Posts en la categoría 'Emprendedores'

4/agosto/2014

¿Por qué es difícil destacar en redes siendo pyme?

REDESHace un par de años, cuando hablábamos de cómo hacer una estrategia en redes sociales había que explicar por qué estar en las redes, qué diferencia hay entre los consumidores que buscan activamente en Google y los que reciben una información que les gusta, les sorprende, y la comparten con sus amigos/conocidos/seguidores/contactos.

Creo firmemente que hemos pasado ya de esa fase de explicación de la teoría a otra mucho más compleja y apasionante: hay más competencia, el público potencial está más resabiado y cansado de listas de consejos que no profundizan en los temas y, quizás lo mejor y lo que genera más oportunidades: la mayoría de los consumidores y pymes saben ya cómo funciona Twitter, Facebook, Linkedin o Instagram.

Y eso a pesar de que las redes cambian continuamente. Twitter se asemeja más a Facebook en la apariencia y Facebook copia funcionalidades de Twitter. Aparecen o se ponen de moda redes más visuales como Instagram y Pinterest. Pero estos cambios no son más que herramientas para manejarse en las redes. Se adoptan y aprenden con una facilidad pasmosa.

Lo realmente difícil es conseguir que nos hagan caso en cualquier red, como pymes o emprendedores, en una maraña de contenidos que se intercambian de forma ágil y caprichosa cada día. Y ahí está la verdadera sustancia de las redes sociales: saber comunicar. Qué contar, cómo y mantener una personalidad constante.

Hay pymes que lo hacen divinamente, con desparpajo y buenos resultados (que sin resultados no tenemos nada). De ellas he hablado y hablaré mucho tiempo porque no es habitual ni fácil hacer tan grandes cosas por purita intuición (léase marcas como @BereCasillas @pizarrines @ricardo_lop y otros tantos cracks de la comunicación espontánea, con posicionamiento de sentido del humor y distinción en el negocio).

Pero ahora es más difícil que antes conseguir esa atención, la fama del pequeño, a pesar de que hay más usuarios expertos que nunca. Creo que es hora de empezar a huir de los titulares tipo Equis recetas para; Claves para; Tres consejos únicos y buscar ideas que llamen más la atención. Echarle imaginación, ofrecer buenos contenidos (PROPIOS), sentido del humor (siempre funciona) y honestidad.

Me gustó especialmente hablar con @Israel_Garcia sobre este tema porque pocas veces alguien que vive por y para las redes es tan sincero como él. Aquí os dejo algunas de las perlas que me dijo y que comparto: “Las redes sociales no crean. Maximizan lo que haces, potencian, pero si no tienes un producto, una idea, un servicio, algo realmente potente detrás, no llegarás a ningún sitio porque cada día hay más gente utilizándolo y cada día hay más gente utilizándolo mal. Ese es el dato”.

“Lo que yo tengo en cuenta es el enfoque, el posicionamiento. Yo desde un primer momento dije es posible que no tenga tantas cuentas, pero voy a trabajar de acorde a mis valores e ideales”.

La honestidad de no prometer un montón de seguidores sin más. ¿Para qué, si no les interesa tu producto? Parece mentira que estando en un momento ya tan avanzado de las redes sociales todavía haya que explicar esto a las empresas. No te sirve de nada una comunidad enorme que no interactúa contigo. Sólo sirve para fardar. ¿Y eso a ti te aporta algo a tu cuenta de resultados?

Si vas a contratar los servicios de un profesional, desconfía de la gente que te promete muchos fans/seguidores sin explicarte muy bien qué vas a hacer con ellos.

Si quieres notoriedad con tu propia estrategia o con la de un profesional recuerda este consejo de Isra García, que me gusta de nuevo por la honestidad: “Las cosas no son fáciles. Si fuera fácil todo el mundo lo haría. Y eso es lo que yo pido que la gente tenga en cuenta. El trabajo del comunity manager no es crear y distribuir contenidos, ni siquiera es estar poniento tuits, el trabajo que este nuevo mundo requiere de las personas es que con instinto, astucia y talento te pidan qué es lo que va a pasar después. Y vaya y lo haga. Resultados. Arriesgar. Y se puede hacer a todos los niveles, seas grande o pequeño. Porque si no, ¿cuál es el fin de los servicios?”.

En definitiva, tienes que conocer cómo funciona cada red, pero la esencia, lo que consigue resultados, lo que gusta a la gente, no es más que posicionamiento de un negocio y marketing. Que al fin y al cabo es lo más complejo de todo. Un niño de diez años sabe utilizar las redes. Un niño de diez años (salvo excepciones) no sabe cómo vender una idea, un proyecto, una oferta… Puro marketing y comunicación. Y eso no se resume en ninguna receta de equis puntos.

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28/julio/2014

Por qué interesa a los emprendedores el consumo colaborativo

UBERSe ha levantado un revuelo enorme con la eclosión de plataformas que permiten que particulares puedan prestar servicios profesionales sin intermediarios: Uber para taxistas amateurs; BlaBlaCar para viajes largos con desconocidos; Airbnb para alojamientos en casas privadas, Trip4real y Sherpandipity para experiencias turísticas diferentes… 

El fenómeno llega ya a todo tipo de negocios (educación, medios de comunicación, ecommerces y otros muchos sectores que llevan años adaptándose a la nueva competencia). Es una tendencia imparable. Y aunque muchos de estos negocios existen desde hace ya años la popularidad que están adquiriendo es lo que las ha puesto en el punto de mira de competidores y quienes tienen que regular.

