Posts en la categoría 'Javier Inaraja'

13/Junio/2012

¿Por qué los niños españoles no pueden vender limonada?

En muchos de los foros de creación de empresas, cuando se habla del espíritu emprendedor y la baja tasa de penetración de éste en la población española, a veces, se suele recurrir al ejemplo de cómo en el otro lado del Atlántico “los niños desde pequeños lo fomentan creando sus propios negocios, como, por ejemplo, el puesto de limonada en su barrio”.

En general, no suele ser más que una alusión emocional para reforzar la idea de que nuestros infantes no tienen ese empuje hacia el emprendedurismo. Y, visto de esta manera, el único problema es esa falta de visión de negocio. Bien, pues me gustaría ahondar un poco en este interesantísimo tema.

Una visión equivocada

Las primeras impresiones que le sugerirían a muchos ciudadanos de este país si vieran a unos niños poner un puesto en la calle para vender limonada serían contradictorias ¿Les habrán dado permiso? ¿Con qué estarán haciendo la limonada? ¿Qué irán a hacer éstos con el dinero que ganen? ¡Menudos listillos!… Muy posiblemente, un ciudadano norteamericano solo vería unos crios que, con su esfuerzo, quieren empezar a ganar dinero para pagarse sus gastos (algo totalmente lícito y elogiable).

Y, en este punto, doy el salto al mundo adulto. Hace poco leía el auge que están teniendo en Estados Unidos las webs sociales (mezcla de portal de servicios y red social) en las que las personas solicitan a alguien que puedan hacerles pequeñas tareas (cambiar un enchufe, regar un día el césped, sacar al perro una noche,…). Estos reciben las ofertas de otros usuarios, generalmente que habitan en su misma localidad o barrio, con importes muy bajos. Me pareció una gran idea para que mucha gente de este país, con el mercado laboral absolutamente parado, que es “manitas” o que tiene experiencia en algo pudiera obtener unos pequeños ingresos. En general, además, suelen ser tareas que no pueden/quieren acometer los profesionales o las empresas ya que, de hacerlo, el importe será tan desorbitado que el cliente, seguramente, se sienta estafado.

Pero la idea se me fue evaporando conforme empecé a ver qué sería necesario para que esto pudiera funcionar en España. El primero y, más importante, escollo sería ni más ni menos que las obligaciones mercantiles, laborales y fiscales que tendrían que cumplir quienes realizaran esas pequeñas tareas: alta en IAE, alta en autónomos, cotizar al RETA,… ¿Todo esto para terminar ingresando 30o euros al mes? Imposible.

Al igual que nuestros niños lo tienen muy complicado, dado el entramado reglamentario del que disfrutamos en este país, –seguro que no tardaría ni diez minutos en aparecer la policia municipal para quitarles el puesto–, nosotros tampoco podemos poner nuestro puesto de limonada.

Hay solución

Ahora que se habla mucho de la futura Ley de Emprendedores (en este país cada figura, actividad, etc. parece que debe tener su propia ley) ¿por qué no se trabaja también en la desregulación de ciertos aspectos que pueden fomentar el espíritu emprendedor? Por ejemplo, en el caso del que hablamos. por qué no hacemos como en el Reino Unido, que el mínimo de cotización de autónomos es de 50 euros (mucho más lógica que obligar a alguien a pagar desde 225 euros al mes), o como en Alemania, donde no es necesario darse de alta en una actividad económica sino se supera una cantidad de ingresos (creo que rondan los 1.200 euros anuales).

¿Por qué no dejamos que las personas puedan obtener ingresos –de forma lícita, es decir, emitiendo factura, reteniendo el IRPF,…– sin tener que cumplir con toda una retaila de obligaciones? si estos no superan una cantidad (6.000, 10.000 euros, no sé, el límite que se considere que ya puede ser “una empresa”). ¿No fomentaría esto el nacimiento de muchísimas más iniciativas emprendedoras y, además, supondrían mayores ingresos para el fisco? Iniciativas que pueden ser el germen de empresa innovadoras, generadoras de empleo. Por favor ¡Déjennos poner nuestro puesto de limonada! ¿Quién dice que no puede convertirse en el futuro en la multinacional del limón?

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2/Noviembre/2011

El PIB y el emprendimiento

Interesante estudio el que ha elaborado Informa D&B sobre demografía empresarial, en el que analiza la creación de empresas y otros factores, desde 1999 hasta el mes de octubre de este año.

