30/diciembre/2013

Reinventando las salas de cine

zumzeig

Mientras un profesional como Enrique González Macho, que conoce mejor el mundo del cine que nadie, es productor, exhibidor y ex presidente de la Academia de cine, cierra algunas de sus míticas salas, los Renoir (para los cinéfilos un referente en exhibición de cine español y versión original) van unos emprendedores y revientan las salas con una oferta de películas antiguas que todos hemos visto mil veces.

La idea es de Nacho Cerdá, promotor de Phenomena, que vende la experiencia de volver a disfrutar de películas míticas en pantalla grande. Y lo hace alquilando salas de otros y ofreciendo una oferta que se limita a unos días. Un concepto de exhibición de quita y pon (salas pop up), para “recuperar la experiencia de ir al cine porque se había perdido. Quería devolver esa ilusión por descubrir algo nuevo, pero no en el producto, sino en la forma de presentarlo”, me explica.

Una forma de exhibición que recuerda al cine antiguo, cuando el exhibidor iba de ciudad en ciudad con su rollo de película debajo del brazo. Y que tan bien retrató la película Cinema Paradiso.

Con el éxito de su concepto ha demostrado que eso que nos dicen de que la gente ya no va al cine por no pagar la entrada no es cierto. O que resulta más cómodo verlas en el sofá de su casa. Es que las salas no se han adaptado a los cambios del mercado. “La exhibición se ha convertido en una factoría, todos hacen lo mismo, a las mismas horas, nos saturan con estrenos semanales, te venden palomitas… Nosotros defendemos la ilusión y esa ilusión es la que genera negocio”, añade Cerdá.

Su idea es que vayamos al cine por la experiencia de revivir el momento de cuando vimos Grease, Indiana Jones, La junta de Cristal, Pretty Woman… Y con estos títulos consigue llenos de salas de 800 personas. Y con un público mayoritariamente joven e internauta. “Lo que demuestra que tienen mucho interés por ir al cine. Lo que hay que hacer es echarle creatividad. No se puede mantener un mismo modelo de exhibición durante 50 años. El público cambia”.

Otro ejemplo emprendedor que sigue la misma línea de disfrutar del lugar son los cines Zumzeig, de Barcelona, un cine-bristrot especializado en películas independientes, documentales, obras de artistas visuales, etc. en el que se ha cuidado muchísimo la calidad del sonido e imagen de la sala y que se ha concebido como un punto de encuentro entre cinéfilos que quieran tomar algo antes o después de las películas.

A mí el concepto me recuerda a la mítica cafetería de los Alphaville de Madrid, con una pantalla de proyección y butacas que replicaban una pequeña sala de cine. Y que se eliminó para hacer una sala de proyección más, perdiendo la esencia de lo que era ir a esos cines.

Son propuestas pequeñas, de momento. Pero vienen a demostrar que cuando un negocio no funciona no se le puede echar la culpa al público. Es el empresario quien no se está adaptando a la realidad del mercado.

 

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Publicado en la categoría: Emprendedores,Pilar Alcázar

2 Comentarios Añade un comentario

  • 1. silver price  |  8 de febrero de 2014 a las 15:22

    Hay dos datos de gran relevancia en el ejercicio de este año. El primero: la taquilla en México aumentó con respecto al año pasado un 11%. Mientras que en 2011 acudieron a las salas de cine 205 millones de personas, en 2012 la cifra creció a 228 millones.

  • 2. Gayle House  |  17 de febrero de 2014 a las 16:26

    Al ser monopolizadas las salas de cine, la producción de películas mexicanas se veía sometidas a ellas. El indicador que garantizaba qué era exitoso y qué no era la taquilla; así, las ideas creativas de los productores se quedaron en el olvido y empezaron a obedecer los moldes fílmicos que habían sido aceptados por la gente, provocando así un éxito comercial en exhibición. Fue así como se fue dejando de lado las películas de arte.

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