Sobre todo este asunto hablé hace unas semanas con Albert Cañigueral, fundador de la web consumocolaborativo.com, que lleva mucho metido en estos asuntos, Miguel Ferrer, abogado y experto en los temas legales que afectan a esta tendencia de consumo, y otras personas que conocen el sector y que al final coinciden en que es algo que no se puede parar porque va en contra de lo que demanda la sociedad, pero sí hay que regularlo, sin prohibirlo, porque puede sumar a la economía si se regula bien; en lugar de restar.

A partir de esta idea, que me gusta y comparto, entendiendo como ellos que haya profesionales que sienten que se les hace una competencia desleal. Normalmente esta visión más extrema la tienen profesionales de sectores que están muy regulados y que tienen muchas barreras de entrada (como el gremio de taxistas). Entiendo su postura y comparto que crean que ellos están obligados a unas tasas, exigencias de seguridad, etc. que muchos de quienes ofrecen estos servicios no soportan. Pero me quedo con la idea disruptiva de Albert y Miguel cuando defienden que no por eso hay que prohibir este tipo de ofertas (que la gente está demandando y tampoco es mayoritaria, es una oferta más) y por el contrario pensar que lo que se debe cambiar son las exigencias tan altas para los que están regulados y aumentarlas sobre los que están en estas plataformas; pero sin exagerar ni prohibir, insisto.

Sería la postura más adecuada para dar respuesta a lo que pide una parte de la sociedad; que al fin y al cabo es quien manda: un nuevo tipo de consumidor que no está satisfecho con lo que existe en el mercado. Y que vuelvo a recordar que ni son todos los consumidores, ni son mayoritarios. Son un segmento más, que no se debe ignorar.

Es un tema muy complejo para resumirlo en un post. Si quieres leer las complicaciones legales y todo el asunto puedes verlo en el reportaje que dedicaremos en el número de septiembre o a través de nuestra web: www.emprendedores.es, con el título ¿Afectará a tu negocio el consumo colaborativo?

Como a mí me gustan las tendencias y las exigencias de adaptarse a los cambios sociales, aquí os dejo algunas ideas sobre cómo aprovechar esta tendencia en un negocio de emprendedor autónomo o pyme; se puede y se está haciendo.

1.- Un canal nuevo para tu negocio

En realidad para los autónomos y pymes son más una oportunidad que una amenaza. Un nuevo canal para llegar a más consumidores. Así lo han entendido, por ejemplo, los inversores que se han unido a Lending Club. El 70% de las inversiones que se realizan en esta plataforma de lending son de inversores institucionales. Y un hotel de México, el Drift San José, sólo puede reservarse a través de Airbnb. Esta visión del fenómeno me la dio Guillermo Ricarte, director general de Creafutur: “En algunos países los taxistas se han metido en Uber. Trip4real tiene particulares y profesionales que hacen de guías turísticos. Es un canal más de ventas para el profesional. A las plataformas de servicios profesionales les interesa mucho tener autónomos porque les ahorra problemas. Los particulares que no declaran son los que pueden crear problemas a su modelo de negocio”.

2.- Crea un pequeño espacio de consumo colaborativo

Hay grandes empresas que ya han entendido que deben unirse al fenómeno, creando una oferta nueva dentro de lo que es el core business de su negocio, en lugar de oponerse a esta tendencia. Morgan Stanley, por ejemplo, ha empezado a ofrecer a sus clientes la opción de invertir en plataformas de préstamos alternativos en lugar de intentar cerrar las de banca privada que les hacen la competencia. Decathlon permite a sus clientes vender sus prendas usadas a través de su plataforma Trocathlon ofreciéndoles a cambio el dinero obtenido en dinero Decathlon, para renovar su material deportivo. O como me decía Miguel Ferrer, con razón: “eBay es el gran referente de todo esto. Hay gente que monta un marketplace para vender discos, ropa, etc. Y otros, como Decathlon o P&G que han creado un espacio de innovación para facilitar la colaboración de los usuarios en diseño de producto y que genera retornos para particulares”.

En definitiva, ofrece soluciones a tu cliente, no te quedes en tu producto, como defiende Guillermo Ricarte: “Nosotros trabajamos mucho con tendencias y necesidades del consumidor, nuevas oportunidades, y vemos que ya en otros países está ocurriendo que las empresas de estrategias ganadoras son las que solucionan problemas a sus clientes. Más allá del producto. Hay que entender cuáles son esas necesidades”.

3.- Busca tu propia oportunidad
Fíjate en las tendencias de otros países y busca tu oportunidad en los nichos menos desarrollados. Albert Cañigueral lo resume de esta forma: “El patrón es bastante repetitivo en Francia, que va a la cabeza, y en España. Primero empezó el turismo, luego la movilidad, le sigue la banca… Y después de eso, pues la educación, que también es un sector que la gente está empezando a ver, el intercambio de conocimiento. El retail de venta al por mayor para gente que considera que el acceso es mejor que la propiedad, lo hemos visto en muchos temas. Herramientas de bricolaje, ya se está empezando a ver algunos casos donde se alquilan las herramientas en vez de venderlas o como empresas que alquilan o ayudan a montar circuitos de reventa de sus propios productos, como en eBay. Están empezando a entender que una venta no se termina en la primera transacción, sino que luego hay un ciclo de vida del producto donde pueden volver a tener contacto con el cliente”.

