrece una pasta gansa, stock options (jeje, sí, hombre sí, total como se no se sabe qué tal va a ir la empresa)… y van todos y le dicen que si dejan su empresa ahora, les deja colgados, que no es por el dinero.

Y, claro, yo todo esto voy y se lo cuento a mi esposa en la cena (a mi hija, la dejo tranquila), a mis amigos y a mis compañeros de trabajo. Y voy y exclamo, exaltado, ante todos ellos: ¡Pero, ¿es que esta gente no calcula su coste de oportunidad?!

Y cojo papel y boli y me pongo a garabatear en lo primero que pillo (que suele ser una servilleta sucia) el coste de oportunidad (el dinero que ganarías si dejaras las cosas como están) de dejar un megatrabajo para montar una startup, el coste de oportunidad de dejar la carrera antes de acabarla y de saltar de una startup que no ha demostrado nada todavía para pasar a una supermegamultinacional.

blog rafa4

Y, sí, me parezco un poco al personaje de Ben Stiller en esa película en la que interpreta a un tipo de una aseguradora que se dedica a analizar el riesgo de sus clientes con un programa informático que ha diseñado en sus ratos libres y que reutiliza para ponerle porcentajes a su vida sentimental.

La parábola del cristal roto

Les hablo a mis amigos de un economista llamado Bastiat, de su parábola del cristal roto, de cómo romper un cristal genera ingresos para el cristalero pero no le hace gracia al zapatero al que le han roto el cristal por mucho que el cristalero compre pan, y de los costes ocultos de las decisiones, y cómo el Gobierno nos quiere vender la moto con eso de que todo el mundo tiene que ser emprendedor y cómo eso es un poco como romper cristales.

Decía que cojo papel y boli, y tiene la pinta que veis en la imagen de la apertura (lo he puesto en un excel cutre porque mi letra no la entiende ni Rorschach).

El cuadro refleja dejar una carrera universitaria para emprender (como han subido las tasas, asumo que hay que buscar un trabajo para poder pagar la carrera; he tomado el sueldo base de un reponedor de supermercado), dejar un buen trabajo para emprender (he tomado los datos de sueldos para ingenieros menores de 30 años publicado el año pasado por la consultora Michael Page) y dejar un trabajo en una startup para emprender; ah, y también cuál es el coste de oportunidad de pasar de un empleo fijo a un empleo igual remunerado en una startup y de un empleo fijo a un empleo atractivo en una startup aunque no tan bien remunerado a corto plazo (porque las stock options, las cosas como son, tardarán años en olerse).

Me voy a adelantar a los que no se leen los posts antes de comentarlos:

1.- Ya sé que eso de emprender es una cuestión de instinto, de tus ahorros, de la edad, de si tienes un apoyo familiar detrás, de tu empleabilidad.

2.- No se puede reflejar, ni prever, el grado de satisfacción en el trabajo, salvo que estés puteado.

3.- No se puede reflejar, ni prever, los efectos de dejar colgada a una empresa.

4.- En un determinado nivel profesional, no tiene sentido cambiar de trabajo si no vas a ganar más.

5.- El mercado es, en serio, difícil de prever, así que no sabes si tu supernegocio va a funcionar.

6.- No niego que soy un simpático conservador.

7.- Está claro que los salarios no son uniformes y que a menor salario, en teoría, resulta más atractivo emprender.

8.- Hay, obviamente, distintos tiempos de éxito (una media de tres años para alcanzar el punto de equilibrio).

9.- Con la subida del 50% del coste de las carreras universitarias, ha cambiado mucho el panorama. Muuuucho.

10.- Una startup puede ir bien.

11.- En el cálculo del coste de oportunidad mejoran los ratios a medida que pasa el tiempo… si el negocio funciona.

Si el rendimiento tiene que ser, como mínimo, igual al coste de oportunidad, sólo tiene un sentido económico dejar un buen trabajo para conseguir otro buen trabajo igual de remunerado en otra empresa, aunque sea una startup. Incluso rebajar el caché.

Pero claro, nadie toma decisiones echando estos números. Y emprender es una decisión difícil (salvo el autoempleo, que es una necesidad y ahí no entro).

Porque si no, no emprendía nadie en su sano juicio.

No obstante, que sepas cuál es tu coste de oportunidad no está de más. Y que lo pongas en relación con tus gastos anuales. Sobre todo para que no digas, aunque no inviertas dinero en el proyecto, que no te cuesta nada montar un negocio.

  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

9 Comentarios