7/octubre/2013

El coste de oportunidad de emprender

No sé cómo me puede aguantar mi mujer. Y, si me apuras, a veces no sé ni cómo me aguantan mis amigos. Ni cómo me aguantan mis compañeros de trabajo; bueno, ellos sí que lo entiendo: no tienen más remedio.

Os cuento.

En las últimas dos semanas he conocido a un superejecutivo de una superempresa supercalifragilística espialidosa en la que todo el mundo querría trabajar, bien pagado, bien parecido, feliz con su trabajo, al que le cuentan una idea de negocio potente y lo deja todo para meterse en una startup que si tiene suerte y funciona, tardará cinco años en ver pasta. Es un proyecto sólido, sí; apoyado por inversores, sí; un proyecto que aunque salga mal le va a hacer quedar bien, sí…

Pero es que también me he enterado de que un emprendedor que tuvo una idea supercalifragilística espialidosa de negocio, que la puso en marcha, lió a un compañero de trabajo, los dos dejaron un trabajo espialidoso… tres años después le han ofrecido un megasupercalifragilístico trabajo en una multinacional y se ha marchado del proyecto ipso facto (proyecto en el que, por cierto, consiguieron pasta por su perfil y porque él estaba detrás).

Y hay más.

Otro emprendedor va y me cuenta que dejó la carrera de ingeniería cuando iba a empezar cuarto para montar una startup tecnológica. ‘Como Gates’, me dice.

Sigue conmigo. En otro golpe del destino -bueno, por llamarlo de alguna forma- otro emprendedor me insiste en la dificultad de contratar a los mejores en su sector ahora mismo. Que sí, que consigue que vayan a la entrevista de trabajo, que les ofrece una pasta gansa, stock options (jeje, sí, hombre sí, total como se no se sabe qué tal va a ir la empresa)… y van todos y le dicen que si dejan su empresa ahora, les deja colgados, que no es por el dinero.

Y, claro, yo todo esto voy y se lo cuento a mi esposa en la cena (a mi hija, la dejo tranquila), a mis amigos y a mis compañeros de trabajo. Y voy y exclamo, exaltado, ante todos ellos: ¡Pero, ¿es que esta gente no calcula su coste de oportunidad?!

Y cojo papel y boli y me pongo a garabatear en lo primero que pillo (que suele ser una servilleta sucia) el coste de oportunidad (el dinero que ganarías si dejaras las cosas como están) de dejar un megatrabajo para montar una startup, el coste de oportunidad de dejar la carrera antes de acabarla y de saltar de una startup que no ha demostrado nada todavía para pasar a una supermegamultinacional.

blog rafa4

Y, sí, me parezco un poco al personaje de Ben Stiller en esa película en la que interpreta a un tipo de una aseguradora que se dedica a analizar el riesgo de sus clientes con un programa informático que ha diseñado en sus ratos libres y que reutiliza para ponerle porcentajes a su vida sentimental.

La parábola del cristal roto

Les hablo a mis amigos de un economista llamado Bastiat, de su parábola del cristal roto, de cómo romper un cristal genera ingresos para el cristalero pero no le hace gracia al zapatero al que le han roto el cristal por mucho que el cristalero compre pan, y de los costes ocultos de las decisiones, y cómo el Gobierno nos quiere vender la moto con eso de que todo el mundo tiene que ser emprendedor y cómo eso es un poco como romper cristales.

Decía que cojo papel y boli, y tiene la pinta que veis en la imagen de la apertura (lo he puesto en un excel cutre porque mi letra no la entiende ni Rorschach).

El cuadro refleja dejar una carrera universitaria para emprender (como han subido las tasas, asumo que hay que buscar un trabajo para poder pagar la carrera; he tomado el sueldo base de un reponedor de supermercado), dejar un buen trabajo para emprender (he tomado los datos de sueldos para ingenieros menores de 30 años publicado el año pasado por la consultora Michael Page) y dejar un trabajo en una startup para emprender; ah, y también cuál es el coste de oportunidad de pasar de un empleo fijo a un empleo igual remunerado en una startup y de un empleo fijo a un empleo atractivo en una startup aunque no tan bien remunerado a corto plazo (porque las stock options, las cosas como son, tardarán años en olerse).