Y lo cierto es que los consumidores están aprendiendo a compartir absolutamente todo. Sólo en el sector de la movilidad, además de Uber y BlaBlaCar existen otras alternativas como Social Car (alquiler de coches y plazas de garaje entre particulares); Carpling, para compartir coche, taxi, aparcamiento y hasta la mesa del AVE (comprar los billetes juntos para obtener el descuento que ofrece RENFE). Cruzin permite alquilar barcos entre particulares. Y una muy de nicho: Bitamooring, intercambio de amarres de barcos entre particulares. Y esto es sólo un ejemplo de un sector concreto. En el reportaje podrás encontrar muchos más de casi todas las áreas de actividad.

Otra clave puede estar en la adaptación de estos negocios al móvil. Por ejemplo, Wallapop es un servicio en el que se venden todo tipo de productos de segunda mano (uno de los segmentos más saturados) pero que ha nacido para utilizarse en el móvil. Gracias a la geolocalización el usuario puede saber qué producto de segunda mano está más cerca de su ubicación. Esta diferenciación en un mercado ya maduro le ha permitido conseguir dos millones de descargas, cuenta con un catálogo de más de dos millones de productos y ha conseguido 1,5 millones de euros de inversión de capital riesgo (Caixa Capital Risc, Bonsai, Esade Ban) y de Enisa, entre otros.

Las claves para llegar a tu público objetivo están en la posibilidad de ahorro, mejor gestión de los recursos, transparencia en la valoración de los usuarios para garantizar un buen servicio… Hay también oportunidades en modelos de negocio que no son estrictamente P2P, sino que unen a muchos consumidores para conseguir mejor precio, como la plataforma para comprar gasolina Iamtogether

 

En la colaboración entre empresas, como la plataforma Spacebee, que propone compartir espacios profesionales desaprovechados con personas que los utilicen por horas, días, semanas o meses: locales comerciales, espacios culturales, salas polivalentes, aulas de escuelas, almacenes, naves, etc. O las plataformas de intercambio profesional como AcambioDe.com.

U ofreciendo servicios concretos a estas nuevas plataformas. “Por ejemplo, en Alemania hay una aseguradora que la puedes contratar por horas y por teléfono, para las plataformas de alquiler de coche entre particulares. Y hacen falta nuevos formatos de seguros para todo el segmento de compartir experiencias”, apunta Miguel Ferrer. Y la web compareandshare.com se ha creado para ayudar a los usuarios de Airbnb a comparar las ofertas de esta plataforma.

4.- Tu público objetivo
Analiza qué ventaja ofrecen los negocios colaborativos de tu mercado. Por ejemplo, los préstamos P2P, mejores condiciones que los bancos y acceso a financiación de personas que no la obtienen de la banca tradicional. Pero con garantía ya que disponen de un sistema de algoritmos para determinar el tipo de interés de cada préstamo en base a la probabilidad de impago.
Pero la motivación no siempre es exclusivamente económica. El 60% de quienes invierten en crowdfunding lo hacen para “contribuir a crear lo que me gusta” o “cosas innovadoras” o por apoyar a los creadores y emprendedores”.

Como explica Guillermo Ricarte, “si la gente utiliza estos modelos es porque les aporta valor. Son negocios complementarios. En transporte, por ejemplo, la gente quiere un transporte más eficiente y más conveniente. Pero hay hueco para todos: para el que quiere llegar más rápido, el que busca lo más barato y el busca comodidad”.

Otra clave. No pienses que los usuarios de estos servicios son exclusivamente los más jóvenes. “El espectro de consumidores es más amplio de lo que parece. Hay varios estudios que dicen que el 80% de los usuarios están por debajo de los 40 años. En Airbnb hay mucha gente mayor que lleva años haciendo intercambio de casas. Participa todo el mundo. Hay unos servicios que llegan más a un público y otros a otros”, comenta Albert Cañigueral.

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21/julio/2014

A propósito de Gowex

Gowex

Es muy nuestro. Muy de aquí. En eso no nos gana ningún otro país. El famoso ‘a toro pasao’ es muy typical spanish… ‘A toro pasao’ todo el mundo (o casi) sabía que ‘lo de Gowex’ no era trigo limpio.

Repasando estos días diferentes medios de comunicación, abundan los analistas que presumen de que su olfato ya les había alertado hacía tiempo de ‘lo de Gowex’. Y lo dicen así, ‘lo de Gowex’, como los que escriben los horóscopos, que dicen cosas pero sin decir nada.

Pues yo debo ser de los pocos que ni se imaginaba una cosa parecida (¡vamos, que me la han dado doblada!), porque a mi Gowex siempre me ha parecido un negocio muy interesante y me lo sigue pareciendo. Una empresa que fue capaz de abrirse un hueco en el mercado más competitivo del mundo, Estados Unidos, y hablar de tu a tu a grandes multinacionales.

Mi primera reacción al Informe Gotham fue el de negar la mayor –inocencia la mía–. Mis comentarios fueron del estilo de: ‘Estos (por Gotham City Research) lo están haciendo porque Gowex se ha hecho con el mercado de EEUU y seguro que algún competidor de allí está dolido y quiere echar mierda sobre ellos‘. Tal cual. Pero estaba equivocado; yo y cientos como yo que habían alentado y alabado las ¿virtudes? del fundador de Gowex. Decir lo contrario o negarlo sería una mentira tan grande como la que ha mantenido durante tantos años el fundador de Gowex.