Según se puede entresacar de este estudio, en los nueve primeros meses de este año se han creado 64.922 empresas, un 4,4% más que en el mismo periodo de 2011. Un dato positivo que es eclipsado por el hecho de que los concursos empresariales hayan aumentado en el mismo periodo un 17,76% y las disoluciones un 8,06%.

Pero vamos a centrarnos en el optimismo, echando un vistazo a uno de los cuadros del mencionado estudio que, a mi parecer, tiene una gran importancia. El gráfico, que os incluyo en este post, sobre la correlación del PIB y la creación de empresas, creo que tiene bastantes puntos interesantes para meditar.

El primero es que, efectivamente -lógica pura- la marcha de la economía es un factor clave en el emprendimiento. Si observamos el gráfico vemos que la tendencia en el número de empresas creadas guarda relación con la trayectoria del PIB: en 2008 inicia una caída en consonancia con el comienzo de la crisis económica.

El segundo punto es menos evidente. Cuando la crisis entra en su fase más fuerte, durante 2009, el número de empresas creadas se mantiene por encima del nivel de caída trimestral del PIB. La razón: se podría pensar que en estos dos años han sido muchas las personas que han salido de sus empresas y decidieron optar por el emprendimiento, con el soporte de sus indemnizaciones por despido o capitalizando el subsidio por desempleo.

Y así llegamos al tercer punto: entrre 2005 y la mitad del 2007, la creación de nuevas empresas se mantuvo por encima del ritmo de crecimiento económico. Es decir, los emprendimientos estaban por encima de la marcha real de la economía. Bajo mi punto de vista, esto, junto al segundo punto, evidencia que el proceso de creación de empresas sí guarda relación con los ciclos económicos… pero a diferente ritmo. Y es que el proceso de creación de una nueva empresa conlleva un periodo necesario de preparación hasta que se lanza al mercado. Por ello, el emprendimiento se ve favorecido por unas expectativas de bonanza económica -y, al contrario, se ve afectado por unas perspectivas negativas- pero sus efectos reales en la economía -creando o destruyendo empresas- son más lentos. De lo que se pueden extraer dos conclusiones:

1. Que si, y eso esperamos todos, la economía española empieza a recuperar su ritmo de crecimiento en 2012, la creación de empresas tardará algo más en recuperarse.

2. Que siguen haciendo falta muchas medidas de apoyo al emprendimiento para que la creación de empresas deje de ser tan coyuntural y estar tan influida por los ciclos económicos.

Y esto último no es una quimera, solo hay que ver cómo en otros países -como Francia- a pesar de sufrir también la crisis económica, sigue aumentando el ritmo de creación de empresas. Tal vez por que ya llevan años convencidos de que ello supone un “verdadero motor de la economía de un país”. A ver cuando nos lo creemos también aquí.

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14/Septiembre/2011

Necesitamos emprendedores… que no siempre crean empresa

Hace unos días una lectora, Núria Sala, me envió un correo electrónico con un tema que, al igual que a ella, me ha parecido siempre muy interesante. Para Núria “Nuestra sociedad actual prácticamente habla de dos mitades de profesionales: la de los emprendedores-que-crean-empresas, y la de los demás-que-no-tienen-iniciativa (infravalorados), y se ha creado esta división justamente cuando el mundo necesita, seriamente, QUE-TODO-EL-MUNDO-SEA-EMPRENDEDOR”.

Ella montó su empresa hace 5 años (www.edosese.com), ahora son 8 personas en el equipo (“buenos, muy buenos”) y siempre la dicen: “¡Tú si que eres emprendedora!” y, como apunta Nauria, “lo dicen como si su trabajo no tuviese ningún mérito cuando son profesionales que aportan ideas y son de un valor incalculable dentro de la empresa porque tienen iniciativa, ganas, pasión, ilusión. ¡Ellos también son emprendedores!, pero la sociedad no está preparada para reconocerles sus aportaciones de valor dentro de las empresas de otros”.

Cuando lanzamos la revista en 1997, y es una anécdota que ya suena a “batallita del abuelo”, llamábamos por teléfono y cuando decíamos “…de la revista Emprendedores”, lo menos que te contestaban era “¿Emprende… qué?”. En estos 14 años la imagen del emprendedor ha ganado muchísmos enteros en la sociedad (tantos como para que sea ahora un tema central del discurso político de los grandes partidos, de cara a las próximas elecciones generales). Ahora bien, en esta nuestra tierra estamos muy acostumbrados a pasar del “calvo” a las “cien pelucas”.