Me voy a adelantar a los que no se leen los posts antes de comentarlos:

1.- Ya sé que eso de emprender es una cuestión de instinto, de tus ahorros, de la edad, de si tienes un apoyo familiar detrás, de tu empleabilidad.

2.- No se puede reflejar, ni prever, el grado de satisfacción en el trabajo, salvo que estés puteado.

3.- No se puede reflejar, ni prever, los efectos de dejar colgada a una empresa.

4.- En un determinado nivel profesional, no tiene sentido cambiar de trabajo si no vas a ganar más.

5.- El mercado es, en serio, difícil de prever, así que no sabes si tu supernegocio va a funcionar.

6.- No niego que soy un simpático conservador.

7.- Está claro que los salarios no son uniformes y que a menor salario, en teoría, resulta más atractivo emprender.

8.- Hay, obviamente, distintos tiempos de éxito (una media de tres años para alcanzar el punto de equilibrio).

9.- Con la subida del 50% del coste de las carreras universitarias, ha cambiado mucho el panorama. Muuuucho.

10.- Una startup puede ir bien.

11.- En el cálculo del coste de oportunidad mejoran los ratios a medida que pasa el tiempo… si el negocio funciona.

Si el rendimiento tiene que ser, como mínimo, igual al coste de oportunidad, sólo tiene un sentido económico dejar un buen trabajo para conseguir otro buen trabajo igual de remunerado en otra empresa, aunque sea una startup. Incluso rebajar el caché.

Pero claro, nadie toma decisiones echando estos números. Y emprender es una decisión difícil (salvo el autoempleo, que es una necesidad y ahí no entro).

Porque si no, no emprendía nadie en su sano juicio.

No obstante, que sepas cuál es tu coste de oportunidad no está de más. Y que lo pongas en relación con tus gastos anuales. Sobre todo para que no digas, aunque no inviertas dinero en el proyecto, que no te cuesta nada montar un negocio.

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Publicado en la categoría: Rafael Galán

9 Comentarios Añade un comentario

  • 1. Victoria  |  7 de octubre de 2013 a las 13:58

    Em…perdona, soy emprendedora, y aunque tu artículo suena muy llamativo, es bastante simplista.
    Sí es cierto que hay un gran coste de oportunidad, lo que en realidad deberías mencionar es que la gran mayoría de emprendedores en España por lo menos, somos personas que hemos emprendido en gran parte por necesidad.
    Que sí, que muchos estábamos hasta el moño de ser explotados por un salario ínfimo, pero también muchos no teníamos ni salario.
    A parte, de dónde puñetas sacastes esos salarios? tengo amigos ingenieros que trabajan en compañías super mea guays y no ganan eso NI A PALOS. Bájalo a unos 40.000 al año y serás más realista.
    ….pero bueno, repito, por lo menos el título es atractivo.

  • 2. Rubén  |  7 de octubre de 2013 a las 18:18

    Es cierto que es necesario echar números, pero emprender y, especialmente, tener éxito, es algo que ha de huir de los promedios y lo estándar.

    Este análisis lo hace, de forma menos concienzuda, casi todo el mundo. Y, al final, una abrumadora mayoría apuesta por la seguridad de un empleo o, mejor aún, una beca, que está llena de promesas.

    Sin ánimo de ofender, porque es preciso contemplar siempre el peor caso posible, pero si nos acogiéramos con demasiado ímpetu a tus consejos, mejor cerramos el país y nos volvemos al huerto, porque innovar rara vez parece rentable HASTA QUE LO ES.

  • 3. Juan Antonio  |  9 de octubre de 2013 a las 9:39

    Desde mi punto de vista:
    casi nadie abandona un trabajo bien remunerado para emprender y ganar más (dinero).

    Hay superingenieros a los que sus hijos no conocen y en su escaso tiempo libre gastan la mayor pasta que tienen en cosas (banales) visibles para los demás.

    La reflexión sería, si estar así toda la vida no tiene un coste de oportunidad (de vivir) excesivo.

    Emprendiendo se puede acabar igual o peor. El estado ideal sería que a uno le dejaran una buena herencia (monetaria, claro) y no tener que trabajar.
    Yo también soy conservador…

  • 4. Greta Sánchez  |  9 de octubre de 2013 a las 22:50

    Creo que la idea de un emprendedor no es tener solo un negocio, y exactamente por los riesgos que presentas es algo difícil e inusual, pero “posible”.