Reconozco que me ha sorprendido la rapidez con la que el fundador de Gowex ha admitido su culpa y ha exonerado al resto de directivos de la compañía. Los ‘entendidos’ dicen que se debe a su estrategia de defensa para no ser extraditado a EEUU, donde la Justicia no se anda con preámbulos, y para conseguir una reducción de condena, llegado el caso, pero –insisto– me sorprende la premura y la autoinculpación. Ya me gustaría que otros en su caso le imitaran.

En cualquier caso, no seré yo quien entre a valorar si hubo o no delito en el comportamiento de este directivo –y otros de la compañía–. Ni tengo todos los datos ni poseo los conocimientos necesarios para entender y explicar operaciones financieras de guante blanco. Ese papel le toca a la Justicia.

Pero sí me mojaré en valorar otros aspectos relacionados con este caso:

1. No creo que el fundador de Gowex sea el único culpable (si es que así lo decide un juez) de esta gran mentira. ¿Cómo puede el presidente de una compañía ocultar y/o falsear durante tantos años la situación real de su organización sin que nadie más de la empresa, con cargos de responsabilidad, lo supiera? En su defensa, el fundador de Gowex dice que, “por la forma en que venía dirigiendo la empresa, y debido a la fe en mi proyecto y liderazgo, nunca justificaba ni explicaba a ningún miembro de mi equipo las decisiones que iba tomando”. Poco creíble esta afirmación. ¿Cómo eran las reuniones del consejo de administración? O ¿cómo no eran? Porque si ‘nunca justificaba ni explicaba nada‘ ¿qué era? ¿un ordeno y mando? Me cuesta creer que nunca diera explicaciones o, al menos, que no se las pidiera nadie.

2. No me convence tampoco el argumento del fundador de Gowex de que “mi objetivo era que, a pesar de que esa realidad subyacente no se correspondía con la realidad reflejada formalmente [es decir, las cuentas desde la salida a Bolsa no respondían a la realidad], con el crecimiento del negocio acabarían convergiendo en el medio plazo. A mi juicio, la empresa tenía un altísimo potencial, pero para poder acometer el coste del crecimiento era necesaria una mayor financiación en cada ejercicio”. Sí estoy de acuerdo en que la compañía –o mejor dicho, su negocio– tenía un ‘gran potencial’, pero no en que ‘para poder acometer el coste del crecimiento era necesaria una mayor financiación en cada ejercicio‘. No obstante, reconozco que muchas empresas, debido a las condiciones de sus respectivos mercados, necesitan o se ven ‘obligadas’ a disponer de mucha financiación para inversiones y para cubrir grandes plazos entre sus cobros y sus pagos. El problema de esto es un endeudamiento galopante que lleva a muchas empresas a morir por asfixia financiera y a otras a mentir. En el segundo caso, les lleva a entrar en una peligrosa rueda de ‘como necesito más dinero para financiarme, pido más dinero y para que me lo den tengo que decir que nuestras cuentas son buenísimas‘. Pero las mentiras siempre tienen un final.

3. Relacionado con el punto anterior, y según ha reconocido el propio fundador de Gowex, las cuentas de la compañía no eran reales. Y si eso es así, ¿qué hacían los auditores del Mercado Alternativo Bursátil, los del Banco de España, los del ICO, los de los bancos que les han prestado créditos, los inversores y hasta el Sursum corda? Dando por hecho que siempre habrá personas que se salten la ley, ¿dónde están los vigilantes de que se cumplan las leyes? ¿Por qué siempre nos sorprende que haya estafadores a los que criticamos y nunca enfocamos nuestras críticas hacia aquellos organismos encargados de vigilar que la ley se cumpla? Lamentablemente, lo de Gowex no es el único caso ni será el último, pero para eso deben cumplir su función los organismos reguladores de que esto no se produzca.

4. La historia demuestra que los mercados financieros –así en genérico–, donde se juega y se apuesta con intangibles como si de un casino fuera, están fuera de la realidad y la lógica humana. Se ha llegado a un punto donde todo vale para conseguir el enriquecimiento de unos pocos a costa del sufrimiento de una gran mayoría (en este caso, los pequeños inversores o los propios trabajadores de Gowex, que son los grandes damnificados). Cambiar esto es muy complicado, porque todo el sistema económico financiero de las mal llamadas sociedades ¿desarrolladas? está montado sobre una brutal especulación, que acapara todos los mercados, desde la alimentación más básica hasta la energía necesarias para la supervivencia. Y hasta de eso, se hace negocio especulador.

5. Y esto no podría acabar sin hacer autocrítica. No sólo se deben tirar balones fuera, culpabilizando a unos y otros. Los medios de comunicación –de los que yo formo parte desde hace unos cuantos años– también han contribuido a alimentar este canto de sirenas, ensalzando, alabando y vanagloriando a personajes de una calidad empresarial como lo que representa el fundador de Gowex. También es culpa nuestra esa falta de rigor a la hora de tratar determinados temas. Nosotros, los medios, también tenemos una responsabilidad. Y de esto último no he leído ni oído mucho estos días.

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30/junio/2014

Si buscas dinero, explora el mapa de los emprendedores

Startupxplore

Lo admito, tengo un defecto… bueno, más de uno…, pero es el que voy a reconocer públicamente:

Tengo una obsesión compulsiva a coleccionar cosas. Es una especie de síndrome de Diógenes…, pero sin bolsas de basura. Lo que me da por acaparar y acaparar, cual ardilla del bosque, es información. Me pongo con un tema y empiezo a recopilar informes, datos, estudios, contactos… y así hasta el infinito. Y, desde hace varios años, uno de mis temas ‘diogenésico’ preferido es el de los inversores.