Volviendo a Núria, en su email me decía “Me temo que esto está atomizando el mercado. Hoy en día todo el mundo quiere montarse una empresa pensando que así ganará un mayor estatus y mucha más libertad: es como si en la empresa de otro (bueno, la suya, en la que trabajan, la que les da un sueldo) uno no pudiese soñar, ser lo que quiere. ¡Es increíble pero aún prevalen las viejas estructuras!”.

Yo en el email de contestación le comentaba que nuestra propia revista es un claro ejemplo de “intraemprendedores”, una denominación que fue utilizada por primera vez en 1985 por Gifford Pinchot III en su libro Intrapreneuring. Si Emprendedores se ha mantenido desde su nacimiento como la revista económica más vendida y más leída de España se debe al espíritu “intraemprendedor” de todos los que trabajamos en ella (y, lógicamente, gracias a que hay miles de personas que valoran ese trabajo y compran la revista o la leen en esta web). Cada uno tiene su parcela de responsabilidad, pero todos estamos atentos a cómo podríamos mejorar las cosas o lanzar cosas nuevas. Y este espíritu no se ha perdido ¡en 14 años!

Hay que ser conscientes, no obstante, de que el entorno en el que se mueve actualmente el mercado laboral es muy complejo (por no decir “fatal”). Pero si queremos recoger buenos frutos en el futuro deberíamos sembrar ya en el presente. El ambiente para que puedan desarrollarse los “intraemprendedores” necesita de confianza, delegación, apoyo, franqueza,…. Por eso, es necesario no sólo que cambiemos el “chip” en la mente de los que trabajan para una empresa sino también quienes dirigen la empresa. Emprendedores e intraemprendedores juntos será una combinación con la que cualquier proyecto tendrá unas altas posibilidades de concluir con éxito. Seguro.

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25/Agosto/2011

¿Debe el emprendedor algo a la sociedad?

Este es el título de una noticia que hice para el número de Emprendedores de noviembre del año pasado. En ella me hacía eco de un comentario del francés Herbert Simon, premio Nobel de Economía, dentro del Foro USA-AB, en el que opinaba que “el 90% de nuestros ingresos son contingentes a nuestro tiempo histórico y nuestra geografía. Es decir, no somos moralmente responsables del 90% de nuestra riqueza”.

Un pensamiento muy propicio para analizar las recientes noticias de que algunas grandes fortunas de Estados Unidos (con Warren Buffet como cabeza visible) y de Francia (con Liliane Bettencourt, propietaria de Lóreal en primera línea) han solicitado que se les incremente la base impositiva para contribuir ante la grave crisis que estamos padeciendo. Si bien los multimillonarios galos la plantean como una aportación “especial”, Buffet va más allá y considera que se les debe subir la base impositiva: él paga menos impuestos que cualquiera de los veinte empleados que están trabajando en el despacho de su grupo Berkshire. Y es que según los cálculos de uno de los mayores expertos mundiales en inversiones financieras: “las grandes fortunas norteamericanas, pese a estar percibiendo ganancias cinco veces mayores que hace dos décadas, están pagando una tercera parte menos de impuestos”.

Volviendo al pensamiento de inicio, la frase de muchos emprendedores: “todos mis éxitos son fruto de mis esfuerzos” es, por lo menos, cuestionable. Algo tendrá que ver en todos estos éxitos una serie de valores intangibles, pero no menos importantes para que una aventura empresarial puede nacer y desarrollarse: seguridad, educación, libertad,….; y otras totalmente tangibles: infraestructuras, redes de comunicación, polígonos industriales, etc. Porque no es lo mismo lanzar un negocio en España que en Kirguizistán o Armenia, por mucho que el Banco Mundial se empeñe año tras año en decir lo contrario y situe estos países por delante del nuestro como mejores para hacer “business”.

Si aquellos que han logrado el éxito económico, y son quienes más pueden aportar a mantener el bienestar de su propio país –y no digo solo con impuestos, sino con empleo, con inversiones, con innovación, etc.–, no son conscientes de esta responsbilidad social del empresario, nuestras sociedades `desarrolladas´ se resentirán. Y veremos si en un entorno social más empobrecido, menos justo, menos libre,… sigue siendo rentable crear y mantener negocios.

 

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4/Julio/2011

De profesión "emprendedor"

Ha nacido un nuevo informe sobre la actividad emprendedora en nuestro país: el Termómetro de la Inversión en Startups en España 2011. Está realizado por la consultora Ready4Ventures con la información recogida de 66 encuestas a inversores privados y 109 encuestas a emprendedores. Y la verdad es que, en este caso, el de las startups, algunas de las conclusiones que se extraen de él son bastante interesantes y alentadoras.