    Esto de emprender no es para cualquier gente y menos para las que buscan seguridad, los emprendedores son originales, arriesgados, flexibles por eso no cualquier persona es emprendedora.

  • 5. Certificado  |  10 de octubre de 2013 a las 11:30

    Primero, buen artículo! Por mi entender y experiencia hay que tener un objetivo claro que viene dado por un buen estudio de mercado y un proyecto de viabilidad razona, coherente siempre adecuado a la realidad tanto de nuestro bolsillo como de los objetivos a cumplir.

    Un saludo Pau.

  • 6. David Hurtado  |  14 de octubre de 2013 a las 14:31

    Rafael;

    Como puedes medir la satisfaccion personal y sentirse realizado con el trabajo?

    Te sientes realizado?

    Muchas Gracias por tu articulo

  • 7. Rafael Galán  |  18 de noviembre de 2013 a las 10:33

    A ver, Victoria.

    Veo que no te has dado cuenta de que este artículo no va dirigido a las personas que montáis negocios porque no tenéis otra opción, como te ha ocurrido a ti.

    Una cosa es el autoempleo, en la que no entro porque el punto de partida es diferente, y otra muy distinta montar un plan B o un plan C, que tienen mucho peligro, sólo porque emprender está de moda. Emprender no es para todo el mundo.

    Otro día escribo sobre el autoempleo.

  • 8. Karloz Rodriguez  |  4 de febrero de 2014 a las 19:22

    Hola a todos, soy estudiante de segundo curso de CFGS Comercio Internacional, he leído el artículo y hay aspectos en los que no estoy de acuerdo. Todos sabemos que el empleo en España está mal, y la oportunidad está en emprender y no esperar que el trabajo llegue a casa o enviar cientos de curriculum si tener la certeza que los lleguen a leer. Hay que admirar a la gente que lucha por sus sueños en este caso la de emprender un negocio, todos sabemos que todo en la vida en la vida tiene un costo, incluso la tiene el tener un trabajo con un sueldo medio y no poder crear ese sueño que estás seguro de que puede funcionar en este caso crear una empresa, está claro que conseguir financiación para un proyecto es difícil mas no imposible, si uno realmente cree en su proyecto, la oportunidad no hay que esperarla sino crearla, en donde estudio tuvimos una charla con un gran empresario el Sr. Álvaro Cuadrado y comentaba que no cree en las casualidades si no en las causalidades todo tiene un porque y es muy cierto, ya que si uno no se esfuerza y a la primera batalla perdida o a la segunda se rinde habrás fracasado, y no porque no tenías como pagar salarios o tu negocio no da beneficio por ejemplo, sino porque no te empeñaste en creer en lo que tu producto puede dar. Todo esto puede sonar muy soñador o que no vivo en lo que es el mundo real ya que soy estudiante, pero es así, el sr. Steve Jobs cuando empezó el proyecto de Apple Computers empezó en un garaje y con personas que no cobraban salarios incluso el co fundador de Appel dejo su trabajo en la compañía HP, por tanto hay que felicitar a todos las personas que emprenden sus negocios y creen en lo que quieren hacer. Y para terminar quiero terminar con una frase del Sr Juan Merodio todo se resume en dos palabras prueba y error y vamos a tener que dar tres pasos para retroceder dos pero el resultado de eso es que hemos avanzado uno, si no diésemos esos tres pasos no hubiéramos avanzado nada, Muchas Gracias

  • 9. Rafael Galán  |  5 de febrero de 2014 a las 9:38

    A ver. Veo que muchos seguís sin enteraros de qué va la película…

    Este post de opinión con sorna hace referencia a todas esas conferencias que invitan a montar negocios con “ilusión”, “flow” y “poco dinero” impartidas por personas que no han montado nada en su vida y que se dedican a vender humo. Llevamos años viéndoles desde la revista. Es lo bueno que da la perspectiva de llevar tantos años en el mercado (17, nada menos), que les vemos pasar e irse. El problema está en que os llaman la atención y no podemos hacer nada al respecto porque los lugares comunes son terriblemente atractivos para muchos.

    En estas conferencias se habla de montar negocios sin dinero y de que no cuesta más que el esfuerzo, de ahí la sorna del coste de oportunidad. La gente se cree que emprender es gratis y no lo es. Cuando se va a montar un proyecto, esto hay que saberlo. Y el que no lo entienda, buena suerte.

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