Un buen día empecé buscando un par de contactos de inversores en startups para un reportaje y ya tengo un listado de cientos y cientos y cientos y cientos… de contactos de inversores privados, públicos, locales, regionales, nacionales, internacionales, profesionales, cuasi profesionales, especializados, genéricos… de más de medio mundo.

Hace tiempo, en esa búsqueda ingente de contactos inversores, me ‘topé’ con la brillante iniciativa que Javier Megías, uno de los grandes expertos españoles en modelos de negocio –al menos, para mi–, había puesto en marcha: un mapa colaborativo de la iniciativa emprendedora en España, que llamó Spain Startup Map. Recuerdo que había conocido a Megías unos años antes en un evento en Castellón en el que él participaba como experto. Sus conocimientos en gestión y estrategia me ‘engancharon’ y desde entonces le he entrevistado en diversas ocasiones para diferentes reportajes para la revista.

Avanzando en el tiempo, recuerdo también que en el pasado Salonmiempresa (febrero de 2014) volví a coincidir con Megías. Allí me contó que, junto a su socio Nacho Ormeño, estaba trabajando en profundidad en su Spain Startup Map, después de que inversores internacionales se hubieran interesado por el proyecto.
Y ahora, hace unos días, Megías se ponía en contacto conmigo para contarme que su proyecto Spain Startup Map se había hecho mayor y se había convertido en Startupxplore (www.startupxplore.com).

Junto a su socio Nacho Ormeño y con el apoyo de Plug and Play, se había marcado el objetivo de “transformar el mundo de las startups y de los inversores, un ecosistema opaco donde unos se quejan de que no hay dinero y otros se quejan de que no hay proyectos invertibles. Estamos convencidos que el problema es que nadie se ha preocupado hasta ahora de hacerlo más transparente. Nuestro objetivo es ayudar a que las startups descubran los mejores inversores acorde a sus necesidades y que los inversores reciban un dealflow de oportunidades de calidad que cumpla sus criterios de inversión”. De esta manera, Megías persigue lo que siempre ha predicado: ofrecer una solución a una necesidad no cubierta o mal cubierta hasta ahora.

Megías y su socio han cerrado una ronda semilla de 100.000 euros, en la que han participado los inversores François Derbaix, Iñaki Arrola, Pedro Serrahima, Álvaro Ortiz y Francisco Gimeno y la aceleradora Plug and Play Spain.

Han lanzado una fase beta, “con una hoja de ruta exigente”, utilizando como punto de partida las casi 3.000 empresas que ya tenían en Spain Startup Map, con el objetivo de que “startups, inversores y aceleradoras puedan actualizar sus perfiles y definan los mercados que les interesan”. A través de esta plataforma se podrá (es en lo que están trabajando) contactar con inversores y saber qué están buscando, cuáles son sus criterios de inversión o en qué han invertido previamente. Permitirá buscar startups, aceleradoras, proveedores de servicios especializados en emprendedores, cursos e incluso eventos con información relevante a los intereses de la startup o del inversor/aceleradora. También se podrá recibir en tiempo real información sobre nuevas inversiones, competidores, oportunidades de inversión, eventos…

En mi afán por acumular información interesante, me apunto en mi listado Startupxplore y les seguiré de cerca para seguir ampliando ‘horizontes’.

¿Y tu? Échale un vistazo a la plataforma, seguro que te resultará muy interesante.

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12/mayo/2014

Investiga, que algo queda, y además es gratis

200-IDEASQue no lo veas –o conozcas– no quiere decir que no exista.

Voy a hablar de la competencia, por lo que si crees que tu negocio no tiene competencia o que ese tema no va contigo, puedes dejar de leer… ¡Quedas disculpado!

Para los que sí crean en la existencia e importancia de la competencia como un ente con vida propia, aquí sigo escribiendo…

¡Al lío! Para no entrar en disquisiciones o en cábalas absurdas, creo firmemente en que siempre hay competencia; en que la competencia es buena para que no nos durmamos en los laureles; en que la competencia ayuda a ver qué cosas se hacen mal y qué cosas se hacen bien; en que la competencia es positiva para mejorar nuestro producto y/o servicio; en que la competencia… ¡son todo ventajas!

En nuestro número 200, de mayo de 2014, llevamos, entre otros muchos e interesantes contenidos, un especial de 28 páginas con 200 oportunidades de negocio. Un laborioso y complejo reportaje que hemos hecho a cuatro manos Rafael Galán y un servidor.

Lo de ‘complejo y laborioso’ no es por ponernos flores sino porque realmente hemos invertido muchas horas de esfuerzo e investigación. Algo que, por otra parte, forma parte también de nuestro trabajo.

El punto de partida fue analizar el portfolio de empresas y proyectos de cientos y cientos de viveros, incubadoras, aceleradoras, centros de investigación, universidades, inversores privados, etc. de todo el mundo. Y cuando digo ‘de todo el mundo’, digo de los cinco continentes, desde empresas y proyectos australianos, pasando por La India, dando un brinco por Arabia Saudí o Israel, saltando a África, y luego al continente americano y, por supuesto, por Europa. En ese recorrido habremos analizado más de 2.000 empresas y proyectos. De esos, hemos encontrados casi 400 propuestas de negocio y, finalmente, nos hemos quedado con las 200 que podrás leer en el citado número de mayo.

Estamos convencidos que esas 200 elegidas podrían haber sido otras distintas, si nos lo hubiéramos propuesto, porque ideas hay infinitas, otra cosa es que esas ideas sean realmente una oportunidad de negocio.