La primera es que un 57% de los emprendedores llevan más de cinco años lanzando y desarrollando proyectos. Es decir, que la mayoría ya “era emprendedor” antes de que llegara la crisis. La segunda conclusión es que el principal motivo para emprender es el autoempleo. Teniendo en cuenta que son emprendedores con más de un proyecto, que llevan cinco años con esta actividad, y que es su principal fuente de ingresos, los autores del informe afirman que “se puede discernir que consideran el emprendimiento en serie como una forma de CARRERA PROFESIONAL”.

En mi opinión esto es una realidad y, aun más, me parece una realidad muy positiva. Solo hace falta ver la biografía de muchos emprendedores de éxito para cerciorarse de que ellos eligieron esta actividad como profesión. De un proyecto a otro, de un fracaso a un éxito, o viceceversa, de un proyecto vendido a invertir en otros nuevos proyectos,…. Sin tener que irse a Estados Unidos, aquí en España tenemos multitud de ejemplos de este colectivo de “emprendedores profesionales”: Martin Vasarsky, Jesús Encinar, Antonio Gonzalez-Barros, los hermanos Perez-Dolset, etc., etc., etc. La consolidación de un grupo importante de emprendedores tecnológicos, con múltiples proyectos en marcha y siempre atentos a innovaciones y nuevas oportunidades en el mercado actúa como una “locomotora” del emprendimiento en cualquier país. En mi opinión, esta es una fase más dentro de las etapas necesarias para que el espiritu emprendedor cale hondo en la sociedad española. Visto desde la perspectiva de diez años atrás, estos empiezan a ser el referente para muchos jóvenes españoles, frente a los “especuladores” y “genios del pelotazo” que tanto se adimiraban en los comienzos del nuevo siglo.

Para finalizar, otro dato positivo del mencionado informe: “el 42% de los inversores encuestados cree que se incrementará la disponibilidad de fondos para invertir durante 2011 y 2012. Además, el 55% espera que el número de inversiones crezca durante este periodo”. Y esto, nuevamente, está relacionado con el punto anterior. Muchos de los integrantes de las numerosas asociaciones y redes de business angels que comienza a poblar, por fin, el ecosistema emprendedor son “emprendedores profesionales”. Gente que conoce bien el terreno que pisa y que es capaz de arriesgar dinero en proyectos innovadores. España arrastra tradicionalmente un retraso significativo en el campo de la tecnología y la innovación y era necesario que se consolidara un nucleo importante de emprendedores/inversores que sirviera de base para fomentar, asesorar, apoyar e invertir en las nuevas generaciones de startup españolas. Y esto parece que ya se está cumpliendo.

 

 

 

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24/Febrero/2011

El poder de las redes/relaciones sociales

HSM anuncia la celebración el 12 de abril en Madrid de un seminario especial con Charlene Li sobre el impacto de las redes sociales, más concretamente sobre un término acuñado por esta experta en redes sociales y liderazgo abierto que es “Groundswell”. Este es también el título del libro que escribió, junto a Josh Bernoff, vicepresidente de Forrester Research, “allá por 2009” sobre un tema que todavía entonces no tenía la importancia tan extrema que empieza a tener ahora: el impacto de las redes sociales sobre el negocio de las empresas.

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21/Septiembre/2007

El consumo irracional de tecnología

El pasado martes, la 2 emitió un programa de Documentos TV dedicado al consumismo. Una frase de uno de los participantes creo que resume a la perfección el tema que abordó: “nos han acostumbrado a desechar lo que todavía puede usarse para comprar lo más novedoso, lo último”. Algo que puede aplicarse a muchos artículos: la ropa, los coches,… pero que alcanza su máximo exponente en el mercado de la tecnología de consumo.

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31/Agosto/2007

Pero ¿quién es el que hace las previsiones?

Desde hace unas semanas nos vienen advirtiendo de la fuerte subida de precios que sufren o sufrirán un gran número de productos alimentarios. Primero fue la leche, de la que algún medio ha pronosticado que se pondrá “a precio de carburante”, y posteriormente se han ido sumando a la lista de afectados el pollo, los huevos, el pan, las galletas,… La primera razón para justificar esta tendencia fue que China e India estaban elevando, parejo a su nivel de vida, su demanda de alimentos. Posteriormente, se ha culpado a la demanda de materias agrícolas para producir biocarburantes (que supone menos del 2% de la producción nacional de cereales).

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