No me extiendo más en el tema, porque para eso ya hemos preparado –además del citado reportaje– un diario con todo –o casi todo– lo que hicimos para preparar el tema. Pero sí, aprovechando esa búsqueda incesante de oportunidades de negocio, soy más consciente –ya lo era antes y esto me ha ayudado a reafirmarme– que siempre hay competencia, que aunque no la veas o no la conozcas está ahí. En cualquier parte del planeta, por muy pequeño que sea un país, puede haber un grupo de emprendedores que está o ya ha montado algo parecido a lo que a ti se te puede ocurrir.

Y éste –sin darle, pero tampoco, sin quitarle importancia al trabajo que hemos hecho Rafa y yo– es un ejercicio gratuito de investigación al alcance de todo aquel que tenga un ordenador y una conexión a Internet. Entre las ventajas y/o desventajas de la globalización está la de la facilidad que tenemos para conocer lo que se está haciendo ahora mismo en la otra punta del mundo. Y esa ventaja –para mí– no siempre está del todo aprovechada.

En la revista nos topamos, casi a diario, con emprendedores que ‘nos venden’ las virtudes de sus proyectos. Unos por su loable instinto comercial y otros por su enfermizo desconocimiento de que lo que ellos hacen, o ya se hacía y ha evolucionado o se está haciendo en otros mercados.

Y los riesgos de desconocer –y no digo ya despreciar– a tu competencia son enormes. Uno de ellos es el de que un potencial inversor te de con las puertas en las narices si te presentas ante él contándoles milongas ignorando a tu competencia.

Y si nosotros, que tan sólo somos dos mortales y sencillos periodistas, hemos podido hacer este ‘esfuerzo’ investigador, más lo tienes que hacer tu que has decidido emprender y jugarte tus recursos. Hazlo. Es gratis.

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5/mayo/2014

¿Merece la pena invertir en una franquicia low cost?

 

cerdito-low-costHace unos días me escribió un lector preguntándome por una franquicia low cost en la que iba a invertir y quería saber si conocía la marca, si era recomendable, etc. La franquicia en cuestión es muy poco conocida y no viene al caso nombrarla. Pero esa misma pregunta que se ha hecho el lector emprendedor con una enseña poco conocida me la he formulado yo misma muchas veces para enseñas de éxito, que crecen como la espuma y que atraen clientes por sus bajos precios: ¿son rentables para el franquiciado?

Llevo muchos años analizando los modelos low cost y sé perfectamente que para estar en precios tan bajos deben tener un modelo de negocio súper ajustado y eficaz que sólo funciona cuando se consiguen grandes volúmenes. Para la matriz de una enseña low cost es evidente que aumentar el número de franquiciados les ayuda a conseguir ese volumen tan necesario para obtener beneficios con precios bajos. La duda que me queda es si para los franquiciados el negocio es igual de redondo.

En el caso de las enseñas más reconocidas en el mercado de la restauración o el comercio low cost dependerá fundamentalmente de la ubicación: coste del local y gastos fijos. A igual número de clientes, con costes fijos mayores, igual no resulta rentable porque tenemos márgenes muy pequeños.

Sí veo la oportunidad de estar en franquicias de bajo precio si se analiza bien la ubicación. Entiendo que los emprendedores quieran apostar por modelos de bajo precio en un momento en el que el consumidor lo mira más que nunca. Y en el que este tipo de negocios está dando tan buenos resultados a los más eficientes. Además, soy consciente de que es imposible conseguir esa ventaja diferencial como negocio único. No salen las cuentas.

Pero cuidado porque no todo el low cost es garantía de éxito. En el caso de la franquicia que ha propiciado este post, la duda es todavía mayor. Es una franquicia muy poco probada (dos ubicaciones propias) y es un modelo de negocio orientado a servicios. Yo aquí directamente veo que no merece la pena pagar un canon de entrada, royalties por marca (que no es conocida), etc. por algo tan poco tangible. Entiendo que en una empresa de restauración o un comercio el franquiciador te ofrece sus productos a bajo precio porque los ha negociado él previamente y tú nunca los podrías conseguir a ese precio. Si es conocido como la Sureña o Dia, que atraen al consumidor como las abejas a la miel, pues eso, mira bien la ubicación y analiza el margen que te queda, porque son empresas que van como un cohete. Pero si te ofrecen una marca poco conocida y orientada a servicios, ¿realmente qué te están ofreciendo? Como pyme de servicios tienes pocos gastos fijos, puedes aguantar más en el mercado sin invertir en activos fijos y esperar a obtener clientes. El ahorro de costes estará en las horas/ servicio, que puedes gestionar tú. No depende de volumen. No veo la oportunidad de pagar un peaje por eso, salvo que se trate de una gran marca.

 

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21/abril/2014

¿Negocios de ciencia ficción u oportunidades de futuro?

robot

Aprovechando que salimos al mercado con el número 200 de nuestra revista nos hemos preguntado cómo será el mundo cuando lancemos el número 400, dentro de algo más de quince años. Cuando Emprendedores salió al mercado nadie de la redacción tenía acceso a Internet en su ordenador, muy pocos tenían móviles (por supuesto los smartphones ni existían) y los colaboradores se pasaban por la redacción para entregar el tema del mes, en un disquete que los más jóvenes ni siquiera han visto en su vida.

Resulta apasionante pensar cuánto han cambiado nuestras vidas, desde el punto de vista profesional y personal, gracias a las tecnologías. Nos han hecho la vida más fácil, sin duda. Nos han permitido acceder a una inmensa cantidad de fuentes de información a las que antes no teníamos acceso más que acudiendo a una biblioteca. Hablar con personas a miles de kilómetros de distancia a las que ni siquiera conocemos personalmente, pero que forman parte de nuestro círculo de “conocidos”. Nos informan, nos guían, nos entretienen… ¿Puede haber un cambio tan grande en los próximos quince años como el que hemos vivido con la llegada de internet? ¿Qué oportunidades traerá este cambio?¿Qué negocios se quedarán en la cuneta?

Responder a estas preguntas hoy es prácticamente imposible: nos quedaremos cortos, fijo. Pero podemos intentar hacer una aproximación certera a partir de las tecnologías que se están desarrollando ya y que ofrecen ventajas en costes y eficiencia energética o que resuelven problemas reales de la sociedad actual como para considerar que van a tener una demanda importante en diez o quince años.

Entre las tendencias que responden a estas tres necesidades están sin duda tres: la robótica, la impresión 3D y el futuro de la movilidad, que no se queda en las tablets ni en los móviles (esto es presente) sino en las gafas inteligentes y otros accesorios para llevar puestos. Y las ciudades inteligentes, claro.

Como esto es una revista de empresas, me voy a centrar en cómo cambiarán los negocios (oportunidades para quien las sepa ver) todas estas novedades tecnológicas:

La robótica

Los robots inteligentes, que sepan interactuar con el medio y no de forma mecánica como lo que hemos visto hasta ahora en los procesos de producción industrial, ya existen. Hace ya cuatro años que Toyota presentó su robot humanoide (http://www.youtube.com/watch?v=mmabKC1P51A). En España hay una empresa (pyme) que desarrolla robots para ocio (Aisoy Robotics) basados en inteligencia artificial con capacidad para evolucionar de forma única en función de las vivencias que tienen, igualito que vimos en la película de Inteligencia Artificial. Este tipo de robots con capacidades emocionales casi humanas serán quienes resuelvan el gap de cuidar a una población envejecida: en 2030 la mitad de la población tendrá más de sesenta años.

Falta que esta tecnología se pueda fabricar a precios bajos para que se extienda y se convierta en un artículo de masas, como ahora lo son los móviles. Pero ya hay versiones de este futuro que se han instalado en nuestras casas casi sin darnos cuenta, como los robots aspiradores o los corta césped de los que os hablé ya hace unos meses en esta noticia (http://www.emprendedores.es/gestion/noticias/robotica).

La otra revolución de la robótica llega por los drones. Hemos visto ya hace tiempo que Amazon los utiliza en sus almacenes de logística (https://www.youtube.com/watch?v=lWsMdN7HMuA) y su propuesta para realizar envíos a domicilio (http://www.amazon.com/b?node=8037720011) que nos resulta algo compleja ahora mismo por las implicaciones legales que podría tener la ocupación del espacio público por parte de pequeños dispositivos volantes en el espacio. Pero, ¿y si esos drones los utilizamos en espacios privados? Ahí están trabajando ya empresas españolas (pymes) que ven la organización de grandes espacios privados como las plantas de logística con drones enviados de un punto a otro para agilizar los procesos productivos (nada que objetar).

La impresión 3D o fabricación aditiva

Otra revolución brutal que ya se está gestando y que tiene pendiente una reducción de los costes productivos para convertirse en algo estandarizado en muchas empresas. De momento, ya se emplea de forma masiva en la fabricación de dientes y prótesis dentales (que son productos que requieren una personalización total). Por la personalización de productos hay una enorme oportunidad en este campo porque ahí sí resulta más barato. Pero tiene otras aplicaciones apasionantes. Por ejemplo, imagina que quieres lanzar un nuevo producto y que antes de invertir en todo el proceso de fabricación que conlleva puedes testarlo en el mercado con prototipos hechos con impresión 3D. Esto ya es posible. O que quieres enviar un nuevo motor de un avión a un punto muy lejano del Planeta, envías el prototipo por email a una impresora 3D, lo fabrica en el lugar y lo tiene sin necesidad de invertir en logística. Esto también es posible y GE ya está trabajando por esa línea.

Si hace quince años nadie podría pensar en enviar un reportaje por email, ahora nos puede parecer imposible enviar un producto por ese canal, pero la tecnología existe.

Movilidad y sociedad conectada

La otra gran revolución vendrá por la conexión de todo tipo de artículos a Internet y la gestión de los millones de datos que se generarán para hacerlo posible. Incluso nuestro propio cuerpo estará conectado por sensores introducidos en la piel y por complementos de moda que podamos llevar encima para estar conectados sin necesidad de renunciar a nuestras manos: las gafas inteligentes y la ropa inteligente.

Esto es un nicho que orientado al gran público lleva explotando hace mucho el emprendedor español Xavier Verdaguer y que hemos contado ya en la revista (http://www.emprendedores.es/casos-de-exito/15-empresas-de-futuro/15-empresas-de-futuro-3), pero esto fue antes de las Google Glass y no nos habíamos planteado su aplicación para el mundo de la empresa, que es lo que sí han hecho en Zerintia. A dos días de entrevistar a sus responsables me cuentan que Prosegur empieza a utilizar las Google Glass en la línea que los responsables de esta pyme me han contado. Como herramienta de control de seguridad.

El mismo día leo en la prensa que la propietaria de Ray-Ban diseñará gafas inteligentes para los consumidores que quieran disponer de esta forma de conexión con modelos más cool. Se va configurando el trinomio de bueno-bonito y barato para convertirlos en objetos de masas. Y todavía no han salido al mercado. Todo va más deprisa de lo que parece.

 

 

 

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10/febrero/2014

La ley no es igual para todos

Balanza

‘La ley no es igual para todos’. No desvelo nada oculto con esta afirmación. Los ejemplos están a diario en los medios. Pero no voy a hablar de casos de desigualdad jurídica en sanidad, en vivienda, en educación, etc., que los hay a cientos, sino de desigualdades en el ámbito fiscal en las empresas.

Hace unos días, diferentes medios de comunicación publicaban (más bien ‘confirmaban’) lo que era una realidad a gritos: que los grandes de Internet pagan una ridiculez en impuestos a Hacienda.

La noticia venia a decir que, entre Google, Apple, Amazon, Facebook, Microsoft, Yahoo y eBay, sólo pagaban poco más de 1,2 millones de euros a la Hacienda española. Estas empresas, que presumen de ser innovadoras y modernas, subrayan que cumplen escrupulosamente con la legislación fiscal española.

Y será cierto que lo hacen. No seré yo quien diga lo contrario. Pero una cosa es cumplir la ley y otra bien distinta es conocerse todos los entresijos financieros y fiscales para llevarse la mayor parte de sus facturaciones y beneficios a países como Irlanda o Luxemburgo, con tributaciones más bajas.

Yo, a eso, lo llamo competencia desleal. Cuando una empresa menosprecia (porque tiene grandes recursos para hacerlo) y pisotea las normas más básicas de convivencia empresarial, significa que no juega limpio. Luego arreglan sus malas conciencias con políticas de responsabilidad corporativa.

Nos llevamos las manos a la cabeza cuando utilizamos el ejemplo de China y otros países asiáticos, que oprimen, laboral y salarialmente, a sus trabajadores, para argumentar que las empresas españolas no compiten con aquellas en igualdad de condiciones. Pero vemos como normal, incluso como innovador, que las grandes multinacionales se pasen las leyes fiscales por el forro.

¿Y de quién es la culpa? ¿De esas empresas? En un sistema económico como el actual, donde todo vale, lamentablemente, este tipo de compañías están concienciadas que lo que hacen forma parte de las reglas del juego del propio mercado y no se plantean cuestiones morales. Como tampoco se las plantean aquellas multinacionales que derivan sus fabricaciones a países donde se explota a los trabajadores. Ademas, siempre pueden ‘lavar’ sus conciencias con campañas de responsabilidad social corporativa.

Y si hay que buscar responsabilidades, yo señalaría dos. Una sería la de la Administración Pública, que es quien debe velar por los intereses del colectivo y, en ese sentido, debería cambiar y adaptar ciertas leyes fiscales, laborales, mercantiles y administrativas para controlar los ‘tejemanejes’ de las grandes corporaciones.

Y un segundo culpable sería un colectivo: todos nosotros, que ensalzamos, alabamos y vanagloriamos a todos estos gigantes, cuando no nos damos cuenta –o no nos queremos dar cuenta– que se están miccionando –por decirlo del modo más fino– en nuestra propia comida.

La semana pasada, hablando con un amigo, que tiene una empresa desde hace más de 20 años, me decía con lágrimas en los ojos que estaba con el agua al cuello (como muchos otros) y que veía que, tarde o temprano, tendría que cerrar su empresa (como muchos otros), que tanto le había costado levantar (como muchos otros). Su problema, el de tantos emprendedores: sus clientes no le pagaban porque a esos clientes no les pagaban los suyos, porque los bancos les habían cerrado las líneas de crédito… y ahora se encontraba con que no podía hacer frente a todos los pagos que había contraído. Me contaba cómo se había visto obligado a despedir en estos años, uno a uno, a la docena de trabajadores que había tenido, porque no le llegaban las cuentas para pagarles. Me decía también cómo Hacienda y la Seguridad Social le tenían asfixiado, con pagos, impagos, aplazamientos de deuda y demás. Y me contaba también que el dichoso IVA estaba acabando con su vida, porque antes tenía que pagarlo aunque no lo hubiera cobrado de sus clientes, y ahora, con el nuevo régimen del IVA de caja, estaba en las mismas, porque esa medida no afecta a las grandes empresas, algunos de sus principales clientes. Me confesaba, además, que se sentía un panoli porque siempre había respetado escrupulosamente la ley (como muchos otros emprendedores), pagando cuando tenía que pagar y tributando cuando tenía que hacerlo y que, tal vez, si no lo hubiera hecho, ahora estaría mejor. Su frase lapidaria fue: ‘Al final, la Administración nos ‘obliga’ a que defraudemos’.

A este hay que sumarle tres casos sangrantes, y que no puedo dejar pasar. El primero, la subida de la cuota de autónomos. Me decía otro amigo que, en su caso, ha pasado de pagar 256,72 euros al mes a 314,40 euros. Es decir, ¡como no tienen problemas los autónomos!, otra subida. El segundo caso sangrante es la presentación obligatoria de las declaraciones del IVA por Internet, lo que ha generado un caos de órdago entre la Administración y los ‘declarantes’, que se ven con multas futuras. Y el tercer caso sangrante es el que tienen que afrontar cientos de empresas multadas por no cumplimentar cuestionarios que les envía el Instituto Nacional de Estadística. Las multas van hasta los 30.050 euros.

Analizando los dos casos, el de las grandes compañías tecnológicas, adalides de la ‘nueva empresa’, y los de mis amigos autónomos (que es el de tantos y tantos emprendedores), afirmo que las leyes no son iguales para todos.

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